martes, 31 de marzo de 2009

Un nuevo bebé

Es niño!!
Todavía no debe tener más de 25 centímetros, ni más de 300 gramos de peso. Pero está ahí; es una personita.
Un nuevo bebé que nos va a llenar de ilusión, que nos tendrá absortos mirando sus pequeños pies y sus minúsculas manos. Un nuevo bebé para acunar y darle besitos...
Pero esta vez, no soy yo quien será mamá. Esta vez voy a ser tía. TÍA!!
Es mi hermano, -a quien yo he llamado desde siempre Enano con todo mi amor, aunque ahora mida más de 1,80- quien será papá la primera semana de agosto.

Qué increíble. Si hasta hace poco era un crío. No logro imaginármelo de papá sin recordar nuestra infancia y sus juegos de niño. Tenía una imaginación insuperable y jugaba a detectives vestido con una chaqueta beis que ya ni recuerdo de quién era. Se hacía con tapitas, cajas -y lo que encontrase-, unos fabulosos "equipos" para sus muñecos. Sus juguetes favoritos eran el "flash" y las piedras convertibles. Aunque también tenía una pistola vieja, de madera, que una vez olvidó un primo en casa. Jugábamos como locos a la momia (él siempre era la momia y nos perseguía a todos), a las oficinas y al fútbol con los vecinos. Soy la mayor de tres y siempre jugué con ventaja.... lo reconozco. Tal vez ya ni se acuerde... para mí es como si fuese ayer.

Era pequeño y menudo y por eso le llamé Enano toda la vida; ahora es un hombrón y pronto será Papá. Todavía no me lo creo.

Ayyyy me emociona tanto. El otro día, en casa de mis padres, me invitó a que escuchara los latidos del corazón del pequeño y no fui capaz. Me dio un poco de vergüenza que me vean con los ojos húmedos de alegría y de ilusión.

A mi cuñada le ha sentado de maravilla el embarazo. Está radiante y guapa (aunque ella de por sí, lo es). Poco a poco se va notando su tripilla, llena de vida. Hace una semana me llamaron entusiasmados porque el bebé se movía mucho y mi hermano le había sentido por primera vez. Sólo quien ha tenido esa experiencia puede entender cuánto amor pueden transmitir dos pataditas.
Le esperamos todos. ¡Le queremos ya tanto!

Queridos Ale y Jorge: gracias por este regalito. Se siente diferente estar de este lado del escenario. Voy a aplaudiros mucho y a reservar unos cuantos miles de besos para cuando llegue el momento.

Clau.

sábado, 28 de marzo de 2009

Mi mamita cumple años


Hoy mi madre cumple años. Realmente no importa cuántos, porque vive como si tuviese veintipocos: intensamente. Hemos quedado en que vamos a festejar el domingo. Hoy, apenas hemos hablado por teléfono, porque está en Barcelona haciendo un reciclaje en Sofrología. Ella es así, como una ardilla incansable, siempre pensando cosas nuevas, haciendo proyectos, con miles de sueños.

Conozco a poca gente que le tenga tanto amor, tanta pasión a la profesión que ejerce. He crecido con esa inyección de vitalidad, con esa sonrisa constante, con su complicidad y apertura de mente absoluta.

Desde siempre he admirado a mi madre. Siempre ha hecho lo que ha querido hacer y ha tenido siempre la paciencia para, pasito a pasito, lograr sus objetivos. Su frase preferida es "todo es un proceso".

Se tituló como enfermera y dos años antes de nacer yo, ya era enfermera jefe. Fundó un departamento de pediatría y desde entonces, se entrenó en esa rama de niños y madres. Años después y ya con nosotros danzando a su alredor, estudió medicina; se especializó en medicina psicosomática, en educación maternal, en psicología y factor humano; tiene un máster en salud pública.... Abrió un centro de preparación a la maternidad junto a mi padre (también médico, pero gineco obstetra), fundó la Sociedad Boliviana de Sexología y educación sexual de la que también fue presidenta. Y no sigo, porque no acabo...

Todo esto que cuento es para dar una idea de lo orgullosa que me siento de ella y de como me ha marcado como mujer y como madre su profesión y la dedicación que tiene hacia el prójimo. Pero no sólo como profesional, sino también como persona:

Mi madre es alguien que no sabe decir no, que está siempre dispuesta a ayudar. Es una madre entregada, cariñosa y alegre. Lo mismo cose una cortina que los vestiditos de las muñecas; guarda pequeños tesoros en cajas y cajitas, para que cuando la pioja llegue a su casa tenga miles de ellos para descubrir. Domina la cocina y todas esas artes manuales tan útiles para la vida. Ayuda a todos sin pedir nunca nada.

