martes, 30 de noviembre de 2010

Visita de rutina

Citología. Una visita de rutina.... no tenía intención de ir, pero hacía un tiempo que no me hacía ninguna y también pensé que era una buena excusa para conocer a la matrona, hablar con ella de los grupos de madres, contarle de Entre Mamás...

Vaya error. Lo que voy a contar hoy me apena y me descoloca. Pasaron más cosas pero durante el día se han borrado de mi mente. Estoy escribiendo y sé que algo se me va... pero no recuerdo qué es.

Pongo aquí la conversación por puro desahogo. Antes de entrar, una chica rumana, muy gordita me pregunta si es "ahí" donde hacen los Paps. Yo le digo que sí, que estaba esperando a que alguien llamase. Ella está nerviosa, tiene un acento muy fuerte y un aspecto muy sencillo. Me dice: Es mi primera vez, tengo miedo.

Yo sonrío y le digo: no será nada, ya verás. Es un poco molesto pero pasa rápidamente.
A continuación, me llaman para que entre.

- ¡Buenos días! - saludo con mi mejor sonrisa. No me contesta nadie. Intento de nuevo.
- ¡Buenos días! La matrona no me mira. Tampoco me contesta. La residente sí; me dice buenas y me pregunta que a qué venía.
- Es que tenía hoy una citología. (sigo sonriendo)
La matrona sigue sin mirarme ni saludarme. Se dirige a la residente: Hazle la citología.
La residente me trata con cuidado, me enseña dónde debo desvestirme, me dice que me ponga en el potro y me da una sabanilla. Está en ello pero no puede con la muestra y se lo dice a la matrona.
La matrona se sienta frente a mí y me ordena: baja el culete, que así no puedo. Y relájate, no puedes estar tan tensa.
Yo obedezco, intento ayudar. Ella lo intenta al menos 4 veces, mete el espéculo cada vez con menos delicadeza, siento que abre algo.... me duele. Me quejo. Vuelve a sacarlo y me dice en un tono muy seco, casi enfadado: 

- Es que a ver... Esto es algo que no he visto antes. ¡Tienes la vagina muy larga!

Yo, creo que no he escuchado bien. - Qué? ¿Muy larga? 
- Sí, muy larga! y es que no tenemos material para una vagina así. El espéculo se queda corto.

Insisto dándo enfásis.  - Lar-ga? y ...? (pienso en contestar de otra forma, pero me callo.... quiero llevarme bien con ella. Esto es bueno? malo? Pienso en hacer un chiste tonto, pero me hubiera salido mal. Callo.)

- Sí, sí. La tienes larga, lo que no significa que seas muy alta (se ríe). Es que hay que ver. El cuello está en las profundidades. Quién se va a imaginar esto.
Y luego se dirige a la residente: Y como encima está gordita, pues se le pegan las paredes vaginales. No veo.

Yo alucino. Me ha llamado gorda en toda la cara... o más bien en otro sitio. No es por nada, pero ella está más gorda que yo.
La residente no dice ni mu. La "señora" sigue en lo suyo. Habla con la residente; no se dirige a mí.
Venga, baja el culete y no te pongas tensa. Abre las piernas bien. ¡Qué difícil hacerte una citología, vaya!
Yo, no puedo hacer más. Me siento mal. Pero no digo nada e intento "colaborar".
Finalmente termina. Yo miro hacia la parte baja de mi cuerpo de forma instintiva. Ella le dice a la residente:
- Y se mira la pobre. Como si le hubiéramos hecho algo.
Y luego a mí: - No te hemos hecho nada.

Me recompongo y me visto. Intento mantener la dignidad. Sonreir... Me pregunto cómo me puede pasar esto a MÍ, que supuestamente soy tan guerrera, que estoy tan informada, que lucho cada día porque no pasen estas cosas.

Me siento y me mira como si esperase que me fuera. No dije nada porque quería conocerla; caerle bien. Le intento contar sobre el grupo de apoyo en Entre Mamás. No me permite seguir y me dice, sin que pueda acabar de contar nada, que aquí ella no acepta publicidad (acabo de verla entregar una caja llena de muestras y "cositas de bebés" a la embarazada que iba antes que yo...)

Le intento decir que el grupo es gratuito, que se reúnen mamás para hablar de sus experiencias... Nada. No me deja continuar y no insisto.
Me voy.

No puse una reclamación porque no quería que pensase que la ponía por no haber aceptado mis papelitos. Porque pensé que ya tengo fama en mi CAP de ser "de esas"; porque mi madre pasa consulta en los CAPS y a ver si un día le toca allí... y también porque fui cobarde.

Tenía ganas de llorar. Me sentí indefensa; supongo que no hay otra forma de sentirse con las piernas abiertas ante una desconocida que urga en tu interior llamándote gorda y criticando tu vagina.

