jueves, 24 de diciembre de 2015

María de parto

Me enternecen especialmente estas fechas, por lo que representan. Por mi activismo y mi pasión, que es el acompañamiento a la maternidad. Me gusta recordar qué es exactamente la Navidad y así se lo cuento a mis hijos: Celebrar el nacimiento de aquel pequeño niño, en el más grande de los anonimatos... de la forma más sencilla; sin intervenciones, sin nadie que interrumpa.

Según cuenta la leyenda, María parió sin dolor. Acompañada de su pareja y la mirada atenta y paciente de los animales que allí estaban. Fue un día de alegría y todas las visitas que llegaban, le traían bendiciones. Podéis imaginar la escena? A qué huele? Qué se ve? Qué se oye?

Yo me la imagino muchas veces. Pienso en los momentos previos y María meciéndose rítmicamente al compás de las contracciones. En la oscuridad... con la luna (o aquella estrella?) iluminando suavemente la escena. Descalza y con el pelo suelto; sostenida por un José discreto y tranquilo. 

Puedo imaginar el momento exacto en el que el bebé sale de su cuerpo y es recibido. Húmedo y escurridizo. María feliz y cansada. Un parto con gozo, dicen muchas lecturas. Yo me lo imagino placentero.

Y veo a la madre dulce, el bebé sobre su pecho. El padre cerca; arropando y diciendo cosas bonitas. El anuncio de la "buena nueva" como debería ser la de todos los nacimientos. El trajín silencioso de aquellos que le traen regalos y sonrisas. Un bebé a la teta.

Yo les cuento a mis hijos que Navidad es recordar un nacimiento feliz. Y un parto hermoso. Como deberían ser todos.

¡Felices fiestas!




lunes, 21 de diciembre de 2015

El libro blanco de Ordesa en la AEP

Ya es bastante llamativo, por ser políticamente correcta, el hecho de que una cátedra Universitaria se denomine así : Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil de la Universidad de Zaragoza. 

Para quien no sepa, Ordesa, es una de las firmas más grandes de alimentos infantiles de España. Y cuando digo "alimentos" no me refiero a manzanas, naranjas, huevos, leche y otros Alimentos (no es un error, la mayúscula...) sino a fórmulas lácteas, complementos, polvos para el sueño, para los cólicos, y 8 cereales con miel... entre otros.  Para que se entienda mejor el conflicto de intereses, es como si una Cátedra de Prevención del Cáncer de Pulmón se llamase "Marlboro". 

En realidad, La Industria no tiene la culpa. Ellos -y sus equipos de márketing- hacen lo que tienen que hacer para colocar sus productos, independientemente de la ética: Desde luego, no es una casualidad que en las canastillas que nos dan en las clases de preparación al parto nos vengan de regalo varias muestras de polvos mágicos. O que un premio como este: FOMENTO ESTIMULO A LA INVESTIGACIÓN SOBRE LA PREVENCION DE LA OBESIDAD EN LA EDAD PEDIÁTRICA 2014 lo firme Ordesa.   

La FeNIL, no se corta un pelo en mandar notas de prensa en las que asegure que "su trabajo" es convencer a los pediatras de las bondades de su industria. Y para ello, no escatima gastos a la hora de plantarse con todos sus miembros y amigos en congresos y cursos. Financiando premios e investigaciones. Con stands muy bonitos llenos de (des)información. Basta con poner en Google FeNIL y pediatras y os saltarán varias noticias. 

No es un caso aislado de una marca en particular. El sello de la AEP (Asociación Española de Pediatría) aparece en distintos productos similares y complementarios: galletas, cereales y alimentos varios. Muchos profesionales han pedido en reiteradas ocasiones explicaciones al respecto, pero sin mucho éxito.

Pero como madre -y como profesional de la comunicación en salud- espero cierta ética de las sociedades científicas. Sociedades que, se supone, velan por la salud. Cuyo cometido debería ser la investigación limpia para procurar que los padres accedamos a información sin sesgos ni conflictos de interés. Para poder elegir. Para poder confiar en el profesional que atiende a nuestro bebé de 5 meses y salir de la consulta sin papelitos que recomienden cereales que espesan, primeros yogures ni polvitos de dormir. Y para que ese profesional no solo se forme en cursos y congresos patrocinados por marcas, en los que se aprende "lo que yo digo", sino que lea, acceda a bases de datos, sepa leer estudios y discernir entre lo que vale y lo que no. 

Hace unos días, en el colmo del despropósito se publica el "libro blanco de la nutrición" con el logo -derivado- de Ordesa en su portada. Y yo me pregunto: En serio... ¿No hay nadie con un poco de vergüenza por esos lares?








viernes, 11 de diciembre de 2015

Vaya barbaridad

He titulado así este post porque no se me ocurre otra palabra para definir el súper "iluminado"  poco acertado (edito para que no me tachen de irrespetuosa), proyecto del Ayuntamiento de Madrid:


107 mil euros destinados a crear una necesidad de la que luego no podrán prescindir. ¿Quién pagará los siguientes 107 mil euros que necesiten esas familias para comprar las siguientes latas?

Si ya es de por sí escandaloso que se hable de "leche maternizada" (un término incluso prohibido en algunas legislaciones más avanzadas) el hecho de que una institución pública promueva una práctica ampliamente criticada por diferentes entidades que protegen la salud materno-infantil, es de por sí bochornoso. 

