lunes, 16 de diciembre de 2013

Parto fiesta

Más de 30 mujeres gritaron ¡¡¡¡Sorpresa!!!! y a mí me dio un vuelco el corazón. Sin que yo supiera nada, casi un centenar de amigas, compañeras y madres se organizaron lideradas por mi hija mayor para ofrecerme una bendición de parto. Fue una sorpresa, claro que lo fue. Tanto así que por un momento sentí que iba a perder el conocimiento. Me abracé a mi amiga Zoila para no caer y lloré. 

Lloré todas mis tristezas. Todas las que habían empañado la última parte de este larguísimo embarazo -como todos los que precedieron- y que habían hecho aún más difícil la espera. Lloré, abrazada a cada una de ellas, dando gracias, siendo besada y animada, por una, por otra... en esta MI casa, Entre Mamás.

Recibí un homenaje épico que no sé si me merezco. Sentada en uno de los enormes pufs de colores, intenté dar las gracias y algo así como un discurso... pero no me dejaron. De repente un vídeo se proyectó en la pared y vi-escuché a otras tantas mujeres, amigas y compañeras -aquellas que no pudieron estar presentes pero querían estar allí- ofreciendo sus deseos de parto desde diferentes lugares; mandando besos y saludos cariñosos. Más lágrimas emocionadas y de fondo la voz de mi querídisma Ibone gritando ¡¡Viva esta parto-fiesta!!!



Pero había más. Me pasaron un sobre rojo y brillante. Lo abrí... y encontré en su interior el dinero que necesitaba para pagar la mitad de mi parto soñado. Un maravilloso regalo, hecho desde el amor y la generosidad de aquel círculo de mujeres: ya no necesitaba más. Respiré y sentí que ya solo faltaba esperar.

Liberada de mis profundas preocupaciones, del malestar del alma que me había acompañado en los dos días anteriores, querida y bendecida por aquellas mujeres increíbles, por primera vez en semanas llegué a casa ligera y aliviada. Dormí tranquila y sin sobresaltos toda la noche, sin imaginar ni por casualidad que solo quedaban unas horas para tener a mi hijito en brazos. Tanto amor, tanta oxitocina en el ambiente no podía ser para nada: me puse de parto. 

Piojillo llegó en un parto maravilloso e indoloro a las 9:15 de la mañana siguiente; acompañada de mi familia y, en el pensamiento, todas las mujeres que esa noche me dedicaron su tiempo y su amor. Las cosas no salieron como había planificado: siendo como soy necesitaba tenerlo todo bajo control; hasta el mínimo detalle. Pero desde el principio fue él el que marcó los tiempos: primero al enterarnos de su existencia, cuando rompió todos nuestros esquemas e ideas de futuro. Y luego naciendo el día que le dio la gana, entre cajas de cartón y cortinas sin colgar, como si fuera la guinda del pastel de aquella fiesta. 

Mi bebé, mi dulce Piojillo, es sin lugar a dudas un regalo de la vida. Hoy cumple un año y me siento inmensamente feliz de su llegada; completa en todos los sentidos. Este niño delicioso, con su carácter alegre, siempre sonriente, ha hecho que el año pase sintiéndome en una nube, disfrutando plenamente de la maternidad, sin prisa, sin dudas; más segura que nunca de mis convicciones. 

Y por eso hoy quería recordar a las mujeres de ese círculo especial; mujeres que me otorgaron el poder y me abrazaron una noche antes, porque de alguna forma estuvieron conmigo recibiendo a mi bebé. Agradeceros infinitamente por vuestra compañía y afecto, porque cuando Piojillo crezca tendré algo hermoso para contarle sobre su llegada al mundo: Más de 30 mujeres gritaron ¡¡¡¡Sorpresa!!!! y a mí me dio un vuelco el corazón.



jueves, 10 de octubre de 2013

Mis tetas me limitan


MIS TETAS ME LIMITAN 

Nunca pensé que diría esto... hacía tanto que había dejado de dar la teta, que se me había olvidado lo discriminadas que podemos ser las madres que amamantamos: Con tetas no hay paraíso.


Recuerdo que hace años, con Piojilla todavía bebé, fui a merendar a un Vips con unas amigas. Merendábamos todas y Piojilla también. Teta, claro está. De repente se me acercó una mesera (de origen sudamericano, al parecer) y me dijo en un tono de superioridad y desafío: Perdona, pero en este país no se puede hacer "ESTO".  Refiriéndose al sublime acto de amamantar. 

Recalco el origen de la señora por dos razones. Una: me aclaraba muy bien (viendo mi tono de piel y escuchando mi acento, supongo) "las normas" del país en el que nos encontramos y que me vio nacer. 
Primera discriminación. 


Dos: La señora no era española! pero había hecho suya "la supuesta norma nacional" -segunda discriminación- que impide dar el pecho en lugares tan señoriales como el que cito. Y vuelvo a recalcarlo porque en Sudamérica, bello continente del que soy originaria aunque mi DNI ponga otra cosa, amamantar en público no es ni más ni menos prohibido que dar el biberón. 

Eso sí, cada vez con más fuerza y de forma más evidente, se relaciona la lactancia artificial con el estatus social y así es que se está introduciendo en el pensamiento de la gente que amamantar es de pobres. Triste realidad de la globalización. 

Como de momento no existe una ley que prohíba el amamantamiento (y entonces tampoco existía) le dije con mi cara más amable "muchas gracias por su preocupación; le ruego que traiga una hoja de reclamación y llame a su encargado". 
Minutos más tarde el encargado me pedía disculpas, explicando que la llamada de atención de la camarera había sido un impulso absolutamente personal, que nada tenía que ver con la empresa. Vamos, que era bienvenida a dar la teta sin problema. 

¡este artilugio se llama cubre lactancia!
He de decir que soy más o menos discreta a la hora de dar el pecho. Entre otras cosas, porque llegué tarde al reparto de tetas y no hay mucho que ver. De todas formas, y aunque no tengo en absoluto pudor por alimentar a mi prole allí donde me pidan, ya se sabe que "si no se ve pezón, no se ve teta" y sino, que le pregunten a los dueños de facebook que tienen una verdadera guerra despezonadora. Pero es que por muy grande que sea la teta, no se ve: La cabeza del niño/niña tapa prácticamente en todos los casos a las indecentes tetas alimentadoras y sus diabólicos pezones (y si de todas formas le incomoda, señora, también es muy fácil: mire mejor a la izquierda, donde está el calvo de gafas). 

