jueves, 20 de agosto de 2009

catorce

Parece ayer, pero han pasado ya 14 años desde aquel parto maravilloso. Muchas veces sueño con ello y no puedo creer que el tiempo no pueda detenerse, aunque sea un instante.
Se escurre mi chiquita.
Se hace mujer, irremediablemente.
Para ella, este pedacito de alma.




Catorce
Un número suena y suena
Como danza en mi cabeza
Catorce vuelve y retumba
Catorce vuelve y espera.

Son las siete de un domingo
Las contracciones apremian
Cierro los ojos y vuelvo
a ser la niña que era.

Me atraviesas dulcemente
Va asomando tu cabeza
Naces y naciendo, nazco.
Ven a mis brazos, pequeña

Te siento mía y te abrazo
Un lazo que rompe esquemas
Naces y naciendo, nazco.
Somos dos niñas eternas

Y entonces se acaba el sueño
Abro los ojos, me besas
Bella mujer, niña tierna
Es mi dulzura: Valeria

Catorce vuelve y retumba
Catorce desde que llegas
Son tus años, vida mía
Aunque yo no lo comprenda

Y tu risa cantarina
Como el canto de sirenas
Duele en mi pecho y recuerda
Que te alejas de mi vera

viernes, 14 de agosto de 2009

días oscuros - Vuelvo

Empiezo las vacaciones, pero los días han sido oscuros y tristes.
Pido disculpas a quienes me siguen...
No he tenido la sufiente paz en el corazón para actualizar el blog, lo siento.
Pero es que ahora mismo sólo me sale tristeza e impotencia.
Por eso hoy sólo dejo esta Canción de Cuna de Los Piojos. La letra es preciosa.
Y aquí lo dejo :-( Escribiré otra vez cuando el sol brille de nuevo.


Edito: Todo pasa... lamento no poder contar esta pena en el blog, pero se trata de algo íntimo que no nos ha pasado a nosotros -los Conejo Piojo- directamente. Todo va mejor, aunque las huellas queden para siempre en los corazones. Muchas gracias por los ánimos, los correos recibidos, las llamadas y el cariño que me habéis entregado. Necesitaba un abrazo y me habéis dado muchos. Gracias de corazón.


Os dejo esta reflexión para que veáis que no siempre las cosas son lo que parecen y que a veces, aquello que parece un mal, se convierte en bien para otros.
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Soy de las que cree que las cosas siempre pasan por alguna razón. A veces no puede verse en el momento, pero con el tiempo, cuando todo está en su sitio, se ve todo desde otra perspectiva y creces.
Recuerdo que todos estos temas de maternidad y crianza me llamaron la atención desde pequeña. Cuando nació la Piojilla, pensaba que tenía ya hecho el camino y que con la experiencia previa todo sería fácil.


La Piojilla nació con menos de 3 kilos de peso y a pesar de los muchos consejos en la clínica, yo tenía claro que le amamantaría. Entonces pensaba que sabía muchas cosas sobre lactancia y que nada podía fallar.
Por eso cuando las cosas empezaron a ir mal, me desesperé. Busqué ayuda. Hablé con mi matrona, con la pediatra, consulté con un grupo de apoyo y mandé e-mails y entré a los foros… pregunté a todo el mundo. Yo, la que tanto abogaba por la lactancia materna, no tenía leche. No lo admití hasta que las curvas de peso hablaron por si mismas y no quedó otro remedio que suplementar.
Pasaba el tiempo y estaba al borde de una depresión postparto. La piojilla lloraba de hambre y yo con ella. Nadie me daba una solución y es curioso no haberla encontrado, porque siempre estuvo allí.
Entonces hablé con alguien que supo escuchar y se hizo la luz: Andorra. Andorra es una mamá; no es médica ni tiene ninguna profesión sanitaria… simplemente un día tuvo un problema y tuvo que buscar la solución por sí misma; se ha hecho experta en el tema. Cuando le conté mis penas – seguro que ni se acordará, con tantas mamás que ayuda día a día- me “diagnosticó” en un minuto. Seguro que tienes hipotiroidismo, dijo. Dile a tu médico de cabecera que te haga una analítica y verás. Todo se solucionará.


Y así fue. Me diagnosticaron un hipotiroidismo de libro, culpable de aquella hipogalactia, de toda mi tristeza y ese sentimiento de que lo estaba haciendo fatal. Empecé el tratamiento y poco a poco se fueron todos mis males. Tal vez ella no lo sabe, pero salvó mi lactancia y mi amor propio.

Fue entonces que pensé que estaría bien poner aquello que yo sabía al servicio de otros, y que mientras más estudiara, más y mejor sería esa ayuda. Poner en práctica aquello que nos enseñaban en el colegio: Ser más, para servir mejor. Tal vez si todo esto no hubiera sucedido, este blog no existiría y yo dedicaría mi tiempo libre a otras cosas... pero así fue; aunque en ese momento no lo sabía, ese sufrimiento no fue gratuito. Por eso me dedico a esto. Por eso voy a todos los cursos y congresos que puedo… para devolver a Andorra a través de otras mamás, lo que un día ella hizo por mí.
…………..