Tuve la suerte de que ayudase a nacer a mi hija mayor y me acompañase durante el nacimiento de la segunda. Una especie de madre-doula-médico-guía-abuela que está siempre ahí, sin importar la hora ni el tiempo.

Hablo con ella muchas veces al día. Lo mismo para contarle qué desayuné, como para consultarle como profesional. Soy muy quejica (es una forma de desestresarme; esa es mi excusa) y ella escucha pacientemente, aconseja, consuela, acompaña, tolera, ama.

No alcanzan las palabras para expresar cuánto amor le tengo, cuánto hace por mí cada día y cómo nos alegra la vida a todos. No concibo la vida sin ella.

Trascribo el último verso de un poema que le hice por el día de las madres. Han pasado ya cientos de años de ese entonces... pero sigo teniendo en mi corazón esta plegaria:

Señor que estás en los cielos
Sólo te pido un favor
Que no me la quites nunca
que sea eterno su amor
y que mis hijos me quieran
como a mi madre amo yo.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Alta presión

A mis mamás: mis compañeras de estas redes, las activistas de la teta, del parto y de la maternidad respetuosa. A aquellas a las que he consolado, pero especialmente, a quienes me han acompañado en mi propio camino y han secado mis lágrimas.


Vivimos bajo presión. Presión para ser buenos: para dormir solos y dejar pronto los pañales. Presión para ser buenos: para no tocar aquello que nos tienta, para no ensuciarnos al jugar. Para ser buenos: para ser buen hijo, buen estudiante, buen amigo.
Presión para ser madre: para ser LA madre; para ser la mejor madre, la más guapa y multifacética. Para volver al trabajo en 16 semanas, para volver en pocos meses al cuerpo de antes (¿¿de antes de qué??) y estar radiante aunque se pasen mil noches en vela.

Presión, presión... PRISIÓN.

Desde pequeña he sentido que debía llegar donde otros querían. Esa misma presión de profesores y familiares que esperan siempre lo mejor de una. Para ser buena alumna, para ser buena hija, para ser buena, buena, buena… por llegar lejos. Por hacer esto o aquello.
Siempre he sentido que tenía que demostrar algo. Presión de jefes y amigos. En algunos casos fue una buena presión y me ayudó a desplegar alas que yo creía que no tenía… pero en otros, resultó un motivo de frustración cuando, por cualquier motivo, no llegaba hasta donde otros pretendían que llegue.


No siempre he sido capaz de cumplir las expectativas de otros. No siempre he sido capaz de cumplir mis propias expectativas.

La información es poder; es verdad. Pero no lo es todo. Lo comprendí el día que parí a mi segunda hija y las cosas no fueron como yo soñaba; tan informada que iba. Entonces busqué apoyo y más información y terminé uniéndome a una causa en la que encontré ambas cosas.
Pero sólo hasta hace poco pude recordar más detalles que se habían borrado de mi memoria (supongo que el cerebro sabe ponerse a salvo) y entonces –ante un enorme vaso de fresas con leche- me sinceré y también encontré consuelo a mis lágrimas y la calidez que necesitaba.

De vez en cuando acompaño a mamás que están muy informadas. Que han recorrido un camino previo antes de convertirse en madres. Mujeres que se habían preparado para un parto perfecto, para una lactancia idílica, para una crianza sin tropiezos. Pero de repente, algo falla. Algo se sale de aquel molde que habían labrado con tanta ilusión y la frustración es mayor porque se cae desde más alto. Primero porque sentimos que debemos mantener el tipo por si nos miran; saltar ese agujero negro con elegancia y segundo, porque no hay peor derrota que la se sufre ante uno mismo; o la que uno piensa que ha sufrido.
Cuando una de estas mamás llora a mi lado, cuando le cuesta expresar cómo se siente y les invito a decir “lo más terrible que se te ocurra, aunque sea una barbaridad”, normalmente resulta liberador para las dos; alivia poder dejar de ser fuerte.