Cuento esto porque en esta última época en varios lugares públicos se ha llamado la atención a las madres con este tema, invitándolas a salir a las casi siempre poco agradables salas de lactancia, o en algún caso, a la calle. Se concluye rápidamente: Los hijos molestan. Y si toman la teta, más. 

SER MADRE ME LIMITA

Ser madre, me limita. 
Quien me conozca y sepa algo de mi historia, sabrá que fui a la universidad con la mayor de mis hijas en el regazo. Prácticamente asistió a todas las clases y el día de mi titulación, el decano bromeó con ello: Nos titulábamos dos: mi hija y yo. Nunca ningún profesor puso obstáculo alguno para que pudiera asistir a las asignaturas con mi bebé en brazos. No era la excepción: éramos unas cuantas las universitarias-madres y cuando los hijos estaban inquietos solíamos turnarnos para cuidarlos en el patio o la cafetería. ¿Raro? Antes de que penséis que "en este país no se hacen esas cosas", dejadme decir que lo hice también en la prestigiosa Universidad Complutense de Madrid y seguramente no hubo nadie más en toda la Facultad de Ciencias de la Información a quien se le haya ocurrido tamaña idea. A mí si. O eso, o no podía estudiar. Pioja mayor puede dar fe de ello. 

En Bolivia solo tuve una clase en la que no me permitieron estar con mi bebé. Deontología y Ética. Así que como la clase era enorme y tenía dos puertas, yo me metía por la puerta de atrás con la niña escondida y me sentaba en la última fila, detrás del alumno más grande, para que no se me viera. 

Un día la niña dijo TA
El catedrático miro al fondo de la clase. Dejó de hablar, me miró con ojos de fuego y me gritó: ¡Salga usted ahora mismo del aula! y entonces yo pregunté por qué. "Porque su hija no entiende mi clase" dijo. 
Me levanté. Cogí mis cosas, mi hija y antes de salir le dije: Si señor: mi hija no entiende su clase, pero ninguno de los que aquí estamos tampoco. Aprobé la asignatura con la calificación más baja posible. Por los pelos. 

LA ACTUALIDAD

Me acordaba muy poco de ese episodio... hasta que quise asistir a un evento de más de cuatro horas de duración: "No se admiten bebés". 
¿No se admiten bebés? Bueno, sí. Pero sólo los más pequeñitos. No se admiten "bebés grandes". 
De nada sirvió mi "enchufe" con la organización... No se admiten bebés grandes y punto. 
Ya se sabe de los bebés: Su ruido es molesto, los niños lloran, se mueven, distraen, perjudican. No hay sitio para ellos. Mejor guardarlos, callarlos, dejarlos en otras manos para que el mundo siga girando. No se confía en el buen criterio de la madre que asiste (Las madres pensamos que como a nosotras no nos molestan los "ta-ta-ta" de nuestros hijos, a nadie le molestan... somos así de desubicadas) 

Eran por lo menos cuatro horas de ausencia y mi bebé, tal y como recomiendan los expertos en lactancia, mama a demanda. Imposible dejárselo a nadie.

Así que me vi limitada por dos razones: Una, por ser madre. Si no lo hubiera sido, no hubiera pasado nada y podría haber asistido tranquilamente. 
Dos: por dar la teta. Si yo alimentara a mi hijo con biberón se podría haber quedado en casa con alguien sin problema. 

Y entonces, me planteo: No podemos entrar a cualquier sitio con nuestros bebés... no podemos alimentar a demanda con la leche que fabricamos, ni sacar la teta según qué sitios. No se nos deja. Se nos condena al exilio. Se nos dice que es "feo" dar la teta en cualquier lado. Como las gitanas, como las sudamericanas, como en África, como si no tuvieras para darle otra cosa (y otras lindezas que se oyen). Se nos ofrecen salas de lactancia malolientes y alejadas de la civilización. Que no se nos vea. Se nos llenan los buzones de correo con imágenes de hermosos burkas de lactancia que sirven para todo menos para pasar desapercibida.

Después de los seis meses, más le vale al niño comer otras cosas porque sino la madre que lo parió estará confinada a asistir solo a eventos en parques de bolas y similares, a juntarse solo con otras madres. No podrá tener vida intelectual, no podrá ir al teatro, ni al cine, ni hacer un curso, ni comer en otro sitio que no sea Macdonalds. Y luego nos dicen que la maternidad es solitaria... 

No es país para madres. No es país para tetas. 




martes, 20 de agosto de 2013

Soy mamá de una mujer

Soy mamá de una mujer. 
De una mujer encantadora. De una mujer inteligente. De una mujer hermosa y curvilínea. 
De una mujer con los pies bien puestos sobre la tierra. Con un gran sentido de la justicia. Con un corazón inmenso que ama. 

Soy mamá de una mujer. La que entra en casa dejando aroma a chupachups y parlotea sin parar. Que habla de moda, de sueños, de cosas bonitas. Que sufre con las cosas tristes y se emociona con la belleza, con el amor. La hermana, la hija, la amiga. La niña que se ha convertido en mujer sin que se pueda detener el tiempo. 

De paseo por la calle me encuentro un puesto de libros: Adolescencia. Cómo hablar con sus hijos de drogas. De sexo. De amor.  Y sonrío. Porque parecen lejanos aquellos temores de entonces y todo ha sido mucho más fácil de lo que pensaba. Se ha escapado el tiempo... se han ido los días y han convertido a mi chiquita querida en la mujer que es hoy. 

Soy mamá de una mujer. 
No me lo creo. Me duele; físicamente, me duele. Me hace sentir orgullosa y feliz ver en ella una mujer sana y activa. Llena de ilusiones, llena de sueños, llena de esperanza ante el futuro que está cada vez más cerca. Soy mamá de una mujer íntegra. Hermosa por dentro y por fuera. Soy mamá de una mujer buena. 

derechos reservados - Entremamás



Hija mía: Eres ya una mujer. Hoy inauguras tu mayoría de edad serena y tranquila, como siempre has sido. Y yo te siento mi niña, mi hijita pequeña. Con tu carita morena y sonriente, tu voz dulce, tus ojos maravillosos, tu alma transparente. Y te recuerdo mojada en mi pecho, recién nacida. Oliendo a la bebé que imaginaba que serías, cambiando mi vida para siempre. 