Y me surgen varias preguntas: 
De dónde ha salido esta idea? Hay detrás alguna marca específica que haya ofrecido sus productos? ¿Que haya "dejado caer" la idea sobre algún contacto con enchufe, a ver si colaba?
¿Se ha tomado en consideración las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría? Ya que obviamente no, ¿se les ha ocurrido al menos consultar con algún experto en el tema? 
¿Qué equipo de la Sra. Carmena es el que ha propuesto esto? ¿Es inamovible? 
¿Cómo es posible que ese dinero no se utilice para fomentar la lactancia materna, ofrecer ayuda e información, promover grupos de madres, alimentarlas para que a su vez puedan alimentar a sus bebés?  

Las recomendaciones sobre la donación de leche a familias con situaciones sociales difíciles se pueden leer aquí. Pero en resumen: NO debe donarse leche de fórmula y mucho menos en situaciones de emergencia o vulnerabilidad. La OMS dice al respecto: 

"Por el contrario, la atención debe centrarse en la protección y apoyo, de forma activa, de la lactancia materna; por ejemplo, estableciendo “rincones” seguros para las madres y los lactantes, servicios de orientación individualizada y sistemas de apoyo entre madres".

Las recomendaciones del Comité de Lactancia Materna de la AEP:
seguir leyendo AQUÍ

Con base en estos hechos, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría establece las siguientes recomendaciones:
  1. Cuando existe un riesgo de desnutrición infantil, resulta prioritario favorecer la lactancia materna y mejorar la nutrición de las madres, para ello se deben encaminar los esfuerzos a ayudar a las madres a iniciar y mantener la lactancia y destinar las ayudas sociales a mejorar su alimentación.
  2. No debería proporcionarse a las familias leche artificial gratuita, salvo en casos de verdadera necesidad, si existe indicación médica para ello y garantizando siempre que se puede suministrar durante todo el tiempo que el bebé la necesite. En muchas ocasiones, la "ayuda" puntual que reciben estas madres provoca el cese de la producción de leche materna, con el riesgo incrementado para la salud que ello conlleva (9). Además, hay que tener en cuenta la gran carga económica que supone para esas familias comprar leche artificial durante el resto de la lactancia, lo que representa un problema añadido a su situación previa.
Por último, me gustaría dejar aquí la Ley de fomento de la lactancia materna y control de sucedáneos de Bolivia, digna de ser copiada y que bien podría servir de inspiración en estos tiempos de cambio.



Autora IrisFcano


Para leer más: 

Carnaval bloguero sobre donación de leche artificial

Real decreto: Comercialización de sucedáneos


d) El etiquetado deberá estar diseñado de forma que proporcione la información necesaria sobre el uso adecuado de los productos y no disuadirá la lactancia materna, quedando prohibida la utilización de los términos «humanizado», «maternizado», «adaptado» u otros similares.

Artículo 9
3. Se prohíbe la publicidad en los lugares de venta, la distribución de muestras o el recurso a cualquier otro medio de propaganda, dirigido a fomentar las ventas de preparados para lactantes directamente al consumidor en los establecimientos minoristas, como exhibiciones especiales, cupones de descuento, primas, ventas especiales, ventas de promoción o ventas acopladas.

4. Se prohíbe a los fabricantes o distribuidores de preparados para lactantes proporcionar al público en general, a las mujeres embarazadas, madres o miembros de su familias, productos por debajo del precio de coste o por precio simbólico, muestras ni ningún otro obsequio de promoción, ya sea directa o indirectamente  a través de los servicios sanitarios o del personal sanitario.




sábado, 14 de noviembre de 2015

Parir de cine: "lo normal"


Ingerimos partos. Casi sin querer. A la hora de la cena o cuando vamos a desayunar. Los vemos al lado de nuestros hijos e hijas. Sin censura previa. Entre garbanzo y noticiero.

La televisión, el cine, la publicidad, las revistas, nos bombardean con dosis de "normalidad" a diario. Se normalizan los puntos que deben darnos, lo quietas que tenemos que estar, trapos azules y verdes. 
Queremos ser "colaboradoras". Nada de gritar, que eso no es de señoras. Tumbadas desde luego. ¿Sino cómo?

Nos morimos de emoción viendo una y otra vez partos "normales". Bebés sanos y salvos a pesar de todo y madre invisible. 

Se nos cae la lagrimita con los anuncios de seguros médicos. Vivimos como nuestros los partos de la tele; el primer bebé del año en medio de enfermeras y médicos comiéndose las uvas. Qué ilusión. Qué bonito todo.  

Y parimos, claro. En partos educados. Cómo hemos visto siempre. Como hemos aprendido que es.
Que debe ser. "Lo normal".




martes, 10 de noviembre de 2015

Nos mueren... desde el primer día.

