viernes, 26 de abril de 2013

De crisis y pobrezas

"Si de todas formas vamos a morir... prefiero morir luchando"
Atreyu, Neverending Story


Durante el embarazo vivo una fase pesimista, lamentadora y vomitadora... aunque creo que es algo fisiológico porque en cuanto paro -de parir- se me pasa. Son nueves meses eteeeernos y es una suerte que finalmente pase, porque puedo ser realmente cansina y quejicosa. Pido desde aquí disculpas a mis amigas más queridas por haber sido tan pacientes y cariñosas durante esa "dulce época".
No dura para siempre. Luego, paro, doy vida... y entonces me lleno de energía y amor por todo y por todos. Como si fuera una droga. Es una época happy. 

Tal vez es por eso que leo las noticias de crisis y pobreza con pinzas. Sé que hay mucha gente que está muy mal, con pocas esperanzas y una situación extrema. No me refiero a esa crisis ni a esa pobreza en este post, porque sería una falta de respeto, sino a aquellos que teniendo habilidades y recursos para salir de ella, prefieren quejarse y chin pún. Protesta sin propuesta que digo yo. Personas que miran de reojo el trabajo ajeno, critican y se quejan de "la suerte que tienen otros y yo no".  Que dejan pasar el tiempo y las horas (recursos valiosísimo!) y permiten que "La Nada" -como en la historia interminable- se apodere de todo. 



Sí, la crisis existe. Pero dentro de lo malo, es una oportunidad para explorar la creatividad, para conocer gente, intercambiar recursos con amigos (¡¡no siempre se necesita dinero!!), apreciar las pequeñas cosas, los pequeños placeres de la vida como oler a tu hijo que acaba de nacer y sentir que tienes todo lo que quieres/necesitas de verdad. 

Estoy un poco cansada de escuchar las quejas en inercia... sin propuestas, sin ideas nuevas. Sólo quejas y lamentos. Pienso que si se ha tenido un día malo, lo lloras bien y luego te sacudes la mierda y miras al frente. Sigues avanzando. No te bloqueas y te fustigas en soledad... eso sólo trae más tristezas. 
Vivir como pobre no es no tener un duro, es no interesarse por generarlo ni buscar las miles de posibilidades que hay a nuestro alrededor. Es decir "no sé" y no interesarse en aprender o en mejorar. 

Siempre se puede empezar de nuevo y darle una vuelta a aquello que antes funcionaba y hoy no. Siempre se puede volver atrás, reconsiderar si te has equivocado, pedir ayuda, ser sincero. No hay nada más terrible que perder la confianza de los amigos. Mentir a otros, mentirnos a nosotros mismos sólo creará un espacio vacío alrededor de quien lo hace... pronto la bola de nieve es tan grande que no hay forma de ocultarla. 
Se crea pobreza desde la quietud. Desde la indolencia. 



A lo mejor es el puerperio, pero tengo la sensación de que desde el nacimiento de mi Piojillo tengo muchas más ideas, más alegría por las cosas simples, más ganas de salir adelante cueste lo que cueste, más y mejores maneras de organizar mis horas y mis habilidades y ofrecerlas a quien las necesite. Canjear, intercambiar con otros cuyos recursos son los mismos. 
No tengo más capital que mi tiempo y mis saberes. No tengo más riqueza que la salud de los míos y el amor que nos tenemos.

Ya veis: Soy rica. 


jueves, 21 de marzo de 2013

Adiós perrita mía

Ayer debía ser un día feliz. Comenzaba la primavera y el sol brillaba. De hecho, hasta era el "día mundial de la felicidad" y parecía que la jornada traería alegrías.
Y sí... durante todo el día tuve noticias felices y por la tarde noche, invité a mi hijas a ver una peli. Al final no pudimos verla y resolvimos irnos a casa y trasladar nuestra fiesta de las vacaciones para el viernes.... 

Miski, mi perra y compañera de Pioja mayor en los últimos diez años, llegó a casa como una bolita de algodón para compensar la soledad del hijo único. En su mínimo tamaño conquistó desde el primer momento nuestros corazones y se hizo querer por ser siempre paciente, dulce y agradecida de todos nuestros cariños y mimos.

La llamamos Miski porque significa "Dulce" en idioma quechua. Desde luego hacía honor a su nombre.
Mientras escribo estas líneas no puedo dejar de pensar en ella y llorar su recuerdo, porque fue una compañera perfecta para mis hijas y siempre alegró el hogar con su presencia.

Anoche, al llegar a casa y abrir la puerta, no hubo ladridos felices... buscamos a nuestra amada perrita y la encontramos tumbadita en la habitación de mi hija mayor. Todavía caliente, pero sin vida. 
No sabemos lo que pasó. Hasta hace dos días estaba perfecta, feliz, comía bien y todo era normal. Ayer por la tarde le notamos la respiración cansada, pero parecía que era el gimoteo que solía hacer cuando le hacíamos mimos. No me alarmé demasiado. Resolvimos llamar al veterinario y llevarla por la mañana a hacerle una revisión. 
No hubo tiempo. Sólo tardamos un par de horas fuera de casa y cuando volvimos no había nada que hacer, salvo llorar su partida. 


Hoy es un día triste. A lo mejor haya gente que crea que un perro no merece tanto amor, ni tanto reconocimiento... pero ella era parte de mi familia y la estamos llorando todos. Es una pérdida enorme para nosotros. 
Perrita querida, nos has hecho muy felices y creo que también fuiste feliz con nosotros. Guárdanos un sitio allí donde estés. Te amamos. 

lunes, 25 de febrero de 2013

Siete

Cuatro y cinco. Nació azul. 
Como el día... que despertó nevado y frío.
Diez minutos de reanimación la separaron de mi pecho y me llenaron de angustia. Angustia silenciosa...

