miércoles, 20 de agosto de 2008

Y me hiciste madre...

A mi bella princesa, Valeria, en sus trece años
Hoy cumples años. Atrás han quedado los payasos, la piñata y los globos de colores, infaltables en otras ocasiones.
En vez de ello: secretos, risitas, mensajes al móvil y muchos e-mails. Miro con nostalgia tus fotos y definitivamente no eres la misma. Te has hecho mujer a una velocidad para la que no estaba preparada y de repente, un abismo generacional de 18 años nos separa. Yo todavía cierro los ojos y recuerdo tu piel húmeda sobre mi pecho, tu olor a recién nacida y mis lágrimas de emoción en el momento en que me hiciste madre.

Ya no tengo entrada a todo tu mundo, como antes. Tienes tus propios sentimientos, tus propias ideas y las defiendes a capa y espada, aunque eso signifique luchar conmigo, enojarnos y luego darnos dos besos y olvidar todo lo dicho.
Y me alegro de que sea así… Me alegro de que luches por defender tus opiniones, por enfrentarte ante lo que consideras injusto y autoritario. Te he criado así, con el corazón. Todos estos años hablándote, compartiendo tus cositas, secando tus lágrimas, riendo con tu risa, dando pasos, equivocando algunos, acompañando otros… para que seas capaz de tu propio pensamiento crítico, para inculcar en ti el espíritu de la rebeldía que hace girar el mundo. Para que no te conformes con menos, para que puedas tomar decisiones pensando, para que seas libre.

Y hoy te veo y lo eres. Te has hecho “teen” como tú dices… pero mi corazón de madre no estaba preparado.
Eres mi niña pequeña. No sé qué clase de libro tendré que leer ahora para preparar mi alma para este “corte de cordón umbilical” tan brusco, para aceptar que te escurres como agua hacia tu propia existencia. Para aceptar que, como dice el poema, los hijos no son tuyos, son hijos de la vida.

En poco tiempo más, año más o año menos, tendré que encadenarme a la cama para no salir a buscarte, histérica, cuando te vayas con las amigas de marcha y te atrases diez minutos. E inevitablemente, recordaré las noches en que mis padres (qué pesados!!, entonces) me buscaban en la disco para volver a “horas prudentes”.
Hoy son otros tiempos. Al parecer 18 años (los que nos separan) son muchísimos, los peligros son otros y yo no estoy en la “onda”. Hemos hablado tantas veces sobre ello antes! Haciendo planes de “cuando seas mayor” y míranos: estamos en la cuenta atrás hasta que me digas un día que te vas de marcha con Fulanito. Ojalá pasen varios cumples hasta ese día.


Pasa el tiempo Vabé. Y como el primer día en que te soltaste a dar tu primer paso, ha llegado el momento de dejarte crecer. Estos serán los años más hermosos de tu vida; vívelos plenamente, con cuidado. Como cuando dabas esos primeros pasitos, siempre precavida y contenta. No puedo darte más consejos porque la vida es eso: dar pasos.
Camina segura, fuerte y hacia adelante. Jamás olvides que estés donde estés y sin importar la distancia, mi corazón está contigo.
……
Hijita hermosa. No te he dado hoy ningún regalo y quisiera haberte hecho miles. Eres linda, inteligente, buena; como siempre había soñado y como imaginé durante nueve meses que serías. No puedo pedir nada más a la vida.
Por eso he brindado hoy con la voz cortada; pidiendo a Dios que tengas siempre salud y miles de bendiciones. Te las mereces todas hija.

Con todo el amor,

Mamá.




Edito: Pongo esta fotito para que salga también Papá Conejo. Que en la otra estaba de fotógrafo y no colaba :-)

domingo, 10 de agosto de 2008

Maternidad y ciclo vital de la mujer - Curso en Jaca - Universidad de Zaragoza

Prólogo al libro que reúne las ponencias del encuentro de Jaca, Maternidad y Ciclo vital de la mujer. Escrito por Ibone, compañera de EPEN y actual vicepresidenta de la Asociación.

por : Ibone Olza.

Madre y médico psiquiatra.

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La noticia probablemente pasó desapercibida: apenas un recuadro mínimo en la parte inferior de las páginas centrales de EL PAIS. El pequeño título decía que el gobierno indio pagará a las familias para que nazcan niñas. Luego explicaba que unos diez millones de fetos femeninos podrían haber sido abortados en los últimos veinte años, según un estudio publicado en la revista británica The Lancet. Y añadía que en algunas regiones del país existe ya un fuerte desequilibrio genérico.

