lunes, 28 de diciembre de 2009

Se acaba el año...

Termina el 2009 y aquí estoy, haciendo balance.

Muchas cosas buenas han pasado este año... nos mudamos a una casa que me hace muy feliz, nació mi sobrino querido, la piojilla mejoró del asma, la pioja alcanzó un sueño junto a su mejor amiga, tuve un cumple espectacular, unas vacaciones en un sitio hermoso, hemos comprado un coche que adoramos, la familia ha estado unida y sana... ha sido un buen año en muchos aspectos.

Por lo que toca a este mundo maternal, ha sido fructífero: Me han contado muchas historias de partos bonitos, he sido testigo de lactancias que han triunfado. He conocido mucha gente buena, he reforzado amistades y he recibido muchos abrazos. He sido feliz.

Pero también he de reconocer que éste también ha sido un año de grandes desilusiones. He perdido la confianza en entidades y personas que yo pensaba que eran de una manera y luego resultaron de otra. Han sido demasiados desengaños para doce meses.

He comprobado que todo este asunto de la maternidad consciente interesa a muy pocos, y que mucha gente a la que veía convencida y entregada a la causa, se transforma cuando sus intereses se ven comprometidos. Este es un tema que empezó a principio de año y que personalmente me ha afectado enormemente, especialmente en la última temporada; que me ha hecho pensar mucho en el objetivo de mi grupo Entre mamás, el sentido de este blog, mi compromiso con los grupos de apoyo y las asociaciones a las que pertenezco, mi voluntariado en general... mi dedicación a todo esto. A veces pienso que estaría mejor con mis hijas, en mi casa, en vez de tratar de "salvar el mundo".

Quiero pensar que veo las cosas oscuras porque el clima no ayuda al ánimo, porque he terminado el año muy cansada de la oficina, añorando a mi compañera de trabajo cuya ausencia se nota tanto (vuelve por favor!); sintiendo a todo el mundo paranóico con el asunto de "la crisis", "de la que se nos viene encima", sientiendo miedo de que pueda ser verdad. Cansada de pelear con la gente por defender mi crianza, mi filosofía y mi forma de ver la vida. Pensando si de verdad no seré yo la rara y no este mundo tan gris que ama cada vez menos a los hijos y nos esclaviza a las jornadas laborales.

Papá Conejo dice que es que el fin de año me pone así, pesimista y lacrimosa y que apenas comience enero y deje de llover, se me irán mis nubes negras. Cósima, mi amiga querida, siempre ahí: escuchando mis quejas y dándome ánimo, piensa que es un bajón... una mini fase necesaria para tomar impulso y renacer. Y me llama, me cotorrea sus cientos de ideas, me ofrece espacios, me invita un café. (Eres grande, amiga).

En fin... se me pasará, espero.

Y bueno: No puedo terminar el año sin dar las gracias a todas las mamás que confiaron en mí y me visitaron; las recuerdo a todas y tengo un lugarcito especial en el corazón para cada una de ellas y sus hijitos. A quienes leyeron mi blog, a quienes me escribieron e-mails y mensajes.
A mi amiga Rous, por su compañía, los aventones y su extrema paciencia. Por ser otra rara en nuestro mundo gris y encorbatado. A las 8 grandes, por su alegría y todas las risas, cotilleos y kilos de comida que compartimos en cada encuentro. A las dos marías del despacho: Jelen y Ana (la tercera soy yo), por compartir las horas y tener las cosas tan claras. A las niñas epeneras por su trabajo de hormigas a pesar de las diferencias.

Y desde luego a mi amado: por aguantar sin quejas todas las horas que le robo con el "monotema". A mis hijas por ser ellas mismas y poner a prueba mis teorías; porque cuando creo que todo esto es de humo y más me valdría ser "normal", me sueltan unos párrafos filosóficos proapego-proparto-proteta imposibles de objetar y es entonces cuando siento que no puedo estar tan equivocada...

¡Felices fiestas a todos!
Claudia.
La ilustración es de la colección Madres, de Mamani-mamani.
Uno de mis pintores favoritos.


lunes, 14 de diciembre de 2009

Y... vos sabés...

Un día de diciembre, fui la primera en enterarme de que mi hermano y su mujer estaban embarazados. Fue una alegría inmensa. Planeamos cómo decírselo al resto de la familia y los Conejo-Piojo fuimos cómplices del anuncio, de su búsqueda hacia un nacimiento respetado y del feliz parto que tuvieron luego.
Pongo la versión censurada (%%&&?$) porque tiene letra, (el original es mucho más bonito) como un agradecimiento por hacerme partícipe de algo tan íntimo. Y se la dedico especialmente a mi hermano: que ha descubierto la paternidad con apego y a quien, a pesar de su metro ochenta y dos y su natural escepticismo, le ha ganado el instinto. Y ahí está... abrazando, besando, acurrucando, inventando nanas a su cachorro, volviéndose niño cada vez que le tiene en brazos...
Para tí hermano: Vos sabés!
(para escuchar mejor el vídeo, puedes poner en stop la música del blog. Baja hasta el final de la página y haz un click en el cuadrado negro)



jueves, 3 de diciembre de 2009

Adviento, calendarios e ilusión

Primeros días de diciembre...

Para nuestra familia la Navidad es una época que se espera con muchísima ilusión. Se hacen dulces típicos de dos países diferentes; se mezclan tradiciones de las culturas que conocemos y de otras que hacemos nuestras; adornamos la casa entera, nos llenamos de chocolates y buenos deseos. Las niñas han preparado ya sus cartas con la lista de sus deseos y esperan con ansia la noche del 24.

Por eso, y para ir avanzando la cuenta atrás, hemos empezado el mes haciendo nuestros calendarios de adviento. Pioja y Piojen intercambiaron calendarios y papá Conejo y yo ayudamos a Piojilla a hacer el suyo propio. En estas fotos se pueden ver nuestras "hechuras":

El calendario de Pioja es una gran cuadrado rojo en el que se deben ir colocando las bolsitas encontradas y un pergamino (hecho en un folio blanco, pintado con café y con los bordes quemados para que parezca viejo) en el que ha puesto 24 pistas diferentes para que Piojen encuentre un pequeño tesoro diario.

Por su parte, Piojen ha fabricado para Pioja, un campo verde lleno de ovejas forradas de algodón y árboles. Cada oveja, cada estrella, cada árbol e incluso el pastor, esconde una cajita en la que viene la sorpresa del día. Todo ha sido dibujado a mano por ella misma.
.

.
El calendario de piojilla es un árbol de cartón - dibujado y cortado por Papá- pintado con acuarelas por Piojilla. En ella hemos puesto pequeñas cajitas forradas de rojo y bañado todo en purpurina verde.
Y así, día a día, las tres niñas de casa buscan la sorpresa escondida y cuentan un día menos para la Navidad. ¡Qué poquito falta!