Cumples 18 años... te pido perdón por todo lo que no supe hacer. Por todo aquello que hice pensando que estaba bien. Por todo aquello en lo que me equivoqué por miedo, por ignorancia, por madre, por imperfecta. Y doy gracias a la vida porque a pesar de todo aquello, te has hecho la mujer que eres. 

Lloro hija mía. De felicidad y de miedo. De ganas de retenerte para siempre y ganas de dejarte volar lejos. Porque siento que hoy empieza la cuenta atrás para que abandones el nido definitivamente y encuentres tu camino lejos de mi lado. Como tiene que ser. Como es la vida. 

Te amo. 

Felices dieciocho. 









martes, 6 de agosto de 2013

Bebé continuum



"Una madre o un padre que sólo se dedica a cuidar de su hijo lo más probable es que se aburra y resulte aburrido para los demás, y no sólo eso, sino que cuide a su hijo de manera incompleta. Un bebé necesita estar en medio de la vida de una persona activa, manteniendo un constante contacto físico y siendo estimulado por una gran parte de aquellas experiencias de las que el bebé participará en el futuro".

Estas palabras, de Jean Liedloff en El Concepto del Continuum, resuenan en mi mente una y otra vez.
Especialmente cuando me dicen que mi bebé se ve muy feliz. "y qué tranquilo es", "no se le escucha llorar nunca". No solo el bebé es feliz. Madres felices: hijos felices. 


Tengo la idea de que nada es casualidad. Por una parte, tuvo un nacimiento respetado, piel con piel las primeras 24 horas: sin separación alguna y entre el calor y el amor de su familia. Tiene teta siempre disponible. Ya se sabe: Ante la duda, teta. 

Primer día de fular
sin mi maestra Zoila... 
Pero además, está continuamente en brazos. 
Muchos padres leerán preocupados esta última línea. ¿En brazos? ¿Siempre? ¿No se mal acostumbran?
En realidad, se "bien acostumbran". Se acostumbran al calor de mamá, a su olor, a sentirla cerca. A contar con ella cuando tiene miedo, frío o ganas de mimitos. A contar con mamá y con papá y en el caso de Piojillo, con sus hermanas. 

En realidad, vienen acostumbrados de fábrica. El útero, su pequeña y acogedora casa durante nueve meses, es un espacio/cuna que permanentemente se mece al ritmo de nuestros pasos. Al nacer, ya conoce nuestra voz, nuestro caminar, nuestro olor. Y son todas esas cosas las que le proporcionan seguridad y placer. Volverlas a sentir, una vez, otra. 

Con el movimiento y en contacto con mamá, el bebé estará más receptivo, crecerá mejor, se sentirá más seguro y será más feliz. 

Una pregunta que me suelen hacer mucho las madres es ¿Y entonces, si tengo al bebé siempre en brazos... cómo trabajo/limpio/atiendo otros niños/salgo de paseo?  No es difícil imaginar hablar por teléfono mientras se trabaja, pasea, limpia...  Recurrimos a un "manos libres" y asunto solucionado. De la misma forma, un portabebés se puede definir como un "manos libres" de la crianza. Un objeto que nos permite dar al bebé todo aquello que necesita -necesidades vitales y primarias- sin descuidar al resto de niños, poniendo una lavadora, sentarnos al ordenador y otras múltiples situaciones. 

El bebé se acostumbra. Sí. Se acostumbra a nuestra vida activa y mira desde un muy buen lugar, cómo es vivir. Cómo servimos el desayuno a la hermana, sacamos al perro, hablamos con la vecina, trabajamos en el ordenador, hablamos por teléfono, etc. etc. No hay mejor "estimulación" que hacer a nuestros hijos partícipes de la vida cotidiana. 

Pongo esto en práctica a diario no solo porque soy una convencida de que mi bebé no puede estar en un mejor lugar que cerca de mi pecho, sino porque tengo más hijos y muchas actividades que atender.  Estoy fuera de casa entre nueve y diez horas diarias y parte del día llevo a mis hijos conmigo. El bebé está siempre atendido incluso antes de que demande atención. Nos conocemos perfectamente y antes del mínimo "miau" su necesidad ha sido cubierta. Por eso no llora. Simplemente no le dejo llorar. 

La siguiente pregunta también vale un millón. Sí, crianza en brazos... pero hasta cuando? ¡¡Mi espalda no aguanta más!!  Todo depende del portabebéPuedo asegurar que si en algún momento me ha dolido la espalda es justamente cuando no uso ninguno (o cuando he usado colgonas... ufff). Un buen portabebé está diseñado para distribuir el peso correctamente, de forma que se respete nuestra fisiología y la del bebé. Además de elegir un buen portabebé es importantísimo tener un excelente asesoramiento para aprender a usarlo. No sirve de nada tener un buen portabebé si se usa mal.

Pero además, la mamá que lleve a su bebé en brazos descubrirá que su hijo mira el mundo con otros ojos. Que descubre antes el color de la flor, el vuelo de la mosca, los botones de las cosas, lo maravilloso que es el entorno y las infinitas cosas que hay para ver (y tocar!!).  Y entonces lo que quiere es bajar. Y normalmente esto ocurre antes del año. A lo mejor no camina todavía... pero intentará reptar y desplazarse por sus propios medios. 

No es lo mismo ver la vida desde el capazo y es muy fácil de hacer la prueba: solo hace falta mirar el techo y caminar así unos cuantos pasos; eso es lo que ve un bebé... y poco más, desde lejos. Salvo que su mamá le ponga una gasita en el cuco para que no le dé el sol y entonces ya no verá ni eso. 