Diez millones de niñas. Diez millones de mujeres. Me quedé pensando sin saber que pensar (algo habitual en mi). Días antes había leído en otro periódico que la ecografía había sido elegida “la técnica médica más relevante de los últimos veinticinco años”. Gracias a la ecografía ahora podemos conocer el sexo de nuestros bebés durante el embarazo. Gracias a la ecografía se ha podido eliminar a millones de niñas antes de nacer por el simple hecho de ser mujeres.

Pensé en la alegría con que muchas mujeres embarazadas reciben en mi entorno la noticia de que su bebé es una niña. Intenté imaginar el tremendo dolor con que muchas madres indias habrán tenido que decidir interrumpir el embarazo al saber que era una niña. Me pregunté que íbamos a hacer en este mundo sin la energía de esos diez millones de niñas, cuánto las echaremos de menos sin darnos cuenta siquiera.

Unos días más tarde en el mismo periódico volvía a leer otra noticia inquietante. Se titulaba “India alimenta el negocio de las madres de alquiler”. Esta vez el tema ocupaba casi una página entera y comenzaba con la historia de “Jonathan Gher y su novio, ambos israelíes, tienen pensado contarle algún día a su hijo que fue concebido en India, en el útero de una desconocida, con el óvulo de una ama de casa de Bombay que eligieron de una lista por Internet”. Más adelante incluía frases como “el negocio conocido por el nombre de “deslocalización reproductiva” es nuevo en India pero se está extendiendo como la pólvora. Ha llegado un aluvión de solicitudes desde EEUU y Europa. Pagar por una madre de alquiler se legalizó en India en 2002. El precio total ronda los 16.000 euros, un tercio de lo que suele costar en EEUU. Las madres de alquiler firman por escrito que renuncian al derecho de maternidad. El nombre de la madre ni siquiera aparece en la partida de nacimiento. Esto facilita el proceso de sacar al niño del país. Las madres de alquiler lo hacen para dar a sus hijos una buena educación o para comprarse una casa. No creo que sea explotar a las mujeres. La madre de alquiler no sabe que está trabajando para unos extranjeros y que los futuros padres son dos hombres. El sexo entre homosexuales es ilegal en India”

Otro escalofrío. Otra vez sin saber que pensar e intentando imaginarme como se criará un niño gestado en la India y criado por dos padres israelíes. ¿Crecerá feliz, alegre y risueño con esos dos padres que al parecer tanto le han deseado?¿Extrañará en algún momento el poder abrazar con amor a la madre que lo gestó?¿Alguna de las madres que alquilan sus úteros habrá abortado a su propio bebé por ser niña?

Si yo considero la despenalización del aborto y el matrimonio homosexual como importantes avances sociales ¿por qué me siento tan desconcertada y en el fondo tan asustada cuando leo estas noticias en los periódicos en el mes de marzo del 2008?¿Porqué me producen tal desazón?¿Porqué siento que algo en este mundo va francamente mal? No tengo respuesta. Y sin embargo alguien que me quiere me ha pedido que escriba en estas mismas fechas este prólogo para el Libro de Maternidad y Ciclo vital de la Mujer. A mi que no sé que decir. Yo que sólo me atrevo a decir que no juzguemos a las madres, que sé que todas las madres queremos lo mejor para nuestros hijos. Otra persona me ha recomendado que lo escriba con amor. Con Amor.

Así que en medio de esa desazón leo estos textos que me van llegando y siento una vez más porqué es tan importante el curso de Jaca. Porque es tan precioso y tan valioso ese espacio de encuentro que surgió de las mujeres de Via Láctea y creció en la Universidad de Zaragoza y ya va por la quinta edición. Porqué más que una gota de agua en un océano es una pequeña bola de nieve que empieza a rodar desde lo alto de una ladera hasta convertirse en avalancha, ganando en fuerza e ímpetu conforme avanza.

Cuando empiezo a recordar el curso de Jaca siento que tengo que hablar de ellas, las madres de Beslán. La primera edición de este curso de verano tuvo lugar en los primeros días de septiembre del 2004. Mientras nos reuníamos y nos encontrábamos para empezar esta andadura otras familias vivieron esos mismos días un infierno que desde entonces se conoce como la tragedia de Beslán: un asalto terrorista en el primer día de escuela que terminó dos días más tarde con varios centenares de niños, maestras y madres muertas, el 3 de septiembre del 2004. Por aquel entonces, al volver de Jaca escribí estas líneas:

Ya no cabe la euforia. Ni la alegría. Tal vez ni siquiera quepa la esperanza. Conforme regreso de Jaca a mi vida cotidiana voy conociendo los detalles del horror de Osetia. Las imágenes que voy viendo se mezclan en mi cabeza con lo vivido en estos días pasados en los que yo, adicta a la prensa escrita, deje de leer el periódico.