Nos nacen.
Nos visten de "colores de niña"
Nos enseñan a no sentarnos así, sino asá.
Nos enseñan a ser "señoritas".
Nos enseñan a ser princesas.
Nos dicen de no ser "marimacho"
Nos advierten de no tocarse ahí.
Nos venden barriguitas a las que paren. 
Nos regalan barbies con cuerpos imposibles.
Nos vuelven "sexys" con cinco años.
Nos ocultan los cambios de nuestros cuerpos.
Nos explican que "hay que cuidarse".
Nos cuentan que no hay que "provocar".
Nos advierten de no andar solas, ni de noche
Nos discriminan.
Nos pagan menos.
Nos venden sangre menstrual azul.
Nos venden revistas de cómo gustarle a él y volverle loco.
Nos hacen protagonistas-objeto de programas en la tele.
Y en la prensa, y en carteles. Nos compran. Nos venden.
Nos casan. Nos cazan.
Hombres mujeres y viceversa

Nos paren.
Nos callan

Nos mueren 

Nos culpan.
Nos ignoran.
Nos olvidan.



sábado, 31 de octubre de 2015

Frato y Manuela: es posible hacer de Madrid una ciudad amable con los niños?

Tonucci en el Ayuntamiento de Madrid

Recibir un enlace con una invitación para participar en el diálogo entre la Alcaldesa Manuela Carmena y Francesco Tonucci, fue ya una agradable sorpresa. Una maravilla impensable en otros tiempos y con otros alcaldes mucho menos accesibles al pueblo llano que somos.

Intento resumir la visita, con mis comentarios en azul. No nos dejaron participar (horror!!!) y creo que muchos teníamos muchas cosas que decir. 

Participaron del debate: Francesco Tonucci, pedagogo italiano y Manuela Carmena, Alcaldesa de Madrid.

José Luis InfanzónDG del espacio Público, Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento de MadridMarta Román Rivascoautora del libro “Reintroducción en la Infancia en la ciudad”,  Fidel Revilla, miembro de la Asociación Acción Educativa y del Movimiento de Renovación Pedagógica, y Marta Ballesteros directora del Colegio Público “Ermita del Santo”.


Aunque todo el debate fue interesantísimo, voy a resumir aquí solamente las ideas centrales de Frato y su diálogo con Manuela.

Esta mañana he presenciado un hecho insólito. Me he cruzado con un niño solo. Tendría 10 años... 

  • No hay niños en las calles. ¿Qué ha pasado en las ciudades para que los niños ya no puedan salir? ¿Por qué hemos hecho ciudades poco amables con ellos y amables con los coches y la prisa? En los últimos años, y cada vez más, no es posible que los niños jueguen en la calle como lo hacíamos nosotros en el pasado. 

  • Y esto, es un peligro para la sociedad en su conjunto puesto que los cimientos de la vida se construyen jugando. Si cerramos los espacios verdes, si no ofrecemos a los niños miles de posibilidades para que ellos exploren y se diviertan solos, estamos boicoteando la sociedad del futuro. 

  • Jugar solos. Esto quiere decir, que es muy importante no dirigir ni acompañar ese juego. Un niño no puede jugar libremente si estamos nosotros controlando. Controlemos nuestros miedos: al caer, a la inseguridad. 
  • Jugar libres en espacios no establecidos como área de juego. Los niños necesitan aire libre, naturaleza, piedras, agua... liberar su energía. Esto les hace crecer en todos los sentidos y por supuesto, las actividades extraescolares no solo son insuficientes sino, que al ser dirigidas, no ofrecen al niño esas posibilidades. 
  • La alarma que existe sobre los trastornos de atención responde a ello. De alguna forma está conectada al poco tiempo que tienen los niños al aire libre, disfrutando de actividades no dirigidas. 

  • Cuando se les pregunta a los niños en planes para una ciudad más amable, ellos piensan en todos y piden más parques, más bancos, más accesibilidad. 
  • Tenemos que empezar a pensar en los barrios como pequeñas ciudades y hacer que en cada uno la prioridad sea el peatón, porque peatones somos todos.  Crear ciudades así, sería la forma más democrática de tomar decisiones políticas.
Sin lugar a dudas algo falla en Madrid, una ciudad en la que se vive de prisa y no se tienen en cuenta las necesidades de los más frágiles. Por qué no proponer ciudades más amables con aquellos? No sería más fácil vivirlas? 

Qué terrible tiene que ser para un arquitecto, darse cuenta de que los espacios no diseñados son los mejores para que los niños jueguen.

Le recomiendo al Director de Urbanismo que se olvide del plan de construcción de parques. Por favor, no los hagáis!! Un niño no puede jugar libremente en un sitio limitado por el diseño. Solo necesita un sitio amplio, donde haya setos para esconderse, plantas, arena, agua, piedras... unos bancos para que los adultos nos sentemos. Sin orden ni diseño alguno. 

Recuerdo que cuando era niña, de unos 4 ó 5 años, vivía en un pueblito extremeño de muy pocos habitantes. Detrás de mi casa había un terreno baldío con ortigas, cristales, piedras, palos, arena, ladrillos (seguramente algo quedó a medio construir), mala hierba de toda clase, latas viejas y oxidadas... Era un lugar maravilloso al que yo escapaba todas las tardes; a veces sola, a veces con mis amigos del pueblo (de todas las edades) y con los que inventábamos juegos increíbles usando toda aquella "basura adulta".  Sabíamos perfectamente qué hierbas tocar y a cuales no acercarnos. Nunca nos cortamos ni nos hicimos daño con ninguno de esos objetos. 