Un bebé que va en brazos continuamente, pide bajar porque sus necesidades han sido cubiertas siempre. tendrá ganas de conocer el mundo por sí mismo porque ya lo ha visto desde la altura del adulto. En el caso de Piojillo, con siete meses que tiene ahora, ya es imposible tenerlo siempre en brazos. Lo que quiere es suelo, lo que quiere es hacer pruebas de fortaleza, gatear, alcanzar por sí mismo los objetos. Ya es imposible dejarlo solo durmiendo la siesta... 


Trabajar y la vida cotidiana son perfectamente compatibles con la llegada de un bebé. Tener un bebé continuum permite disfrutar de la maternidad y dedicarnos con gran calidad a su cuidado en esos primeros meses tan importantes. Le da a nuestro hijo la seguridad de que nos tiene cerca y eso será lo que le permita alejarse de tu lado en el futuro -no muy lejano, aunque ahora te lo parezca-. 





Disfruta de tener a tu bebé en brazos porque es una etapa que dura muy poco. No tengas miedo a que se acostumbre: deséalo. Desea que se acostumbre a tu amor y cercanía. Cuando sea mayor recordarás con amor y añoranza esos momento en los que le llevabas a la altura de tus besos. 







sábado, 3 de agosto de 2013

Sobre "cómo no hacerlo" - Alimentación complementaria

Con frecuencia, las mamás de Entre Mamás me envían enlaces de cosas y casos que yo llamo "desmadrizadores". Productos y elementos de dudosa procedencia que tienen como fondo sustituir el amor materno, aleccionar madres y buscar lo que yo entiendo como una mal llamada "independencia". Independencia que un hijo no tendrá hasta que no sea capaz de pagar sus propias facturas y lavar SU ropa en SU lavadora. ;-)

Lo que es cierto es que nuestro hijo avanzará cada día hacia una mayor autonomía -no es lo mismo ser autónomo que ser independiente- y que en realidad esto no se consigue tratando de saltar etapas, sino esperando que sea el propio niño y sus ritmos, los que marquen el camino. 

No hay que preocuparse por tener bebés eternos. Un día los hijos se hacen mayores. Un día se van... 

Hoy me han enviado algo de lo que no doy crédito. Un vídeo en el que "nos enseñan a las mamás" cómo dar el primer "puré" a nuestro hijo. Alucino... y siento mucho ser tan crítica, pero creo que éste es un vídeo que puede poner en riesgo la seguridad de nuestro bebé. Aquí enumero tres cosas que me parecen graves, aunque tengo que admitir que tendría muchas más cosas que decir de este "método".

Bebé tumbado - Cuando el bebé come de esta forma corre un gran peligro de atragantamiento. Con más razón si da señales de no "estar listo" para la introducción de alimentos complementarios. SI estamos fuera y es la hora de comer, es siempre mejor sentarlo en nuestro regazo.

Cantidad de puré exagerada. Y ojo, porque además habla del "primer puré"... Cuánto puede comer un bebé? Esa cantidad me parece exagerada incluso para un niño de 7 años. Si nosotros "cuchareamos" en vez de dejar que el bebé toque y pruebe los alimentos por sí mismo, comerá siempre más de lo que necesita. Si hay suerte, en poco tiempo el bebé aprenderá a decir "NO" y escupir lo que ya no quiera. Entonces diremos que nuestro hijo es un "mal comedor".  ¿Malos comedores? España es uno de los países con más niños obesos del mundo; a pesar de ello siguen publicitando barbaridades como ésta.

Chupete a continuación de la papilla: Este es un consejo que no solo es peregrino, sino que pone en gravísimo riesgo al bebé. Tapar la boca del bebé le obliga a tragar sí o sí, y si se atraganta no tiene la oportunidad de gestionarlo. 

Desconozco quién o cómo ha dirigido este vídeo, pero desde luego no puede estar hecho por profesionales ni se ha seguido ninguna indicación experta en cuidado infantil. 

Me parece aventurado e irresponsable permitir que un canal que seguramente llega a muchas mujeres, difunda este tipo de información. Y me pregunto cuántas personas pensarán que esto es lo correcto a la hora de alimentar un bebé. Para mí es como un manual de todo lo que no hay que hacer. 



miércoles, 31 de julio de 2013

Ante la duda: teta

Si tiene sueño: teta
Si acaba de despertarse: teta
Si tiene hambre: teta
si quiere mimos: teta
Si está enfermito: teta
Si esta contento: teta
Si está triste: teta
Si hace pucheros: teta
Si está intranquilo: teta
Si pone caras raras: teta
Si solo quiere teta: teta
Si estamos felices: teta.
Ante la duda: TETA


Ésta es mi filosofía tetil y lo que transmito a las mamás cuando se hacen estas preguntas: 

¿Cuál es el horario de las tomas?
¿A demanda es cada cuánto? 
¿Cómo sé que ha terminado? 
¿Cuánto dura una toma? 


Y es que todo es mucho más fácil y más placentero que eso. 
¿Cuántas? Ni idea... ¿Se cuentan? ¿Para qué? (en todo caso, si hay que contar algo, prefiero contar pañales).

Dicen que hay que dar "teta a demanda".... En mi caso, doy a demanda pero sobre todo a oferta. No espero a "que pida" ni controlo de qué lado o cuánto tiempo le he dado de comer. 

¿Porqué tanto caos? ¿Será bueno o saludable para el bebé este "descontrol"?  No deberíamos apuntar cada toma y sus respectivos tiempos y formas? Acaso esas nuevas aplicaciones para smartphones que te dicen cuánto comió en función del tiempo que tardó, no son lo último para madres organizadas? 

Realmente no hay tal desorden. Porque la mayoría del tiempo un bebé no tiene más necesidades que ser acunado en brazos y tomar teta de mamá.  Eso, junto a estar limpio y cómodo hacen el resto. Es el secreto de un bebé feliz, sin lágrimas. 

Dar la teta es cómodo si alguien nos ha explicado el cómo. Dar la teta es placentero y una experiencia feliz si tenemos información, apoyo y confianza. Y si carecemos de reloj. 

