viernes, 20 de junio de 2014

Hasta que volvamos a vernos...

Todavía con la resaca de un día entero pasado en la hermosa Granja La Limpia, repaso las fotos del año que acaba. Encuentro algunas de Piojilla en cumples y excursiones. Y otras, las más bonitas, al lado de sus compañeros de clase, las profes, el cole. Nuestro Cole.

Hoy es el último día de clase y los meses han pasado volando. Ha sido un año complicado para mí, pero ver a Piojilla tan feliz, contándome tantas cosas hermosas a diario, sintiéndose tan querida, disfrutando de sus cuadernos llenos de historias y caras felices... me lo compensa todo.

Nuestro cole es un sitio especial en el que me siento en casa. Es difícil explicar cuánto admiro la tarea que realizan todos y cada uno de los maestros que allí enseñan. Y digo "enseñan", pero la sensación de mi hija no es la de "tener que aprender por obligación", sino la de disfrutar cada pequeña cosa que hacen; desde los dibujos -siempre libres- hasta los proyectos que realizan en equipo para aprender las lecciones. Cada pequeña cosa es hecha con ilusión y ello se puede apreciar en cada cuaderno, en cada folio.

¿Deberes? Cuando Piojilla trae sus pequeños deberes a casa, no tienen nada que ver con lo que escucho de otros sitios:  jamás le llevan más de 15 minutos hacerlos y no son ni mucho menos obligatorios. La "orden" de la profesora es que si le llevan más de ese tiempo hacerlos, los deje para otro día. Que lo más importante que debe hacer un niño a esta edad, es disfrutar de su casa, del tiempo con sus padres.  En las vacaciones tuvo como "deberes" hacer la lista de la compra, ayudar a poner la mesa, escribir cuentos, leer lo que quiera. Piojilla se trajo un libro de chistes y adivinanzas que estuvo compartiendo con todos en casa.

¿Calificaciones? En general sus cuadernos no llevan correcciones. Ni siquiera ortográficas. Ellos mismos se dan cuenta de que las palabras se escriben así o asá en la medida de que van usándolas. Pero me llamó la atención un MMB que de vez en cuando aparecía en algún sitio. Piojilla me sacó de dudas: MUY MUY BIEN.

Este año ha sido particularmente bonito porque he visto a Piojilla desarrollando su potencial, animada por su amorosa profesora que con paciencia ha ido inculcando en ella más ganas de aprender y de hacer las cosas bien. Piojilla es una niña detallista, que se toma su tiempo en cada cosa que emprende. Muy creativa y discreta, podría pasar incluso por tímida en ocasiones.  Por ello sé que en un colegio "al uso", rápidamente etiquetarían a mi hija y ella terminaría odiándolo. Qué fácil parece todo en Nuestro Cole. Que ante la mínima preocupación que tengamos, sus profesores están no solo atentos a los niños, sino atentos a sus padres.

Pero no es la única. En Nuestro Cole, todo es así. Y es una casa pequeña, con una infraestructura sencilla, pero lo que ofrece es mucho más importante. Dan gran valor a la gestión de las emociones y por eso, desde muy pequeños aprenden a decir "no me gusta" cuando algo no es de su agrado. Grandes y pequeños respetan sus espacios y es excepcional escuchar malos rollos entre los niños. Son felices.

Ayer, en la Granja, una niña corría detrás de la que fue su profesora con ocho años.  Le perseguía con una pistola de agua y la profesora pidió paz. La niña, seguramente de último curso de primaria, dejó de disparar y escuché: Vale. Pero dame un abrazo Mer. Yo te quiero mucho. Y la profesora, abrazándola: Yo también te quiero mucho y te voy a echar mucho de menos! Y no pude evitar pensar: Yo también te quiero mucho Mer. Y a Lola. Y a todas y a cada una. Porque hacéis por nosotros tanto que no sé cómo contarlo al mundo.

Todavía no sé cómo vamos a pagarlo. Y no me refiero a lo económico que también es importante... sino a todo aquello que recibo a diario de este cole maravilloso donde mi hija es tan feliz.

Gracias por todo lo que hacéis. Gracias por amar tanto vuestro trabajo. Por amar a nuestros niños. ¡¡Ya me muero por volver a Nuestro Cole, que es nuestra casa!! ¡¡Adiós!! ¡¡Hasta que volvamos a vernos!!




Más sobre nuestro cole: FIN DE CURSO


sábado, 14 de junio de 2014

Fair play en pediatría

Las madres no pedimos mucho cuando vamos al pediatra. 
Un trato educado es lo básico. Pero un mínimo de actualización y evidencia detrás de cada consejo, también se agradece. 