Manuela Carmena 

El problema es que no tenemos costumbre de ver niños. Nos estorban. Molestan en todas partes . Uno llega a una edad en la que se da cuenta de que el relevo generacional está en esos niños que no vemos y deberíamos abrir la ciudad para ellos.


Manuela contaba que ella, cuando nació su hija, llevó la cuna a la oficina para poder trabajar. Y que deberíamos empezar a acostumbrarnos a tener niños en todos los sitios. Que es una vergüenza que los espacios públicos y las instituciones no estén habilitados para que los niños sean bienvenidos.
Y recordó la siguiente anécdota: fueron de visita los niños saharauis que pasaban el verano en Madrid y no tuvieron qué darles... así que el departamento de marketing ofreció unos gorros de lluvia para que se llevasen de recuerdo. De vergüenza...


Madres trabajando - Redacción de Mothering magazine
(Mis comentarios en azul) Pregunta! Cuántas mujeres en el Ayuntamiento hacen lo mismo? cuántas llevan a sus hijos a trabajar? Hay algún espacio en el que puedan estar los niños, cuidados (sin masificación y cercano a sus madres) para que estas - o sus padres- puedan sentirse tranquilas trabajando , con la seguridad de que pueden ver a sus hijos en cualquier momento? Cuántos padres se han cogido la baja por paternidad completa? ¿Veríamos bien que una madre trabajadora de una oficina pública amamante a su bebé de 8 meses mientras nos atiende una gestión? ¿Cuántas mujeres han sido echadas de sitios públicos por dar de mamar a sus hijos? Por qué es necesaria una plataforma como "lactancia en libertad"

Voy a resumir las ideas más importantes de los otros ponentes (o con aquello que me he quedado): 
Decía la maestra, Marta Ballesteros directora del Colegio Público “Ermita del Santo”, que los padres están obligando a los coles a tomar decisiones absurdas. Parques acolchados, sin piedras ni palos para que no se lastimen; sin arena para que no se ensucien; sin agua para que no se mojen. 
Que después de comer, los padres piden "actividades dirigidas" para que los niños no salgan al patio a jugar. Contaba que en su colegio las tuvieron que poner pero las hicieron optativas con el resultado de que no iba nadie, porque los niños prefieren jugar al pilla pilla. 


Totalmente. Recuerdo que en el colegio de mi hija mayor prohibieron jugar a la comba por si algún niño se ahorcaba con ella. No se podía jugar a la pelota para que nadie reciba un pelotazo. El fútbol y los juegos de correr, prohibidos... ¿Estamos tontos? Han pasado los años y nada ha cambiado. En el colegio de los pequeños hace poco acolcharon la zona de parque (barras, cuerdas para subir...) porque una niña subió, se cayó y se rompió un brazo. Desde mi perspectiva, no podemos poner almohadas en el camino por si nuestros hijos caen... creo que es mejor que los hijos se acostumbren a entrenarse en ese tipo de juegos; conozcan los límites de su cuerpo y tengan conciencia del peligro. Tenga libertad para subir, trepar, saltar desde pequeños y así, con 6 años, no se tirará de una segunda planta " a ver qué pasa". Lo sabrá. 

Proteger las paredes de los coles con acolchados especiales, quitar de su entorno todos los obstáculos, desde la simple "ayuda" de darles la mano para que aprendan a caminar, son errores que cometemos por una falsa idea de protección, porque lo que realmente sucede es que les dejamos desarmados para la realidad cotidiana.

La profesora seguía contando los intentos por favorecer el tiempo libre de los niños. La realidad es muy diferente: las grandes diferencias sociales entre los alumnos dejan ver claramente que no se puede trabajar de la misma manera con todos.  Que se esfuerzan mucho para ofrecer actividades extraescolares, pero que con el ratio de niños existente, solo puede ofrecerse actividades dirigidas. Un fracaso. 

A esto, Marta Román Rivascoautora del libro “Reintroducción en la Infancia en la ciudad” contestaba tajante: ¿Qué os hace pensar que queremos más actividades extraescolares? ¡Queremos tiempo para estar con ellos! 

Los padres de hoy tenemos una gran presión de todas partes (medios, profesores, expertos varios, sociedad...) para hacer las cosas perfectas y bajo el miedo de que si te equivocas algo muy malo les pasará o se harán delincuentes en el futuro. Claro que les cuidamos y les protegemos... Vivimos en una sociedad paranoica en la que acecha el peligro. 

¡Si queremos cambiar algo, dadnos tiempo para pasar con nuestros hijos!

Le faltó hablar de deberes. ¿Cómo disfrutar de la ciudad si cuando acabamos de hacer los deberes, es de noche? La cantidad exagerada de tareas para casa nos roba a nuestros hijos y les roba la infancia. Este vídeo maravilloso de Eva Bailén lo resume perfectamente: 


Fue un diálogo muy bueno y salí con muy buenas sensación. Emocionada por ver madres y bebés en el mismo sitio que nuestra Alcaldesa. Emocionada por saber que hay ganas y propuestas... que por lo menos, las ideas empiezan a calar en las esferas de decisión. O no? 