A la salida vuelvo a ver a la chica rumana. Es su turno. Me sonríe. Yo no puedo. Le había dicho que no sería nada... ella que está más gordita que yo, que es su primera vez... que tenía miedo. Si me han tratado así a mí, que iba de lista, no quiero imaginar cómo será tratada ella.

Salgo a la calle con la sensación de niña castigada y preguntándome un montón de veces cómo es que he podido volver a confiar en el sistema y pretender que podía manejarlo. Lloro. 

:-(



viernes, 26 de noviembre de 2010

Simposio Internacional de Lactancia

He estado hace dos semanas en el Simposio Internacional de Lactancia Materna, realizado en Bilbao.

Como siempre, encontrarme con viejas amigas, caras conocidas, mamás y compañeras de viaje en este mundo tan pequeño, ha sido un placer y una píldora de energía.

En general, me ha gustado. Tengo que reconocer que la organización ha estado muy bien, que las compañeras de La Liga han currado un montón y se ha notado. De ello, ninguna queja.

Del Simposio, hubo cosas que me gustaron más y otras menos. Me encantó el simpatiquísimo Dr. Paricio (le he visto y escuchado ya otras veces y siempre es igual de encantador) con su ponencia sobre la medicación en la lactancia.
Keka Pallás y su conferencia sobre los riesgos de no amamantar a bebés con necesidades especiales, también me gustó mucho.

Otra ponencia que estuvo bien fue la bebés con fisura palatina. Me aportó mucho el vídeo sobre la historia de un niño con este problema y su evolución. Compré el vídeo porque me parece que puede ayudar a muchas madres con esa circunstancia, a identificarse con ello y tener paciencia; ver que todo se va arreglando. Un único obstáculo para el vídeo: su precio...

Alguna de las ponencias internacionales me dejó bastante decepcionada. La charla de múltiples no me gustó en lo absoluto. Creo que no nos hubiera hecho falta irnos tan lejos para encontrar a alguien que sepa de lactancia con múltiples. Pongo de ejemplo a Multilacta que de esto saben un rato.

En ese sentido, creo que a veces queremos dar altura a estos encuentros trayendo gente de otros sitios, cuando en España tenemos un gran nivel de profesionales que podrían hacerlo mucho mejor. No me refiero a este encuentro de forma particular, sino en general.

También me quedé a medias en la última conferencia sobre la depresión posparto; aunque ya me había quedado un poco "coja" con la primera conferencia de la misma profesional. Me dejaba el avión (que luego no salió hasta muuuy tarde) y no terminé de escuchar a la ponente.

Hasta el momento en el que me quedé, no escuché entre las razones de una depresión, un parto traumático, una cesárea, un embarazo estresado. Ni tampoco el hecho de que los grupos de apoyo y las redes de madres son una gran ayuda para prescindir de fármacos; (algo que se publicó en el Lancet* hace poco). Me hubiera encantado escuchar a mi amiga Ibone Olza en la misma mesa redonda... Lo de la depresión como proceso inflamatorio no me quedó nada claro.

Me gustaría que en próximas ocasiones se hable más del parto y del embarazo como variables para una futura lactancia feliz. También del acompañamiento, de la logística que se precisa al llegar a casa recién parida. Es muy difícil amamantar después de un parto triste, de una separación temprana, después de una grapas por cesárea... Creo que podríamos hacer el esfuerzo de unir otras sabidurías que van de la mano y no analizar cada tema (parto o lactancia en este caso) de forma independiente, cuando deberían ser hermanos inseparables.

Y bueno... volveré al siguiente, desde luego. Me lo pasé fenomenal y aunque no tuve tiempo de ver Bilbao, fueron dos días de la leche!



* Tripathy P et al. Effect of participatory intervention with women's groups on birth outcomes and maternal depression in Jharkhand and Orissa, India: A cluster-randomised controlled trial. Lancet. 2010 Mar 5.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Dos días llenos de abrazos

Emocionada (y también debo decir agotadísima) vuelvo a casa después de dos jornadas muy intensas. Un año más de asamblea: debate abierto y un montón de ideas frescas, caras nuevas, bebés nuevos, niños que han crecido mucho, embarazos incipientes, otros a puntito... Las mujeres de El Parto es Nuestro, reunidas y abrazadas.

Ya desde el inicio nuestra amadísima Helena Eyimi nos esperaba con una bienvenida cálida: un pequeño ritual de saludo, intercambio de abrazos y miradas que nos arrancó lágrimas a muchas. Ha sido imposible contenerlas.

¿Cómo no llorar de emoción al abrazar a mujeres tan valiosas? He podido conocer a Nuria y Patricia, abrazarlas y agradecerles personalmente su camino para lograr su deseado PV2C.