Me pregunto cuántas mamás, integrantes de estas redes de apoyo, soportarán en silencio esa presión por lograr partos extraordinarios, lactancias perfectas e hijos maravillosos. Que sienten que el listón es inalcanzable. Mamás que no se atreven a decir un poquito más alto que les está costando, que todavía tienen miedo y creen que cada pequeño obstáculo es incompatible con su pertenencia al grupo. Como si fuésemos ovejas negras y hubiese diosas del olimpo juzgando.

Y no hay nada más lejos de la verdad, porque todas tenemos nuestras sombras y miedos. Nuestros propios obstáculos para ir venciendo y fantasmas personales que nos acechan.
Todas lloramos en el hombro de alguien y necesitamos ese abrazo que sana las heridas. Porque finalmente, la presión del entorno nos acompaña a todas en algún momento de nuestra vida y queremos demostrar al mundo de qué estamos hechas; ser quienes no somos.

Tal vez deberíamos dejar de justificarnos, dejar de soñar con modelos imposibles (que a su vez, sueñan con otros) y simplemente hacer nuestro mejor esfuerzo.


Sin presiones; sin prisiones. Libres.


:-)

jueves, 19 de marzo de 2009

A los padres de mi vida

Ser padre es una tarea que se elige, sin importar si has dado o no, la vida.
El padre cría y ama.

Hoy es el día de los padres. No tengo un duro para hacerles el regalo que me gustaría... así que desde aquí rindo mi pequeño homenaje a los dos padres que adoro.

A mi papá, cuyo consejo sabio, su capacidad de renuncia, su generosidad y su entrega son el ejemplo de mi vida.
A mi papá Conejo, por involucrarse al máximo en su tarea de padre y compañero, por las tareas en las que participa, por los silencios que acompañan más que las palabras, por los abrazos que reparte entre las piojillas. Cariño, gracias por ser el que eres.
.
Mi padre
Tengo un padre maravilloso. No terminaría nunca si contase las anécdotas que tenemos juntos. A veces peleamos; somos de carácter parecido, impacientes y gruñones, y nos encedemos como cerillas. Pero el amor que le tengo (y nos tiene) supera cualquier enfado rápidamente.
Me permito transcribir aquí un fragmento de una carta que me mandó un día. Lo hago simplemente para compartir con todos los que me leen esos sentimientos de papá.
Creo que es un hombre transparente y bueno. Le amo.

Querida Coquita:
A veces tengo algunas vacíos mentales que no permiten que mi cerebro exprese lo que siente mi corazón; no encuentro las palabras que describan lo profundo de mis sentimientos de padre. Sí, tal vez no el mejor, como quisiera, pero muy honrado consigo mismo y con sus seres queridos para quienes no retacea ni tiempo ni espacio y por quienes no dudaría en dar su propia vida.

Coquita, anoche y muy emocionado leí atentamente el libro que me enviaste con tu hermano y me dedicaste. Es un libro con sentimientos muy profundos hacia un padre, esta vez identificado en mi persona. Te agradezco por que tengas ese concepto, esa forma de pensar y sentir que soy así; mi intención fue ser un buen padre y a pesar de los muchos errores que puedo haber cometido a lo largo de mi vida, hay algo en el que no me equivoqué: AMAR A MIS HIJOS CON TODAS LAS FIBRAS DE MI SER Y SERLES LEAL EN TODO MOMENTO. Traté de estar siempre a su lado, aunque no siempre físicamente por circunstancias a veces ajenas a mi voluntad y deseo.
Cuídate mucho; vela siempre por los tuyos y haz el bien a los demás sin esperar nada a cambio por que la retribución no siempre llega de las personas servidas, sino a través de otras como una especie de buena cosecha de la semilla bien sembrada.
Gracias hija por pensar que tu padre es como crees.
Te quiero muchísimo y te tengo en mi corazón.

Un beso grandote, TE AMO. PAPÁ


Papá Conejo

Papá Conejo y yo nos conocimos cuando ambos teníamos 18 años y mi hijita, 10 días de nacida. Ni él ni yo podíamos imaginar entonces que esa hijita sería suya un día; o como si lo fuera. Con todo lo que ello significa. Con peleas y reconciliaciones varias, como todos los papás e hijas del mundo.

Tengo que decir que no siempre coinciden la pioja y papá...(y tampoco con mamá, la adolescencia es así...). Valeria está en una edad en la que la ambivalencia es continua y su paciencia muy limitada. Tiene arranques de amor y besos para todos y momentos de enfado y lágrimas.