En resumen. Palabras. Muy bonitas todas. Muchas buenas intenciones. Vivimos en una sociedad hecha para coches. Para prisas. Donde los semáforos no son amigos de los peatones y donde aquel que no es suficientemente rápido, listo, alto, tiene pocas probabilidades de disfrutar de verdad de todo aquello que ofrece Madrid. Pero a ese horror colaboramos todos... cómo es posible que BiciMAD esté al borde de la quiebra por vandalismo?  Vamos al parque cercano y encontramos restos de botellones y cacas de perro cada dos metros. Qué vergüenza. 

Frato contó una anécdota que me impactó y que resume esta charla frente a la realidad cotidiana: 

Recuerdo muy triste a una señora que me contó que no salía de su casa porque los semáforos cambiaban demasiado rápido y no le daba tiempo a cruzar. 

Minutos después de salir de allí, la anécdota cobró vida propia. Empecé a cruzar una gran avenida y el semáforo comenzó el parpadeó que te indica que se acaba tu tiempo. Así que que corrí... y un agujero en el suelo que no vi, se levantó como un muro. Volé hasta la mitad de la calzada y caí con todo mi peso. Me hice mucho daño. Se me rompió la ropa, me raspé las rodillas, los codos y me fracturé la muñeca. 

No pude evitar pensar: ¿Y si hubiera sido mi madre? ¿Y si hubieran sido mis hijos? ¿Es esta una ciudad vivible? 










jueves, 17 de septiembre de 2015

Razones para dar el Sí

¿Por qué te casas después de tantos años? 

Me he casado por amor. Por amor a Hugo, por amor a mis hijos. 
Porque llega una edad en la que te das cuenta, de repente, de que hay que celebrarlo todo. Y teníamos ganas de celebrar la vida, de celebrar el tiempo juntos, de celebrar la bendición de tener los hijos que tenemos, de celebrar la salud, la amistad. De abrazar a la gente querida y reunir a todos en un sitio maravilloso para contarles todo esto. 

Porque nunca se sabe si hoy va a ser el último día que podamos hacerlo. Bromeábamos con ello. "Nos casaremos algún día, el día de San Blando". "Ya estamos caZados".  No nos preocupaba nada. Yo solía decir "que lo que une el banco no lo separa ni dios". Y la vida va pasando. Un jornada, y otra.

De repente, tus amigos o los amigos de tus amigos, se mueren. Gente con la que ibas al colegio. 
A la muerte no le importa si tienes 39 años y tus hijitos son pequeños. No discrimina. No se solidariza. No perdona. Y te das cuenta de que el hecho de que no seas tú, es una simple cuestión de estadística. 

Te das cuenta de que a la ley, a ese conjunto de normas antojadizas que reglan el amor, no le importa si os queríais mucho. Ni si te llevaba el café por la mañana.  Y que no se puede tapar el sol con un dedo. Que los que quedan , si no estás, te echarán mucho de menos; pero si encima les dejas desprotegidos, el sufrimiento es mayor. 

Y entonces hay que hablar de papeles, de firmas, de que pasaría si... cómo quisieras que... 

Te vuelves consciente de lo afortunado que eres. De lo que otros no tienen. De lo mayores que están los chicos... 

Nos hemos casado porque amamos la vida. Porque disfrutamos mucho con las pequeñas cosas que te regala, como dormir juntitos, comer lo que nos gusta, poner el árbol en Navidad. Y porque de un día al otro, te das cuenta de que todo eso es efímero. No dura nada. 

Mi hijos sienten que nos hemos casado todos. Nuestra boda. Y lo tienen clarísimo: nos hemos casado por amor. 





martes, 8 de septiembre de 2015

Vuelvo...

Meses sin escribir. Lo siento. 

Sinceramente se me han hecho cortos. He estado concentrada en criar y en mis propios proyectos de vida. En darle forma a ideas a las que casi no dedicaba horas, a re-estructurar mis planes de futuro. En cuidar de mi familia y ver crecer a mis piojillos. 

A partir de ahora tendré más tiempo y dedicaré mis jornadas a los proyectos profesionales de antes y a escribir. De repente me sobrarán las horas... y todos esos minutos en los que mirábamos pasar el día siguiendo a las hormigas en el parque, recogiendo palos y haciendo tartas de arena, cantando feliz cumpleaños a diario, se quedarán guardados en el cajón de mis recuerdos de madre: Piojillo entra al cole. 

Es cierto que podría no ir. Pero ya no puedo ofrecerle la misma dedicación que exige y se merece. De cierta forma, le he quedado pequeña y ya no puedo atenderle sin desanteder mis obligaciones profesionales y viceversa. Ha sido una decisión difícil y meditada. Una elección cuidada de la que será su segunda casa: un sitio maravilloso en el que confío plenamente. 

Me cuesta escribirlo. C O L E. Sé que el sitio elegido no podría ser mejor y que estará cuidado y querido como si estuviera en casa; pero no puedo evitar sentir un nudo en el corazón. Ver volar a los hijitos duele físicamente. 


Mi bebé, mi último hijo. Esta vez es de verdad. No habrá más bebés propios en mi vida. 
Ha sido un privilegio. Es verdad que he renunciado a muchas cosas en estos casi tres años. Pero Piojillo, jamás ha sido cuidado por nadie que no fuésemos nosotros... le he dedicado a este pequeño, en toda mi consciencia, todo mi tiempo y dedicación. Por todos los momentos que les robé a sus hermanas; por todo lo ausente que pude estar en otras crianzas. Para curar lo que no hice o dejé de hacer. 