El colegio estaba lleno de madres y niños para celebrar la fiesta de principio de curso. Cuesta tan poco imaginar tantos reencuentros, abrazos, sonrisas, zapatos nuevos y nervios de niño pequeño de la mano de su madre en el patio escolar...Como hemos celebrado nosotras este nuestro curso, con tantos besos y risas...Recuerdo a Roland mirándonos a todas mientras su madre nos daba la charla con el colgado de la mochila mientras veo a unas cuantas mujeres con sus bebés abandondando el colegio número 1. Leo que una madre amamantó a más de cinco niños-rehenes y recuerdo con que emoción Mamen nos contaba como por fin había hecho realidad su deseo de dar de mamar al hijo de otra mujer...Pitágoras presenta un orificio de bala en la mismísima nuca...el retrato del sabio griego aun cuelga sobre la pared acribillada del aula de cálculo...Palabras que resuenan mientras todavía escucho a Carmen Tejero contándonos la vida de Pitágoras bajo las estrellas...Contemplo las fotos de todas esas madres rotas y me pregunto cuanto les dolerá el alma y el útero...Recuerdo a Pepa contándonos que las palabras más hermosas que ha escuchado en su vida las decían algunos padres al despedirse de sus hijos...Y si pudiéramos recuperar esas palabras...Si pudiéramos cantarles las nanas de Paqui...Nosotras hablábamos de amor y vida mientras esas otras madres perdían el amor y la vida....
No puedo integrar nada más. Solo que me gustaría hacer algo, recordar el nombre de cada niño muerto, de cada madre, escuchar sus historias, llorar con ellas como he llorado con todas vosotras... Compartir su dolor y su pena como único regalo.
No sé deciros. Ni que proponeros. Si hay otro curso tendrá que ser recordandoles a ellas, las madres de Osetia. Con lágrimas en el alma, un abrazo”
El curso siguiente volvimos a encontrarnos y hablamos de las madres de Beslán. Y ahora he sentido que tenía que traerlas aquí, a este prólogo porque siempre van a estar unidas a nosotras en Jaca. Porque el curso de Jaca tiene mucho de encuentro, de compartir historias, de celebración de la vida y del dolor, del gozo de la maternidad y del placer de las criaturas. Y de llanto por los niños que ya no están, los que llevamos siempre en el corazón. En Jaca aprendimos que no hay palabra que describa a la madre que pierde un hijo. Como dice una madre africana en un texto citado por Kereny y Jung “Y seguirá siendo madre aun cuando el hijo o todos los hijos tengan que morir. Porque ella llevó a la criatura en su corazón. Y aun después de nacida, la sigue llevando en su corazón. Y de su corazón no saldrá jamás, aunque el hijo o la hija mueran».

Pero además el curso de Jaca es una pequeña y humilde respuesta a todos estos interrogantes que nos surgen en torno a la maternidad en este mundo cambiante. Porque hace falta que alguien investigue sobre como recuperar la maternidad entrañable y gozosa en todo el mundo, para todos los bebés, para todas las mamás, para todos los papás. Un trabajo urgente y necesario y que muchas personas ya han empezado desde muy distintos ámbitos. Así encontramos a profesionales madres y a madres profesionales que escriben en este libro y se preguntan y profundizan sobre temas como los problemas éticos que se plantean en torno a la perinatalidad, la maternidad como herramienta de transformación social o la recuperación de la sexualidad femenina. Mujeres y profesionales que quieren cambiar el mundo que nos rodea y facilitar que el embarazo, el parto y la crianza sean momentos gozosos y procesos saludables y para ello colaboran con ministerios y colectivos profesionales aportando los estudios más rigurosos y traduciéndolos a un lenguaje directo y eficaz. Madres que se lían la manta a la cabeza y se ponen como meta conseguir que ningún recién nacido sea separado de su madre y para ello diseñan la campaña más alegre y completa y ambiciosa que se pueda imaginar. Los bebés están de suerte.
Este año se amplía la mirada del curso de Jaca y si el año pasado nos centramos en la paternidad ahora toca mirar al antes y al después de la maternidad, a todo el ciclo vital de la mujer. Por eso quiero terminar recordando unas hermosas palabras de una abuela que nos devuelven la esperanza. Pero antes quiero dar las gracias con todo el alma a María Jesús Blázquez, por haber creado este espacio tan necesario y ya imprescindible en el corazón de la Universidad española.
Gracias por poner en marcha un curso pionero donde por primera vez en la universidad las puertas no están cerradas a los niños ni a los bebés, donde las madres pueden acudir a clase y seguir aprendiendo con los más pequeños en sus brazos. Donde las profesoras pueden dar una clase con su propio bebé o niño ya mayor tomando el pecho. Un curso donde la conciliación entre maternidad y trabajo es una realidad armoniosa y que seguro pasara a los anales de la historia por haber conseguido ese gran mérito. Gracias a ella y a la Universidad de Zaragoza por este curso excepcional y esta tarea que se continúa con la publicación de estos textos y trabajos. Gracias por cuidar a nuestros niños.