Porque la lactancia materna es mucho más que un alimento. Es amor. Amor infinito. Amor de dos. Y para amarse no hay relojes. 

viernes, 12 de julio de 2013

Una boda perfecta


Sentada frente al televisor, cojo el mando, intentando desconectar. Una chica llora y la parte cotilla que habita en mí se interesa por las razones. Me acomodo y me dispongo a ver de qué va…

La chica llora por la emoción de –por fin- haber elegido su vestido de novia. Se trata de un programa en el que un señor, un organizador de bodas, se ocupa de montar la “boda de los sueños” de una mujer a la que se escoge (supongo que previo casting… o azar, ni idea).

El programa y su protagonista

Durante todo el programa se ve cómo cada detalle cuenta. Las velas, las flores, las luces. El sitio que se escoge y la lista de cosas imprescindibles que la novia ha escrito para que el organizador las consiga. Flores maravillosas, espacios luminosos y escenario de película. Poco a poco, la boda perfecta va tomando forma.

Una sesión maratoniana de peinados y maquillajes sucede a la prueba de los infinitos vestidos que se le ofrecen. Por fin elige uno y rompe a llorar, emocionada, porque se ve preciosa y se imagina ya entrando del brazo de su padre y dando el “sí quiero”.

La boda sale genial. Los novios están felices. Tanta preparación ha valido la pena. Ha sido extenuante buscar todos estos meses el lugar perfecto, el banquete ideal. Le dan las gracias al organizador por ayudar con los preparativos del "día más importante de su vida".

El programa acaba. No puedo evitar pensar en el futuro parto de la novia. Y me pregunto si esta chica planificará con igual dedicación su parto, si buscará de la misma manera el mejor lugar para el nacimiento de su bebé… si tendrá la misma ilusión visitando hospitales, confeccionando un plan de parto, eligiendo meticulosamente el equipo que le atenderá en el (¿segundo?) “día más importante de su vida”.  

A continuación, el siguiente programa titula “Embarazada y con glamour”….


Jolín…. Tengo que volver al trabajo. No he desconectado


sábado, 29 de junio de 2013

El secuestro de un hijo


Tumbadas en la hierba, mi querida amiga Ibone y yo, pensábamos hace dos años en lo duro de aquel mes de junio. "En unos años recordaremos esto como un gran triunfo", le decía yo. Ajena a que el caso por el que peleábamos entonces, haciéndolo público y usando todas nuestras energías, era apenas la punta del iceberg.



Hablo del caso de Habiba, aquella madre que logró unir a miles de otras madres alrededor del mundo. Su caso no era más que uno de tantos. Pero entonces no lo sabía. Todavía creía que se trataba de un error humano. Un error de alguien con mucho poder y poco conocimiento de las necesidades de los niños. Creía en el sistema de protección de las mamás sin recursos y con problemas: víctimas de violencia de género, víctimas del sistema, del desamparo social.
Pensaba -ilusamente- que en aquellas casas de acogida, las mujeres vivían como hermanas, felices. Con un techo cobijando sus sueños. Dando la teta libremente, ocupándose de los hijos de unas y otras. No se me ocurría pensar que estaban presas, coaccionadas, amedrentadas, llenas de miedo.
Tuvo que ocurrir todo lo que ocurrió aquel mes de junio, para que me diera cuenta de la realidad paralela de aquellas madres que recluidas como en un reformatorio, no tienen opciones.

Hoy, dos años después de aquello, una noticia como ésta ya no me sorprende.
Condenan a España por separar a una hija de su madre por falta de recursos
Me sorprende en cambio que no existan más denuncias, que no se haga más ruido con este tema. Que sigan separando madres y niños impunemente. Que se secuestre legalmente y nadie diga ni mu.

Y entonces concluyo que, si un día pasa algo; si me quedo de repente en la calle... tengo muy claro a dónde no llamar.

lunes, 24 de junio de 2013

Parto educado Vs Parto respetado



Fotograma del Programa Baby boom - Maternidad en Madrid

Parece ser lo mismo, pero no lo es.

En un parto educado, lo que cuenta es tener una habitación con vistas, un menú de lujo y un baño de hotel. Y por supuesto, que te digan Señora.

En un parto respetuoso, a lo mejor das a luz entre cajas… o en la bañera de un hospital de vanguardia, el lugar es lo de menos: nadie te presiona ni te desconcentra de tu labor.

En un parto educado te dirigen los pujos con mucho tino: cada vez que los monitores avisan. Te hacen una maniobra de Kristeller suave, (si tal cosa existe…) y te cuentan con mucho detalle cómo has de cuidar los puntos. A lo mejor en la clase de preparación al parto educado te adiestrarán para ir limpia y sin pelos desde casa: que una señora también ha de ser educada y considerada.

En un parto respetuoso pujas cuando tu cuerpo lo pide. Tienes libertad de movimientos y difícilmente tendrás puntos que cuidar. A lo mejor en la clase de preparación al parto respetuoso te han explicado cómo funciona tu cuerpo, qué puede hacer tu pareja para acompañarte en ese momento vital.

En un hospital que ofrece partos educados, el dossier de información es impecable. Tiene unos colores bonitos y se diferencia muy bien los tipos de parto que puedes tener: medicalizado (el más seguro, segurísimo, por supuesto), humanizado y natural… (natural no, que es muy hippie!). Se ve claramente que los deseos de la cliente (perdón, la paciente… no, tampoco: la usuaria) son de máxima prioridad.

En un hospital que ofrece partos respetuosos te preguntan por tu plan de parto. Y no importa que lo hayas escrito a mano. También te informan si quieres cambiar de opinión.

En un hospital educado se “hacen” partos.
En un hospital respetuoso se acompañan partos.

En un parto educado tendrás epidural, por supuesto. ¿Qué atraso es ese de parir sin ella? Si no la pides con anticipación, “a lo mejor luego no está el anestesista”.
En un parto respetuoso te ofrecen por lo menos 5 formas diferentes de aliviar el dolor –si lo hubiera- y te informan de todos los efectos secundarios y riesgos de los métodos farmacológicos.

En un hospital educado los partos “se hacen” en paritorios preciosos, con camas multifunción que te permiten 7 posiciones de partosutra y llevan sabanillas de color pastel.


Fotograma de publicidad de Barriguitas  


En un hospital respetuoso la mujer elije donde quiere parir.

En un hospital educado casi no hay matronas. Hay que dejar muy claro a la cliente-paciente-usuaria que “si pasa algo”, está todo bajo control.