Y el tiempo ha llegado. 

Me es muy difícil ser madre de tres generaciones diferentes. Preocuparme por la universidad, los cambios hormonales que se vienen y la compra de un baby... todo al mismo tiempo. Dividir el cerebro para ofrecer soluciones y acompañamiento, sin sobrestimar a unos ni subestimar a otros. Sin guiar demasiado, sin abandonar a su suerte. Intentando hacerlo bien. Acabar harta de todos y al mismo tiempo morir de amor con sus conversaciones y ocurrencias. Necesitar vacaciones de hijos y no saber vivir sin ellos.... 

Creo que también he dejado pasar este tiempo para releer. Y para leer entre líneas. Para sentir que la perfección no existe y perdonarme por ello. Que aunque te equivoques, hay algo de magia en la vida que hace que, de todas formas, los hijos te quieran y quieran ser buenas personas.  Veo a mis hijos, de edades tan distintas y necesidades tan diferentes, crecer sanos y felices... y siento que no necesito nada más. 

Vuelvo. Os voy a contar aquí, como siempre, lo que pienso respecto a la maternidad y sus anexos. Compartiré experiencias propias y prestadas. Os mantendré al tanto de mis proyectos en Entre Mamás y en otros espacios. Os espero de nuevo. 

Gracias por estar. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Nueve

¿¿Así que eres de las que no quiere epidural?? ¡¡Pues ya verás cómo la pides!!

Me sentenció.

No le tembló la voz... y luego de un tacto que me hizo ver estrellas, después de decirme que "no sea quejica" y reírse de "mis pretensiones", cerró la puerta y me dejó sola.
Yo entonces no lo sabía, pero ese momento iba a determinar no -solo- mi parto, sino mi vida de allí en adelante.

El poder de la palabra... el poder de construir o destruir. Mi matrona, la que me tocó ese día, sentenció así mi parto y nacieron a mi hija en un sinfín de despropósitos; uno detrás de otro. La vi salir y era gris, casi negra. Sin tono. Muda. Parecía un pez, sin vida... Y no nos dejaron hacer fotos. "Por si acaso" dijeron.... ¿Por si acaso qué?
Pensé por un momento que mi niña estaba muerta. Se la llevaron a intubar y "salvarla". "Parto precipitado" dijeron... pero entre la oxitocina que me pusieron y cómo se desencadenó todo después, lo extraño es que no pasara nada más. 

Apuntaron "parto normal". Un parto habitual, más bien. Uno más. 
Fui educada y di las gracias. Por el cero acompañamiento, por las formas al tratarme, por la condescendencia, por decirme "mami", por hacerme creer que negociaba, por robarme lo que con tanta ilusión había planificado... 

Pero tres días después, ya en casa y sola con mis dos hijitas (los permisos de paternidad duraban 2 días entonces), rebusqué en viejos enlaces y encontré el de aquellas mujeres. Cuando leí sus historias por primera vez, semanas antes del parto, pensé que estaban fatal de la cabeza. "pobres mujeres... sin información, sin apoyo". Yo, hija de médicos dedicados al parto sin temor. Yo, que ya había parido con placer y feliz. Yo, que estaba tan informada: tanto!... o eso pensaba. ¿¿¿Qué me iban a enseñar estas mujeres???  Hacer click en ese enlace fue como mirarme en un espejo. Y me hice socia. 

Nueve. Nueve años y parece que fue ayer. Dicen que un fracaso nunca lo es. Es una oportunidad de crecer y de hacer las cosas de otra forma. Tenía 29 años entonces y había dedicado los diez años anteriores a estudiar a las mujeres y sus necesidades. Teoría pura... sin empatizar, sin involucrarme.   

Y entonces, la oportunidad de reencontrarse con una, aparece. En todo este tiempo he podido escuchar y leer historias realmente horribles. Partos traumáticos y dolorosos. Dolor de cuerpo y sobre todo, de alma.  Lactancias terribles... bebés separados. Mi parto, aquel parto, no fue espeluznante. Fue uno de tantos. y sin embargo, me enseñó tantas cosas!  Igual que en Matrix, cogí la pastilla que debía y no hubo vuelta atrás. 



Hoy brindo por aquel día. Por todo lo que me dejó. Por todo lo que aprendí y aprendo. Por la oportunidad de dar la mano a las mujeres. Por aquellas que me acompañan a diario, que me dan tanto. Y doy las gracias a la vida por este ser luminoso que es mi hija, que me enseña, que me ha permitido descubrir la maternidad de otras formas y ofrecer a otras madres un espacio para estar. Porque sin ella, todo sería diferente.

Siempre que puedo le cuento a Piojilla que ella nació en un día de invierno-invierno, frío. Que nevaba.  Y ella, fue el único rayo de sol de aquel día frío y gris.  Nueve años después, ahora mismo, miro por la ventana y el sol brilla.

Felicidades hija mía. Salud!









martes, 17 de febrero de 2015

Doulas, caníbales y sectarias

Ha llegado a mis manos (no sé si como prensa o como bruja caníbal) el informe realizado perpetrado (diría mi viejo jefe) por el Consejo General de Enfermería.
Vergüenza ajena... eso es lo que da al leerlo. Por qué no entiendo cómo un colegio profesional puede gastar su tiempo (y dinero) en elaborar un informe de copia pega, sin un mínimo de contraste, sin un mínimo de investigación real, lleno de faltas ortográficas y gramaticales; pero especialmente falto de rigor y de verdad, con acusaciones generales muy graves.