No lo sé todo. Desde luego, como Sócrates, sólo sé que no sé nada. No lo pretendo. Simplemente quiero ayudar y contar aquello que sé, contactar a las mamás que buscan ayuda con quienes saben muchísimo más que yo, brindar información y poner al alcance de su mano las armas que no nos ofrecen, que están escondidas o simplemente no se han dejado encontrar; que cada mamá encuentre su camino.
Una a una, las mamás me enseñan algo, me obligan a investigar y a buscar más documentos, a preguntar y cuestionarme lo que hasta ese momento sabía. Cuando luego preguntan cuánto deben, o que pueden hacer para compensar los ánimos dados, siempre les digo que no es nada. Que simplemente cuenten a otras madres que lo lograron y de qué forma lo hicieron.
Por cada mamá informada, hay otra que indirectamente, se beneficia.
Se aprende día a día y es muy gratificante. Por eso, aunque a veces tenga tropiezos, aunque a veces tenga ganas de cerrar el blog, de poner un candado a todo esto y olvidarme del tema, aunque este mundo de madres no me depare sólo alegrías y también me haga llorar, sería egoísta tirar la toalla… voy a seguir en él.


(para quitar la música del blog y escuchar mejor el sonido de este vídeo, ir al final de la página y hacer click en el cuadrado negro)



jueves, 6 de agosto de 2009

¡Ha nacido!

Bienvenida a Luciano, mi sobrino
Ayer, a las 20:35, nacía mi sobrino hacia los brazos de su madre, una diosa. Aunque grabé todo y saqué fotos para poder recordarlo, creo que mi cerebro registró más detalles: jamás podré olvidar las lágrimas de emoción de mi hermano y su mujer, que decían: mi hijito, mi hijito!!! y le abrazaban y le besaban... le llenaban de amor. No se desprendieron ni un instante; nadie se lo llevó. Nadie le vistió ni le lavó y como en el anuncio de colchones, sentí que quedaba un olor especial a cachorrillo. Estaban allí los tres, como si no hubiera mundo; hablándole en diminutivo. El bebé: alerta, con los ojitos abiertos, buscaba la voz de su mamá/mamífera. Se reconocían mutuamente.

Salí de allí calladita, para no molestar y abracé a Juanjo -la matrona- dándole las gracias. Yo también lloré mucho; lágrimas de una alegría que no cabe en el pecho. Es una emoción indescriptible.

Para quien piense que parir en casa es una locura, os cuento que Ale ha estado desde el principio, y en todo momento, acompañada y cuidada por dos profesionales con mucha experiencia. También ha recibido los mimos de su marido -mi hermano- y todo mi cariño y atención. Ha podido andar, beber agua, cambiar de postura una infinidad de veces. Abrazarse a quien ha querido en cada contracción. Todo ello en el más profundo respeto; con luz tenue, sin interrupciones.

Ha sido un parto largo y duro, pero es que también el camino para llegar hasta aquí ha sido pedregoso. No os he dicho cuanto admiro a mi cuñada por esta metamorfosis. ¡Lo ha logrado! Nadie les ha robado su momento y he estado allí de testigo. Ha sido un honor.
.......
Cuatro horas después, cuando ya me iba, dejaba a los tres enamorados mirándose uno al otro. Papá y mamá repitiendo muchas veces: no me lo puedo creer... aquí estás. Y más besos, más caricias.
Cierro la puerta, feliz. El parto ha sido suyo.
El parto es nuestro.
..
Pd. Más tarde pediré permiso para poner una foto de ese primer momento. :-)

lunes, 3 de agosto de 2009

La espera

(Para mi cuñada: bellísima embarazada a punto de florecer)

Falta poquito... parece interminable, lo sé. Estos días han sido duros y largos. Todos teníamos la impresión de que era el momento y te hemos agobiado; te hemos hecho sufrir. Perdónanos. Son las ganas de conocer a ese piojín pequeño. Las ganas que tenemos de darte la enhorabuena y llenarte de mimos y besos.

Que esta falsa alarma no te ponga triste; que no te desanime. Es un “entrenamiento” para lo que de verdad espera. Se ablanda tu cuerpo, se pone en marcha poquito a poco. Ha sido un fin de semana difícil y con algunas lagrimitas, pero el domingo eras otra. Te he visto llena de vida, optimista y feliz; habías conseguido quitarte el peso de nuestra impaciencia y escuchar tu propio instinto. ¡Te admiro tanto por eso! He llegado a casa contenta de verte tan tranquila, segura de ti misma. He sentido que por fin han desaparecido las sombras. Nada te acecha.

¡Estás hermosa! Aprovecha de sacarte fotos... de mirar y acariciar tu barriguita de luna. Cuéntale cuentos y cántale nanas. Imagina las olas de un mar tranquilo y recibe mi abrazo y todo mi cariño.

El escenario está listo, los protagonistas en su sitio. Se inicia la cuenta regresiva para subir el telón. Falta poquito.
:-)

Cinco

Mi pequeño. Mi dulce amor, bebé hecho de dulce y besos de azúcar. Cinco años que han volado y casi no puedo creerlo. Como si hubiera sido...