En un hospital respetuoso la matrona es quien te atiende, salvo que algo salga de la normalidad.

Después de un parto educado, como eres una Señora, debes maquillarte y estar perfecta para recibir a las visitas. Sombra aquí, sombra allá…

Después de un parto respetuoso el maquillaje sobra. Estás resplandeciente. Las visitas esperarán tu llamada.

En un parto educado se llevan a tu bebé a un nido educado para que tú descanses (y de paso, el bebé se eduque).

En un parto respetuoso el bebé nunca será alejado de ti, salvo que exista una razón muy poderosa que ponga en riesgo su salud. Pero de todas formas podrás estar con él 24 hrs.
En un hospital educado te dirán que son pro lactancia y que por eso hay que dar el pecho cada tres horas, 10 minutos cada vez. No vaya a ser que se mal acostumbre el niño.

En un hospital respetuoso te animan a amamantar pero también te ayudarán si tienes problemas de lactancia.

En un hospital educado, bañarán a tu bebé rápidamente y le pondrán colonia. Ir lleno de sangre y grasita –tal y como se salió de la tripa- es muy poco educado.

En un hospital respetuoso no bañarán a tu bebé y mucho menos sin tu consentimiento. Las pruebas que sean necesarias, se harán sin separarlo de tu lado.

Un parto educado puede tener lugar también en casa. No todos los partos en casa son respetuosos.
Un parto respetuoso puede tener lugar también en un hospital. No todos los partos en hospital son educados.

De un parto educado sales agradecida –que suerte que no murió nadie- y envías bombones y cartas de felicitación. Crees que amarás al bebé, solo es cuestión de tiempo. El tercer día, lloras. Debe ser hormonal...

De un parto respetuoso sales empoderada y lista para cuidar a tu cría. Te invade un amor infinito. El tercer día, lloras o a lo mejor no.  Eres feliz.
…..

Y desde luego, también existen partos maleducados e irrespetuosos… en los que ni te dicen señora ni nada parecido. En el que se sube a tu tripa el celador y te deja las costillas moradas, en el que te hacen diez tactos en nombre de la ciencia y la instrucción; en el que si estás sola y desprotegida, o eres ilegal, corres el mismo peligro que una cobaya… pero me temo que ese es material de otro post.


-- Referencias: 




miércoles, 19 de junio de 2013

Formación de doulas ( el por qué de "inicial"...)

Sobre la formación de doulas de Proyecto Materna y Entre Mamás
(desde el blog de la Formación Inicial de Doulas) 

¿Por qué nuestra formación se llama INICIAL?
Muchas personas nos lo han preguntado, así que os vamos a contar por qué.
Creemos firmemente que la formación de una doula es necesaria. Por eso organizamos este curso. Pero igual que creemos que es necesaria, sabemos que no es suficiente. Y no es que no sea suficiente la nuestra, sino que creemos que ninguna formación de doula, o para ser doula, o para convertirse en doula, o para ser una doula profesional, o para capacitarse como doula, ninguna  -repetimos- es suficiente.

Sería engañarnos y engañaros, deciros que después de este curso lo tendréis todo aprendido. Es apenas el inicio de un camino largo. Porque para nosotras, el ser doula es un camino, no una meta. A ser doula se aprende cada día, en cada acompañamiento, cada vez que hablamos con una mujer, e incluso cada vez que hablamos de nuestras profesión o sobre nuestra profesión.

¿Cuándo, entonces, voy a decir que soy doula? Cuando así lo sientas... cuando la formación y la experiencia se amalgamen de tal forma dentro de ti que realmente "te sientas" doula, y no "trabajes" como doula. Y en ese momento, te darás cuenta de que sigues caminando, de que sigues aprendiendo, de que cada día serás una doula nueva, ni mejor ni peor, sino con nuevas experiencias que vivir y que integrar, con nuevas mujeres a quienes acompañar.


Por eso esto no puede ser más que una formación inicial. Un primer peldaño. Un primer pasito en el camino de ser doula. Más adelante ofreceremos, además, formación continua: seminarios, talleres y encuentros de reflexión sobre temas concretos en el acompañamiento (duelo, gestaciones especiales...), grupos de estudio y debate sobre temas de ética, formas de ejercer el oficio, etc etc.

Proyecto Materna, que es una de las asociaciones más antiguas de doulas en España, junto a Entre Mamás, queremos crear escuela, ser un referente para el ejercicio de una profesión con responsabilidad, sin caer en el intrusismo profesional y de esa manera poder trabajar con otros profesionales de la maternidad.


domingo, 16 de junio de 2013

El gobierno venezolano quiere obligar a las madres a amamantar



Con este titular amarillo y tendencioso, El País y Antena 3 abren las portadas de las noticias internacionales de hoy.

En cuanto leí el titular, que me fue enviado por varias personas a través de redes sociales y correo electrónico, me escandalicé. ¿Cómo es posible que se pueda obligar por ley a amamantar? Y sobre todo, ¿cómo es posible que las mujeres permitan esto?

En el subtítulo: La Asamblea Nacional votará el martes una ley que castiga la publicidad de fórmulas lácteas y biberones y prohíbe la prescripción de suero a recién nacidos. Y entonces paro las orejas. No es una prohibición a las madres….

Y entonces, leí la noticia completa y entendí que se trataba simplemente de una manipulación periodística para despertar el caldeo de ánimos de madres amamantadoras contra no amamantadoras, abrir la polémica y una vez más abrir el debate madre versus madre.

Como periodista y experta en relaciones internacionales y salud pública, y como madre formada en lactancia materna,  el titular me resulta ofensivo, mentiroso y de una inconsciencia suprema. Y deja ver hasta qué punto el politiqueo  barato puede entorpecer el legítimo ejercicio de soberanía y protección de la salud de las madres y bebés de Venezuela.