Voy a hablar primero como profesional de la comunicación en salud, desde la sorpresa e indignación que me produce que tantos medios hayan reproducido la noticia sin haber buscado otras versiones, sin verificar la seriedad del documento ni su contenido.

Un documento en el que se acusa a las doulas de cosas de lo más increíbles... una web en la que por ejemplo, hay un vídeo en el que se habla de niños y madres muertas a manos de las doulas y en el que se dice que no se denuncian esas muertes porque la secta-doula les ha lavado el cerebro a las madres y sus familias... y así, por el estilo, el tono, la forma y el formato de este insulto a la inteligencia.

En el mismo informe han mezclado tantas cosas, tantas personas (se ven involucradas sin beberlo ni comerlo, muchas matronas referencia en España, psicólogas perinatales muy conocidas, médicas y fisioterapeutas que abogan y ejercen con respeto por las madres), tantos conceptos, que no hay forma de leerlo sin -como mínimo- carcajearse. Un colectivo entero ha quedado a la altura del betún difundiendo esto.... me pregunto cuántas matronas y enfermeras estarán muertas de vergüenza ahora mismo, con tanta barbaridad dicha en su nombre.

No entiendo que, si el tema doulas les preocupa tanto, no invitan a una mesa redonda a un grupo que las represente y que pueda contar lo que se hace y no se hace desde la función del acompañamiento maternal. Y sobre todo, no entiendo que se desconozca de esa manera la evidencia científica, se ninguneé el sentir de las madres... qué terrible debe ser perder el poder que se ejercía y cuán desesperados deben sentirse algunos al ver que las mujeres son  cada vez más libres para decidir lo que desean. Es el sistema patriarcal de la atención a las madres puesto en evidencia de la forma más explícita. Quienes escriben esto se desenmascaran y se retratan solos.

Como doula me siento impactada. Me impacta el desconocimiento y la rabia con la que se ha escrito todo... Y escribo desde el cansancio. Desde la profunda tristeza por la desprotección a la que como mujer me siento expuesta.

Me impresiona que no se pueda entender,  a pesar de las mil y una veces que se dice desde todos los ámbitos, que la doula no es personal sanitario ni pretende serlo y que por lo tanto, su actuación no tiene que ver con intervenciones sanitarias de ningún tipo, ni con la toma de decisiones que afecten la salud de nadie, ni con el seguimiento de embarazo, ni atención del parto, etc. La doula acompaña, ofrece a la madre un espacio de confort en todos los sentidos, para que pueda hablar de sus necesidades sin sentirse juzgada; ofrece información basada en la evidencia, sin guiar ni aconsejar. No interfiere con sus decisiones ni trabaja para que la madre tenga un parto de X forma. Escucha. Sostiene.




¿Por qué les cuesta tanto entender que no somos ni pretendemos ejercer como sanitarias y que quien se extralimita en sus funciones lo hace a título personal, igual que en cualquier oficio o profesión? Por qué hacer una caza de brujas, metiendo en el mismo saco a todo el mundo?
¿Por qué no perseguir la mala praxis primero de puertas para adentro? ¿Es que se quiere desviar la atención de lo que de verdad importa? ¿Es más fácil hacer carnaza de un colectivo como el nuestro, en vez de defender su espacio de trabajo allí donde verdaderamente está siendo usurpado?

Las doulas somos PRO-matronas. Estamos convencidas de que quien debe atender nuestra vida sexual y reproductiva es la matrona. Reivindicamos su papel y su importancia, exigimos que los centros de salud y los hospitales contraten más matronas. Deseamos que tengan acceso a actualización constante y se les facilite su trabajo en todos los ámbitos, público y privado. Y es una lástima que no pueda entenderse el acompañamiento como un complemento que puede favorecer su trabajo. No le quitamos nada a nadie.

En todo caso, y a pesar de lo grave de las acusaciones, todo esto que se ha hecho contra las doulas en realidad es un favor. Porque la palabra doula ha salido en todos los telediarios, gratis. Y aunque se hayan dicho barbaridades, la gente no es tonta y buscará. Y escuchará otras versiones y conocerá de alguna forma que esta figura existe.

fotograma del programa Amigas y conocidas en la 1


Nos da a las doulas la oportunidad de contar lo que hacemos a mucha gente. Nos da la oportunidad de salir en los medios de comunicación y mostrar quienes somos. Dará  lugar a que la gente busque "doula" en google y se encuentre con códigos éticos, artículos,  libros maravillosos sobre el tema y doulas respetuosas.

Es la oportunidad ideal para dar un gran paso hacia la profesionalización de la doula. El momento perfecto para que desde las Asociaciones que nos acogen se trabaje para ejercer control sobre quienes no cumplen los códigos éticos existentes y se desmarque públicamente de cualquier actuación o actividad que no sea propia del acompañamiento a las madres.