La relación entre los dos es especial. Son cómplices contra mí en sus travesuras y como yo soy muy mandona, se alían para hacerme pequeñas trastadas y reirse juntos.

Veo que se quieren y se extrañan cuando el otro no está. Cuando tiro alguna piedra contra alguno e inmediatamente sale en su defensa el otro, a capa y espada. Cuando se sientan juntos a resolver ecuaciones y yo escapo sigilosamente... cuando se ceden mutuamente la última loncha de jamón o el último vaso de zumo.

Escucho con ternura como habla a la piojilla como si fuese un dibujo animado, inventando historias, haciendo de caballo y jugando a las cocinitas. Come en platos de mentira y saborea el aire como el mejor manjar...

Hugo ama de manera incondicional e infinita a sus hijas. Veo cada día sus frutos y no puedo evitar emocionarme y amarle más por ello. Cariño, te quiero.

¡Feliz día a mis dos papás amados!

lunes, 16 de marzo de 2009

(mini) Vacaciones en Mallorca

No he desaparecido. Es que las féminas del hogar hemos huído de casa, de las ollas, de las lavadoras.... y hemos volado hacia Mallorca. Abuelita, hermana, hijas y una servidora.

Han sido días de sol y brisa marina. No puedo decir que hemos "descansado mucho" porque han sido días frenéticos, de levantarse como soldados y cumplir el itinerario planificado. Y que, por supuesto, viajar con las niñas no es muy "descansado" que digamos (jijiji). Hay que pelear para que no remoloneen en la cama, para el desayuno, para seguir andando a pesar del cansancio y el hambre, para que no escapen como unas locas, etc., etc. Pero se la han pasado bomba.

En cambio, sí que hemos desconectado completamente de todo lo doméstico, del trabajo, de la rutina madrileña y el asfalto. (Al punto que el último día, la piojilla me dijo muy seria: Mamá, se te ha olvidado cocinar!!!)

Mallorca es hermoso. No habíamos estado nunca y me ha gustado mucho. Palma es una ciudad encantadora y con un cierto aire (¿será la melancolía?) a las casitas en Sucre. Me ha sorprendido mucho el hecho de que el segundo idioma no es el español o el inglés... sino el alemán. Primero se hablar mallorquín y luego alemán. La ciudad está llena de alemanes felices que seguramente no habrán tenido nunca un tiempo tan benigno en su tierra. Yo también quiero ser así de mayor.

La gente, amabilísima y las calles verdes y floridas. Nos hemos encontrado con una amiga de mis padres después de 30 años sin verse. Qué emoción! y cómo nos hablaba la señora como si nos conociera de toda la vida; tratando de encontrarnos parecidos a todas con las tías, primas y demás familia. Nos ha llenado de besos, ensaimadas y dulces mallorquines. No quedan ni las migas y tengo al menos 2 kilos más, traídos desde la isla.

Es que la comida es buenísima. Aunque el primer día comimos una paella "gringa" y nos quedamos con hambre, luego comimos calamares y pescado en Manacor y Puerto Cristo; sobrasadas, guisos marinos, naranjas y mermeladas en Sóller. Mmmmm, qué bueno estaba todo.
Estuvimos en las Cuevas de Drach que me encantaron. Hubo un concierto y terminamos la "expedición" subidas a pequeñas -e inestables, qué susto- barcas. Sofía pensaba que nos íbamos a quedar a vivir allí y nos decía: mejor no, que es muy oscuro.

El tiempo nos acompañó y tuvimos la oportunidad de disfrutar de las calas en Puerto Cristo y de la playita en Sóller. Allí de repente nos habló una chica que caminaba por allí y que nos contó que Sóller se llena de turistas en julio y agosto y que ella no iba nunca a ninguna parte porque su pueblo lo tenía todo. No puedo estar más de acuerdo.

Hemos vuelto con ganas de que la próxima vez nos acompañen los maridines y sean más días y más noches de paseos marítimos y comida deliciosa.

Y bueno, ya he puesto fecha: estaré de vuelta en Mallorca en junio, cuando se realice el Congreso de Fedalma 2009. Quiero llevar a toda la prole. Ojalá sea posible.

:-)

El amor maternal

Parece increíble que sea preciso recordar de dónde venimos y cuáles son nuestras necesidades básicas. Que algo tan sencillo como nacer a lo...