La leche materna NO es lo mejor. No tiene múltiples "beneficios". Es la norma biológica, la normalidad.
Es la leche artificial la que conlleva riesgos

He leído la ley de 2007, las posibles reformas y otros documentos sobre  protección de la lactancia en Venezuela  y no hay ningún artículo, ningún párrafo en el que pueda leerse que amamantar vaya a ser impuesto como norma a las mujeres del país. Pero lo que sí se hace, es lo que se debería hacer en todos los países: crear una normativa para poner a raya a las multinacionales, fábricas de sucedáneos de alimentos infantiles y otras empresas que lucran poniendo en riesgo la salud de niños y niñas en el mundo. Las reformas son básicamente un añadido de sanciones contra las prácticas que entorpecen la lactancia. No se prohíbe el uso de chupetes y biberones, como se da a entender: se prohíbe a las empresas publicitarlos en medios de comunicación.

No es ni mucho menos la primera iniciativa de este tipo. Existe por ejemplo, un código internacional de sucedáneos  que se supone debe ser aplicado en todos los países adheridos a él. No es Venezuela el primer país latinoamericano en proteger la lactancia materna por ley; países como Panamá y Bolivia tienen leyes de protección de la lactancia.

En regiones como estas donde las diferencias económicas y sociales son abismales, la protección de la lactancia puede ser una cuestión de vida o muerte. En países como el nuestro la leche defórmula no deja de estar exenta de riesgos como bien puede observarse en los cientos de estudios y documentos que existen al respecto y que dejan ver claramente, que sin importar el estatus económico, social o cultural del niño alimentado con leche de fórmula, este puede correr los mismos riesgos cuando no es amamantado. Por ello, en hospitales de vanguardia –y hablamos del Estado español- los padres de un recién nacido al que se le va a administrar leche de fórmula, deben firmar un consentimiento informado, aceptando y haciéndose responsables de los riesgos a los que se somete el bebé siendo alimentado con sucedáneos de leche materna.

Es responsabilidad de todos los gobiernos cuidar de las personas dependientes, en este caso los niños y niñas, futuros ciudadanos. Y por ello aplaudo esta iniciativa y cualquier otra que promueva la salud de nuestros pequeños, sin importar los colores ni los movimientos ideológicos que estén detrás de dichas propuestas.







RIESGOS DE LA LACTANCIA ARTIFICIAL


DIFERENCIAS ENTRE LA LECHE MATERNA Y ARTIFICIAL 

domingo, 9 de junio de 2013

Víspera...

Quedan horas para mi cumpleaños. 
Me veo en el espejo y he cambiado. Algunas canas, algunos kilos demás... cansancio acumulado. 

Y sin embargo, nunca como ahora me he sentido tan viva, tan dueña de mis actos, tan libre para decir lo que pienso. Nunca como ahora he amado tanto mi cuerpo, mi alma. Nunca como ahora me había visto cada estría, cada imperfección como una huella de experiencia, del paso de la vida, de mi maternidad. 

Me siento agradecida por la gente que me rodea, por las cosas que aprendo a diario. Por tener con quien compartir lo cotidiano, lo trivial. 
Me siento bendecida por la vida por tener esta familia. Por el mejor compañero de camino. Por mis hijos y todo lo que aprendo de ellos.  Por haber tenido la oportunidad de albergar, otra vez, vida en mi cuerpo. Parir como he parido. Amamantar y enamorarme otra vez de un cachorro mío. 
Por necesitar tan pocas cosas materiales. Por poder hacer lo que amo. Por tener tantos proyectos en la cabeza. Porque no tengo tiempo de aburrirme. Porque nunca como ahora había vivido de forma tan intensa cada hora del día. 

Por sentir que esto, seguramente se llame felicidad.  
Feliz cumpleaños para mí. 







lunes, 27 de mayo de 2013

Pesadilla

Abrí el sobre sin ningún tipo de temor. Estas pruebas de rutina, nunca te dicen nada; no a ti. No a mi bebé.

Mientras tanto, hablaba por teléfono con una amiga, contándole lo "preocupada que estaba" por el frenillo que tenía el chiquitito y que estaba haciendo difícil la lactancia. Abrí el sobre y de repente "el problema" desapareció ante mis ojos... y empezó la pesadilla.
Mientras leía dejé de hablar. Rompí a llorar sin entender todavía el diagnóstico que nos enviaban. Sin saber qué significaban exactamente aquellas palabras. Abracé a mi bebé como si ese abrazo pudiese protegerle de todo. 
Creo que fueron dos minutos los que tardé en encontrar en la red los primeros párrafos que daban algo de luz al sobre maldito. Una enfermedad genética compleja y muy rara. Y todo lo que podía significar: Muerte súbita, fallo general cardíaco o respiratorio, coma... la información en español, prácticamente inexistente... y lo que había en inglés era tan contradictorio que daba miedo. 
Así se acababan mis quince días de puerperio inmediato.

Eran días festivos. Acabábamos de llegar de la cabalgata de Reyes y no había nada que hacer hasta tres días después. Pero tampoco entonces, cuando fuimos a repetir las pruebas para confirmar el diagnóstico, nos informaron de nada. Nadie sabía nada. Nadie dio ninguna explicación excepto esta: "Si se confirma será para toda la vida, y tendréis tiempo de estar informados"... 
Repetimos las pruebas. No dejé de rezar mientras le pinchaban una y otra vez.... y luego nada. Ninguna información, ni buena ni mala. Nos mandaron esperar diez días. Probablemente los más largos de mi vida. 

Yo no hacía más que llorar. Lloraba. Al cambiarle de pañal, al darle un beso, al tenerlo en brazos, al darle la teta. ¿Se puede dar la teta? fue mi primera duda. Tuve que hacer un máster a marchas forzadas sobre esta rara enfermedad mitocondrial.  La teoría:  con esta enfermedad las células no pueden procesar las grasas, pero al mismo tiempo, los afectados deben comer con frecuencia (un máximo de dos horas sin ingerir algo) por el riesgo de hacer una hipoglucemia grave (falta de azúcar)  que desencadene otros fallos. Y mi primer pensamiento: "¡¡la leche materna tiene grasa!!".  Leí cientos de páginas con información sobre sustitutos, y leches especiales -de todo se hace negocio- y un artículo en el que se hablaba sobre un caso en el que se tardó 3 años en descubrir que un niño la padecía porque mamó a demanda hasta entonces. Tengo que agradecer las llamadas y abrazos virtuales recibidos en esos días. Especialmente la del querido Dr. JM Paricio, que me inspiró serenidad; las de mis amigas queridas que siempre están.