Pero por encima de todo, nos da la oportunidad a las mujeres de alzar nuestra voz por nuestro derecho a decidir. Nos ofrece el escenario perfecto para exigir mayor actualización en los sanitarios que nos atienden, la revisión de la evidencia científica existente y el respeto por nuestras elecciones.




miércoles, 4 de febrero de 2015

El avestruz que esconde la cabeza

Todos los días, y repito TODOS los días, se reciben en Entre mamás llamadas de mujeres que buscan ayuda. Ayuda de diferentes tipos. Normalmente mujeres con problemas de lactancia ocasionados por peregrinos consejos de los sanitarios que las atendieron. En otras ocasiones, mujeres rotas, física y emocionalmente, con historias de partos al uso donde se les robó el nacimiento de sus hijos, se hizo todo lo que no había que hacer y se las mandó a casa sin recursos... 

Por si alguien no lo sabe, Entre mamás existe porque una vez, una de esas mujeres rotas fui yo. Y si un sitio como este, y similares a este que van apareciendo, tienen éxito, es porque la situación no ha cambiado y muchas mujeres -cada vez más- sienten la necesidad de sanar sus heridas al calor de un espacio en el que puedan ser acompañadas en sus elecciones; hablar con otras madres, servir de sostén para la siguiente. 

Yo no digo que no existan profesionales que hagan bien su trabajo. Conozco muchos buenos profesionales. Y comparto todo lo que hacen y trato de difundir su labor porque creo que es importante crear esas redes y dar a conocer a estas personas, que se juegan en ocasiones sus puestos, al trabajar en condiciones de absoluto mal rollo y hasta clandestinidad. Que en ocasiones se ven obligadas a salir del sistema y trabajar por su cuenta, porque no son capaces de seguir soportando la presión de hacer las cosas mal a sabiendas, porque realmente tienen vocación y no pueden perpetuar un tipo de atención que no tome en cuenta a las mujeres. Agradezco infinitamente a esos profesionales por creer en nosotras y en nuestra capacidad de gestar, parir, amamantar, criar. Les deseo éxito en todos los proyectos que emprendan.

Pero no son mayoría. Digan lo que digan. Cada vez que desde las redes sociales de Entre Mamás se denuncia una mala atención, nos llegan mensajes en abierto y por privado porque hay quien se siente insultada en su profesión. Porque consideran una falta de respeto que se nombre, que se hable del dolor de las mujeres. Porque "esonopasaenmihospitaljamás" y "usáis a conveniencia la información para desprestigiarnos"

¿Qué hacemos con ese dolor?  ¿Lo escondemos? ¿Lo disfrazamos? ¿Por qué tantas madres han de sentirse culpables por "no haber podido amamantar" cuando lo que pasó fue que recibieron consejos funestos? ¿Por qué se presiona a las madres para dar el pecho y cuando se presenta algún problema la abandonamos a su suerte? ¿Por qué han de sufrir las consecuencias de episiotomías realizadas sin su consentimiento? ¿Por qué queremos que crean que no hicieron suficiente ejercicio, que no se echaron suficiente aceite de rosa mosqueta, que no masajearon lo suficiente su periné y que por ello fueron cortadas? ¿Por qué la mayoría de las mujeres pensamos que parir tumbadas, monitorizadas y llevarnos "puntos ahí", es de obligado cumplimiento? 

Hospital en Madrid. Fotograma del programa Baby Boom - La Sexta 

¿Por qué tenemos que "pelear por nuestros derechos", "informarnos mucho" para un buen parir y una buena lactancia? ¿Por qué no podemos simplemente confiar en que lo que nos cuentan es correcto y saludable? 

Cuando leo algo como esto, y leo uno a uno los comentarios... y que en prácticamente todos los casos no fue posible amamantar, me pregunto si de verdad estamos tan mal hechas o es que algo falla en el sistema. Y que encima nos llamemos a nosotras mismas "malamadres"... cuando lo que pasa con las madres es que hacemos lo que podemos. 

Cuando sale a la luz un libro como éste y NINGÚN comité ético sanitario se pronuncia, cuando no hay una declaración de intenciones oficial y firme, cuando no se castiga de ninguna manera este atentado a la salud pública, me pregunto qué intereses ocultos puede haber detrás.

¿De verdad es simple ignorancia? 
¿De verdad es solo agachar la cabeza cual avestruz? 

No pasa nada. Podéis seguir siendo condescendientes y deciros a vosotros mismos en vuestras asambleas profesionales que lo hacéis todo muy bien; la culpa es de las que no se informan, la culpa es de las locas de los partos que meten ideas raras en la cabeza a otras mujeres y les meten miedo; la culpa es de espacios como Entre mamás, intrusas que apoyamos a las madres que nos buscan.

Y mientras se nos reparten las culpas, las madres seguiremos luchando unas contra las otras. Juzgando los actos de quien no pudo amamantar y de la que amamantó cuatro años. De la que tuvo un parto programado con su gine de confianza y de la que parió en su casa. Incendiando las redes tratando a unas de talibanas y a otras de malasmadres. 

O quizá organicemos reuniones, nos demos apoyo unas a otras, nos pasemos recursos y datos de profesionales implicados, nos demos un abrazo, nos sequemos las lágrimas y hagamos una verdadera revolución maternal...   

El amor maternal

Parece increíble que sea preciso recordar de dónde venimos y cuáles son nuestras necesidades básicas. Que algo tan sencillo como nacer a lo...