Muchas madres me preguntan por qué los pediatras dan consejos tan desafortunados si existe un montón de información en Internet, en su propia página web, que es fácil de leer y difundir en las consultas de pediatría. Por qué se sigue diciendo que los bebés deben "descansar" entre toma y toma un mínimo de 2-3 horas, que deben mamar 10 minutos de cada pecho. Por qué se les da tablas como ESTA a las madres, y de forma tan vergonzosa el sello de la AEP (Asociación Española de Pediatría) comparte esquina con el logo de una famosa industria láctea. 

Me preguntan por qué acaba de salir un documento que - a pesar de que existe evidencia suficiente para debatir sobre el tema- vuelve a señalar el colecho como posible causa de muerte súbita... Cientos de preguntas que nos hacemos a diario a las madres y nos hacen visitar desconfiadas a los médicos de nuestros hijos, a cambiar una y otra vez de facultativo porque NO NOS PODEMOS CREER, que el pediatra tenga las cosas menos claras que una sencilla mamá. 


Es verdad que no todas las madres están atentas a la información científica que la propia página web de la AEP difunde. Es cierto que no todas las madres buscamos datos en profundidad y que muchas confiamos y empezamos a dar fórmulas de ayuda y papillas con 4 meses porque así nos lo han indicado. Confiamos. Creemos. Y es que, la normalidad debería ser poder asistir con confianza al pediatra, sin hacernos un máster en salud-infantil.  Seguir las indicaciones del pediatra debería ser lo habitual, pero también debería serlo que el pediatra nos ofrezca unas indicaciones en línea con las buenas prácticas. 

Es cierto también que muchas madres abusamos de los servicios de la seguridad social y que las consultas están abarrotadas de emergencias que no lo son, de casos que no requieren otra cosa de descanso y sopita de pollo, de niños que podrían curarse solo con mimos y estar en casa. Aunque ese es otro tema del que hablaré en otro post, -desempoderar a las madres tiene estas consecuencias entre otras- entiendo perfectamente la situación de un médico que no tiene más de 5 minutos para "atender" al niño que viene. ¿¿¿Qué se puede hacer en 5 minutos??? por mucha buena voluntad que tenga, por muchas horas que pase leyendo sobre las nuevas prácticas, por mucho que intente cumplir con su juramento hipocrático: Es imposible hacerlo con calidad. Y aunque hay pediatras maravillosos y gente que día a día se juega su puesto ignorando a la industria, el común de los profesionales prefiere mirar hacia otro lado. 

Pero no hablemos de los casos particulares, sino de la Sociedad que los acoge. Las madres no podemos dejar de observar que algo raro pasa en la AEP. Las madres no somos tontas. Nos damos cuenta de que repartir a TODAS las madres un papelito con consejos nutricionales donde se indica un YOGUR específico de una marca específica, no es casual. Que cuando nos dicen que tome CEREALES (de caja; no arroz o sopita de pasta) y nos citan una a una las marcas que podemos comprar, incluso antes de los 6 y 5 meses, no es coincidencia.  Que cada vez que nos dicen que a nuestro bebé se le pasarán los "cólicos" si le damos el tarrito X -azúcar + manzanilla en polvo- algo raro está pasando. 

Recientemente me llegó una nota de prensa que me pareció escandalosa. FENIL, la Federación Nacional de Industrias Lácteas,  de forma clara y contundente nos informaba a los periodistas que el consumo de lácteos estaba bajando drásticamente en las familias y que de alguna forma tenían que volver a reforzar la creencia de que los lácteos eran imprescindibles y buenos. Y que para ello, era vital dirigir su campaña a los pediatras para que estos a su vez, actúen como parte importante de su técnica de ventas. Por ello, patrocinaban el Congreso Extraordinario de Pediatría. 

¿¿¿Asqueroso??? ¿ Inmoral? ¿de Vergüenza? 

Buscando cómo es posible que una industria sea tan cara dura y una sociedad científica permita semejante barbaridad y acepte sin ningún inconveniente venderse, vender su ética y ofrecer así información sesgada y manipulada, me  metí en la web del Congreso y encontré esta joya. No falta ninguno. Ahí tenéis las respuestas.




Más info:

DIMITE EL 60% DEL COMITÉ DE LACTANCIA MATERNA DE LA AEP

Plataforma NO GRACIAS

Revuelo en la Asociación Española de Pediatría

¿Por qué falla la lactancia?


El amor maternal

Parece increíble que sea preciso recordar de dónde venimos y cuáles son nuestras necesidades básicas. Que algo tan sencillo como nacer a lo...