Abrazar a Lucy otra vez, mujer valiente y generosa que ha convertido el dolor de haber perdido un hijo en energía para ayudar a otras madres.
A las amigas de siempre, Eva, Estela, María José, Candy, Pilar, Ángela, Paula, Paloma, Silvia, Ruth, Marta R, Els, Diana A...

A la "vieja guardia", presente y cariñosa: Ibone, Marta, Fran, Isabel, Azu, Ana María, Stella...

A todas las que vienen desde lejos, con el esfuerzo que supone dejar todo "perfecto" para que las ausencias en casa no se noten... A María R, a María Dolores, a las Marians, Marga, Irune, María M, Elisa, Mireia, Helena... A Ana que llegaba desde Níger para vernos y Andrea, infaltable en todas nuestras reuniones y volando desde Londres todos los años.

A las nuevitas, tan ilusionadas y tímidas... María P, María José B, Judith (la más joven, con sus hermosos 19 años), Begoña, Diana (a todas las Dianas, que tenemos una buena colección). A Irene, mi amiga y también madre PVDC, a quien no le había descubierto la vena guerrera hasta hoy.

A los maridos, nuestros chicos queridos, que participan en esto desde la primera fila o desde la última: Pagando el parto o pagando el pato, como dice Candy.

Abrazar a cada una y a su hijos. A las que no menciono porque la memoria no me alcanza, y a quienes os he tenido presentes aunque no estéis.
Abrazar a estas madres y compartir con ellas dos días maravillosos y sentir que el cambio es posible y que está aquí. Cerca.

Abrazaros y abrazarnos. Acordarnos de las que no pudieron venir, de las que hicieron lo posible hasta el último momento. Brindar por Adela y su bebita, otro PVDC (hemos roto estadísticas!) nacida en la víspera de la Asamblea cual signo de triunfo.

Creo en esto con fe, con ilusión y optimismo. Cada vez que regreso a casa después de la reunión anual, me siento viva y con enormes ganas de llorar de puro agradecimiento.

Y agradezco desde aquí de forma especial la entrega y dedicación de una gran señora, curranta al extremo, dulce como ninguna; que se toma un merecido descanso después de estos años de duro trabajo. Para nuestra querida Ángela.

Y gracias a todas. Porque hoy escribo para vosotras, mujeres grandes que hacéis esto posible. Que hacéis camino con vuestros pasos y vuestras historias.
¡Salud por vosotras, mujeres! ¡Viva el parto! ¡Viva EPEN!


martes, 2 de noviembre de 2010

Simplemente gracias

Este último año ha sido difícil y he tenido unos meses de camino cuesta arriba, sin encontrar una salida que me permitiera ser feliz de verdad. Tenía un trabajo seguro, sueldo fijo, horario estupendo... y sin embargo no lograba encontrar mi sitio.
  
Durante todo este tiempo había dado mil vueltas a un proyecto que hacía mucho que me rondaba por la cabeza. Un espacio para madres, un espacio para mí.
Fue complicado atreverme a dar un salto que parecía ser dado hacia ninguna parte; una locura en tiempos de crisis, para continuar haciendo lo que amo hacer y dedicarle el cien por cien de mi tiempo.

Salté. Pero no he estado sola. Hoy escribo para agradecer todo el ánimo recibido, el cariño de mis amigas y compañeras de despacho, el empuje de mi buena amiga Enobi, la preocupación de Maximoto, la generosidad y la fe de Cósima.
Tengo que agradecer a mi familia entera por apoyarme en este salto, por permitirme soñar y alegrarse conmigo de cada paso logrado.

Pero especialmente quiero agradecer a la persona sin cuyo amor y dedicación no hubiera sido posible materializar mi sueño. A mi amadísimo Papá Conejo, que ha dedicado cada una de sus horas libres a hacer realidad mi ilusión, a poner color a lo imaginado, a complacer cada uno de mis deseos.

Cuando las visitas me dicen que se ve que Entre Mamás está hecho con mucho amor... no puedo decir que no. Está lleno del amor que ha puesto mi marido en cada uno de sus detalles, de fines de semana enteros trabajando para mí y para todas; de cientos de idas y vueltas a las tiendas, buscando pinturas, muebles, clavos y cables. Montando cada una de las cositas que hay puestas, sin quejas, sin una sola mala mirada cada vez que he vuelto sobre mis pasos o que he cambiado de idea.

Gracias cariño por ser siempre así, el perfecto compañero y el mejor amigo. Gracias por seguir mis sueños, por cuidarme tanto, por intentar hacerme feliz siempre y por enseñarme que el amor de verdad no es decir muchas veces "te quiero" sino tener la certeza de que soy amada. Te amo.

Cinco

Mi pequeño. Mi dulce amor, bebé hecho de dulce y besos de azúcar. Cinco años que han volado y casi no puedo creerlo. Como si hubiera sido...