Pasaba las noches prácticamente en vela, amamantando al bebé tuviera o no hambre. Comprimiendo mi pecho para que saliera más y mejor, sujetándole la barbilla para que nuestros primeros problemas -los de lactancia- fueron a menos. Su dormir plácido me aterraba.

Papá Conejo, con su sensatez habitual, me consolaba. Si es así, así será. Si tiene esto, aprenderemos a vivir con ello. Le querremos igual. Nada podrá cambiar eso. 
Estábamos ya resignados, informados -todo lo que se puede estar informado de una enfermedad de la que se registran poquísimos casos en el mundo- y rendidos ante cualquier diagnóstico, cuando llegó el segundo sobre.

No hubo disculpas ni llamadas. El segundo sobre informaba de que todo era normal. Que no pasaba nada. Un falso positivo. Un error diagnóstico y más de diez días de incertidumbre y lágrimas. SANO.

Han pasado meses. Todavía hay alguna noche en la que me despierto sobresaltada. Mido su respiración. Le veo dormir. Me pregunto cómo puedo sentirme "a salvo" si en realidad los hijos son tan frágiles. Si la vida en sí misma es como un hilito delgado...  SANO. ¿Hasta cuando?

Recuerdo que en mi primer embarazo me pasaba horas soñando con "mi bebé". Lo bonito que sería, los ojitos que tendría... si sería niño o niña. Un día una señora me dijo "lo importante es que salga sano". Me dejó petrificada. Jamás me había puesto a pensar que era una posibilidad que no lo estuviera. Que somos números. Que somos estadística. Que la salud no es algo que se pueda dar por indefinido. ¡Qué fácil es herir a las madres!

Es fácil decir ahora "que podríamos con ello". No puedo ni imaginármelo. No sería fácil. Me pongo en la piel de todas las familias que reciben estas noticias a diario. En aquellas que no reciben falsos positivos. En las que aceptan -¿se puede aceptar?- la enfermedad, la muerte... porque no hay otra alternativa. Lloro.

Me siento egoísta por sentirme aliviada. Por escribir esta entrada.
Quisiera poder cambiar las cosas. Quisiera que ninguna madre tuviera que pasar por esto. Que la vida fuese justa y sólo tuviésemos pensar en lo bonitos que serán nuestros bebés. Quisiera que fuese suficiente abrazar a una mujer para que todo salga bien. Quisiera que no tuviésemos que "ser fuertes".

Abrazo a mis amigas. A mi amiga. Lloro su pena como si fuera mía... y cada uno de estos días elevo una oración pidiendo... No sé bien qué...  Quisiera poder cambiar algo con mis oraciones. Quisiera que encuentre aquel lego verde y vuelva a sonreír. 



viernes, 26 de abril de 2013

De crisis y pobrezas

"Si de todas formas vamos a morir... prefiero morir luchando"
Atreyu, Neverending Story


Durante el embarazo vivo una fase pesimista, lamentadora y vomitadora... aunque creo que es algo fisiológico porque en cuanto paro -de parir- se me pasa. Son nueves meses eteeeernos y es una suerte que finalmente pase, porque puedo ser realmente cansina y quejicosa. Pido desde aquí disculpas a mis amigas más queridas por haber sido tan pacientes y cariñosas durante esa "dulce época".
No dura para siempre. Luego, paro, doy vida... y entonces me lleno de energía y amor por todo y por todos. Como si fuera una droga. Es una época happy. 

Tal vez es por eso que leo las noticias de crisis y pobreza con pinzas. Sé que hay mucha gente que está muy mal, con pocas esperanzas y una situación extrema. No me refiero a esa crisis ni a esa pobreza en este post, porque sería una falta de respeto, sino a aquellos que teniendo habilidades y recursos para salir de ella, prefieren quejarse y chin pún. Protesta sin propuesta que digo yo. Personas que miran de reojo el trabajo ajeno, critican y se quejan de "la suerte que tienen otros y yo no".  Que dejan pasar el tiempo y las horas (recursos valiosísimo!) y permiten que "La Nada" -como en la historia interminable- se apodere de todo. 



Sí, la crisis existe. Pero dentro de lo malo, es una oportunidad para explorar la creatividad, para conocer gente, intercambiar recursos con amigos (¡¡no siempre se necesita dinero!!), apreciar las pequeñas cosas, los pequeños placeres de la vida como oler a tu hijo que acaba de nacer y sentir que tienes todo lo que quieres/necesitas de verdad. 

Estoy un poco cansada de escuchar las quejas en inercia... sin propuestas, sin ideas nuevas. Sólo quejas y lamentos. Pienso que si se ha tenido un día malo, lo lloras bien y luego te sacudes la mierda y miras al frente. Sigues avanzando. No te bloqueas y te fustigas en soledad... eso sólo trae más tristezas. 
Vivir como pobre no es no tener un duro, es no interesarse por generarlo ni buscar las miles de posibilidades que hay a nuestro alrededor. Es decir "no sé" y no interesarse en aprender o en mejorar. 

Siempre se puede empezar de nuevo y darle una vuelta a aquello que antes funcionaba y hoy no. Siempre se puede volver atrás, reconsiderar si te has equivocado, pedir ayuda, ser sincero. No hay nada más terrible que perder la confianza de los amigos. Mentir a otros, mentirnos a nosotros mismos sólo creará un espacio vacío alrededor de quien lo hace... pronto la bola de nieve es tan grande que no hay forma de ocultarla. 
Se crea pobreza desde la quietud. Desde la indolencia. 



A lo mejor es el puerperio, pero tengo la sensación de que desde el nacimiento de mi Piojillo tengo muchas más ideas, más alegría por las cosas simples, más ganas de salir adelante cueste lo que cueste, más y mejores maneras de organizar mis horas y mis habilidades y ofrecerlas a quien las necesite. Canjear, intercambiar con otros cuyos recursos son los mismos. 
No tengo más capital que mi tiempo y mis saberes. No tengo más riqueza que la salud de los míos y el amor que nos tenemos.

Ya veis: Soy rica. 


El amor maternal

Parece increíble que sea preciso recordar de dónde venimos y cuáles son nuestras necesidades básicas. Que algo tan sencillo como nacer a lo...