domingo, 16 de enero de 2011

¡Comienza el año!

Comienza el año y quiero empezar con alegría, con ilusión y con mil sueños a realizar. Dando gracias por todo aquello que he tenido en el año que se va, y también por aquello que ya no tengo.

Han sido dos meses veloces... tanto, que no me ha dado tiempo a saborear la Navidad, que es una de las fiestas que más disfruto del año.
Piojilla se hace mayor y ya participa de los arreglos, de la puesta en marcha de la festividad tomando la voz líder. "este adorno aquí, esta bola allá..."
Le dejamos hacer. Somos 3 los mayores a los que se nos cae la baba con sus pequeñas grandes ideas, con cada ocurrencia, sus canciones inventadas y sus juegos eternos a ser la mamá de "cerdo", su muñeco favorito.
Hemos pasado las fiestas en familia, como todos los años. Solemos jugar al amigo secreto y este año he sido más que afortunada porque me ha tocado mi mamá, que siempre sabe qué me hace falta y con qué soy feliz. Además, mi papá se ha colado en mi regalo... así que he tenido dos amigos secretos; nada mal! (edito. Hoy me he enterado de que mis amigos secretos han sido 3!!)

Pero lo más importante de la fiesta no son los regalos, sino la ilusión de los niños corriendo, repartiendo cada cajita, comiendo turrón, cantando villancicos de aquí, aprendiendo villancicos de allá... Fiesta.
Piojilla no tiene claro quienes son Papa Nöel y los Reyes Magos. Para ella son como los payasos, que ve uno en cada tienda y no le parece "anormal". De hecho, hasta hace poco, cuando alguien le decía que los Reyes vendrían a casa, ella se pensaba que eran los Reyes de España!
La magia la pone ella, que nos sigue el juego porque le parece divertido. Nos ha visto comprar algunas cosas y envolver otras. Sabe que los regalos los compramos los padres, los envolvemos y luego los escondemos y jugamos todos a que Papá Nöel o los Reyes han venido.

Y su ilusión es la misma. Le brillan los ojos y pone sus zapatos con alegría; Pioja mayor, cómplice de infancia, le ayuda con el vasito de leche y la galleta para los Reyes cansados. Le enseña a escribir "la carta" en la que sólo pide tres cosas tan sencillas que infunden una ternura infinita.
Por la mañana del gran día nos toca abrir los regalos y veo con sorpresa que los Reyes han llegado para mí también. Son cuatro cositas simples y llenas de amor. Mi Pioja mayor una vez ha gastado sus pequeños ahorros en hacernos un presente y convierte a Piojilla en su cómplice.

Y entonces... me derrito. Piojilla, coge mi regalo entre sus manos y me dice: ¡¡Mira lo que te han traído los Reyes!! y luego en un susurro y como en secreto me confiesa: "Lo he hecho yo..."

Os quiero hijitas.