Fue un embarazo deseado, buscado y celebrado. Mi única criatura "planificada" al detalle... y su nacimiento no tuvo nada que ver con el parto dulce que dio vida a su hermana. No hubo esa calidez; Piojilla no tuvo el nacimiento soñado. Lloró y empezó su vida. Lo que entonces no sabía, era que también acababa de cambiar para siempre la mía. 

Dicen que siete años es el tiempo necesario para cerrar círculos. Que la primera maternidad te cambia.... es cierto. Mi primera hija me cambió; y me dediqué desde entonces a investigar sobre estos temas.... ni de lejos imaginaba el camino que recorrería después. 
Ha sido esta chiquitina la que ha hecho tambalear mi estructura. Mi Piojilla "mediana"; la que ha movido mis cimientos.  Por ella es que soy otra.

Miro hacia atrás y veo todo lo que estos siete años han significado. No puedo hacer otra cosa que dar gracias. 

Gracias hija. 

Gracias porque sin tu nacimiento, seguiría creyendo que todos los partos son bonitos y que cuando no lo son, es porque las mujeres "no se informan". 
Gracias por abrirme los ojos a una realidad diferente a la que yo veía. 
Gracias por enseñarme que aquello que sabía (y que sé) de lactancia, no es ni siquiera la punta del iceberg. 
Gracias por hacerme el camino de la maternidad menos llano, porque sólo así he podido comprender a otras madres. 
Gracias por cada uno de tus besos y de tus rabietas. Por ejercitar el límite de mi paciencia y hacerme revisar a diario mis creencias. Porque aumentas mi fe en el amor. 
Gracias por haberme hecho sentir la necesidad de crear un espacio para madres. Por haberme sacado de mi sillón cómodo y mullido - mi zona de confort- para dedicar mi tiempo a recibir el abrazo y la sabiduría de otras mujeres. 
Gracias porque en estos años he conocido gente maravillosa. 
Gracias por darme el poder de creer que mis acciones pueden cambiar el mundo. 
Gracias por el hermoso nacimiento que le has regalado a tu hermano. 
Gracias por todo lo que en estos años he aprendido. 

Gracias hija mía, porque sin ti, sin tu nacimiento y sin todo lo que me has enseñado y me enseñas a diario, mi vida hubiera sido otra... y tal vez también la de más gente.  

Gracias de verdad. 

Feliz cumpleaños
Te quiero. 

Mamá.

domingo, 3 de febrero de 2013

Muerte gestacional y perinatal

En estos días he recibido varias noticias de bebés que se han ido antes de tiempo del nido de sus mamás. He  sentido esas penas como propias y no he podido evitar pensar en la atención profesional que se brinda a esas madres (y sus familias) en un momento como ese. 

En la próxima revista OB STARE, hablaremos sobre este tema, que sigue siendo tabú y que está envuelto en un montón de prejuicios. En el desarrollo de esa edición, ya pudimos constatar que todavía queda mucho para que los profesionales en general empaticen y acompañen estos procesos de pérdida de forma más humana; que no existen protocolos -y si los hay, no hemos podido acceder a ellos- de atención a la muerte perinatal en los que se tomen en cuenta los aspectos psicológicos de la pérdida, el contexto alrededor del bebé fallecido, los términos utilizados para referirse al bebé y su mamá, etc,. etc. Por encima de ello está lo práctico y la rapidez. A pocas madres se les ofrece manejo expectante, ni se les explica que en realidad no hay prisa por extraer/sacar/deshacernos de ese hijito.

El acompañamiento de la pérdida perinatal supone, no sólo informar a la madre del proceso físico que vivirá, sino de servir de soporte emocional, interesarnos por sus sentimientos, sin juzgar, sin interrumpir, sin menospreciar el dolor que ocasiona. 


No existen recursos para saber más y acompañar mejor, o hay muy pocos. Por esa razón, os quiero compartir esta información, sobre la Jornada Online de actualización en muerte gestacional y perinatal que realizará la editorial con la que colaboro, OB STARE y que se realizará el 2 de marzo. 


Podéis acceder a más información haciendo click en la imagen que acompaña esta entrada.

"OB STARE Organiza esta I Jornada de Actualización en acompañamiento a la muerte gestacional y perinatal con el objetivo de seguir avanzando en conocimiento y mejoras para las madres, padres y familias que pasan por esta dura experiencia, y también para los profesionales que deben acompañarla en presencia."

jueves, 31 de enero de 2013

Bebé fugaz...

Para R.R

Querida amiga: 

Comparto tu pena. Ayer estuve pensando en ti todo el día, sin poderme imaginar lo ocurrido. Y ahora me entero. 
Sé como te sientes y por eso te abrazo desde aquí, porque he sentido en mi piel tus lágrimas y tu desconcierto .. porque sé que no puedes entender -como yo tampoco entendí- porqué sucede esto. Por qué hay vidas que son tan breves... que nos dejen huérfanas y rotas. Y que hacen que parezca que el mundo se detiene al detenerse su latido.

Si apenas era nada y deja una ausencia tan grande. 

Comparto tu pérdida. Porque sé cuánto amor tenías para darle. Porque entiendo cada una de tus ilusiones rotas. Porque sólo quien lo ha sentido puede entender el vacío que se siente mientras la sangre corre entre tus piernas y se escapa la vida. Porque me hirieron de la misma forma diciéndome que "es algo que ocurre con frecuencia", "que ya vendrán otros"... otros, sí. Pero no éste. 
No te sientas sola. Te brindo mi abrazo y mi presencia. Y mi silencio, si eso necesitas... 

Llora amiga, todo tu dolor y tu tristeza. Te acompaño y lloro contigo.