Termino con las palabras de Clara González, madre de Consuelo Rojas que permaneció seis años secuestrada por las FARC colombianas y abuela del pequeño Emmanuel, nacido durante el cautiverio. Estando recientemente en Madrid Clara contó que cuando secuestraron a su hija “estaba perdida, ofuscada, no sabía qué hacer. Necesitaba conseguir toda la información posible, entender por qué estaban haciendo lo que estaban haciendo. Nada fue suficiente". Hasta que encontró la vieja tesis doctoral sobre la violencia que su hija había escrito años atrás en la Facultad de Ciencias Políticas. "Era un trabajo exhaustivo que terminaba diciendo que la única solución posible a la violencia era el amor. Esa reflexión fue lo que me dio el impulso para seguir adelante, para sembrar amor, conquistar amor. Porque uno no puede ganar lo que no recibe".

Y yo me atrevo a añadir que cuando hablamos de maternidad hablamos de amor.
Con Amor.





En Madrid, 22 de marzo 2008.

Referencias:
India pagará a las familias para que nazcan más niñas. EL PAIS, 4 de marzo 2008.
La ecografía, la técnica médica más relevante de los últimos 25 años. EL MUNDO, 6 de febrero 2008.
India alimenta el negocio de las madres de alquiler. EL PAIS y The New York Times. 20 de marzo 2008.
Tesis para resistir un secuestro, EL PAIS, 25 de enero 2008.
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Fotos extraídas por Clau707 de AFP, El País, Agencias.



Ibone Olza.

Madre y médico psiquiatra.

miércoles, 6 de agosto de 2008

El otro lado de la medalla

Niños deportistas


Cuando escucho a Nadal, Alonso, Gasol dar conferencias de prensa, felices y emocionados por haber ganado, no me imagino una infancia desgraciada. Creo, y espero no estar equivocada, que son gente que de niños descubrieron el deporte y les fascinó. Creo, que en sus padres encontraron un apoyo a esa ilusión y que fueron papá y mamá las primeras personas que confiaron en el sueño de esos niños. Creo, que fueron estos chicos los que decidieron llegar hasta donde han llegado, sin imposiciones, sin castigos. Con sacrificio, pero por puro amor a lo que hacen. Peco de ilusa?


Lo digo, porque si había algo que me encantaba ver en época de olimpiadas, era la gimnasia. Pero ayer por la noche, en Documentos TV (la 2 de TVE), pusieron un programa que me espeluznó y abrió los ojos.
Una forma de maltrato físico y psicológico terrible con el fin de conseguir medallas de oro. Niños pequeños, sometidos a pruebas imposibles, horarios de esclavo, maltrato de todo tipo. "Sueños olímpicos" mostró, nunca mejor dicho, el otro lado de la medalla en estas competiciones.
Pobres piojitos, llorando mientras oyen los gritos, las descalificaciones, los castigos de sus "entrenadores" que, orgullosos, salen en televisión para que se vea en todo el mundo como se fabrica un deportista de élite.
Y el dolor... La explotación física y extenuante, sin comer, sin dormir bien y alejados de unos padres ilusionados con que, algún día, el niño les saque de la pobreza.
Al respecto, Save de Children ha publicado un informe: Niños en competición, en el que se exponen casos específicos de niños maltratados en estos Centros de Alto Rendimiento y el de otros pequeños que ya no viven para contarlo.
Una forma más de maltrato, de explotación de inocentes y de enriquecimiento de unos cuantos.
Una forma de convertir algo tan sano como el deporte en un instrumento de tortura.
Indignante. Es imposible decir nada más.

:-(

El amor maternal

Parece increíble que sea preciso recordar de dónde venimos y cuáles son nuestras necesidades básicas. Que algo tan sencillo como nacer a lo...