lunes, 21 de mayo de 2012

Querida Eulalia...

LaVanguardia




Leo entre risas tu exposición, llena de culpas, sobre lo "imposible " que es amamantar a un niño más allá de los 4 meses para aquellas mujeres que trabajan. ¡Cuánta ignorancia y falta de visión! ¡Cuánto prejuicio!

Leyéndote, y vista la imposibilidad que encuentras, las debo conocer a todas. Incluyéndome, ya que amamanté a la primera de mis hijas hasta los dos años, trabajando y estudiando a la vez... Por no ir muy lejos: Tengo una vecina, cuyo hijo mamó hasta los 3 años; iba a recogerlo al cole y allí mismo el niño tomaba su merienda directamente del "bote": el pecho de su madre. Ella -trabajando en una multinacional con horario partido y viviendo en la otra punta de la ciudad- jamás tuvo problemas para amamantar el tiempo que quiso. Por cierto, tiene un pecho precioso. Ahhh y en esa misma multinacional, varias igual. Podría dar tantos ejemplos de mujeres que trabajan, que tienen cargos "ejecutivos" y amamantan, que aquí estaría horas contándotelo. Porque pareces dar a entender que amamantar es de mujeres de las de antes, como tu abuela, y no... no somos todas así. De hecho, en general y según muestran las estadísticas, las mujeres que logran amamantar más de 6 meses, son mujeres que en su mayoría tienen estudios universitarios y carreras profesionales. 

Y digo logran, porque a pesar de que todos pechos femeninos están diseñados para el amamantamiento, no todas las mujeres logran vencer todas las dificultades, obstáculos, malas caras, miradas y críticas. Son articulines como el tuyo, que sin ningún tipo de rigor científico se atreven a hacer declaraciones sobre lactancia, los que minan la confianza de las mujeres. 

Si... conozco muchas mujeres que dan el pecho y tienen una carrera. En el grupo de apoyo por ejemplo: corredoras de bolsa, arquitectas, maestras, funcionarias, empresarias, periodistas, directoras de casting, actrices, pediatras, sociólogas, ingenieras de caminos, estadístiscas... 

¿Mujeres excepcionales? En absoluto. Mujeres que se informan y que reciben apoyo de su entorno. Mujeres que desean dar el pecho. 

¿Qué cómo le quedarán los pechos luego a la mujer que amamanta? ¿Esa es tu preocupación? ¡Qué superficial! y que falta de conocimiento sobre tu propio cuerpo denotan tus preocupaciones. 

Pues igual que a la que no amamanta y se embaraza. O a la que engorda y adelgaza. Es el cambio de peso lo que cambia el pecho y no el amamantar en sí. Pero tú, témele a algo aún más inexorable: La gravedad y por supuesto el tiempo. Sí Eulalia... a ti también se te caerá el pecho, es cuestión de año más, año menos. 

Vaya feminismo aquel que se preocupa por unas "tetas bonitas" para enseñar... Que poco hemos avanzado si de eso se tratara todo y con cuanta soltura y ligereza puede firmar cualquiera en un periódico de tirada nacional. Penoso. 


jueves, 17 de mayo de 2012

Adiós a la era Acuario

Foto de EL PAÍS - escultura en la clínica Acuario

Hace no muchos años, aquellas mujeres que deseaban tener un parto hospitalario respetuoso, no tenía más opción que recorrer cientos de kilómetros hasta un pequeño pueblo de la Marina Alta en Alicante. Viajar durante horas, alquilar una casa, organizar la vida para poder parir. 

Era "la opción". Una opción que se identificaba con movimientos alternativos, partos "naturales" (con todo lo que implica la palabra natural...), velas, agua y formas de vida diferentes. Parir de esta manera no era cosa del común de la gente ni del común de las mujeres. 

Recuerdo que hace siete años, cuando esperaba a Piojilla, Acuario sonaba en mi cabeza como "la opción". No había más. Para mí era imposible hacer el despliegue logístico y doméstico que requería parir tan lejos. Acuario me llamaba... y no me había planteado un parto en casa por lo complicado que estaba siendo mi embarazo. 
No fue posible. La idea pasó por mi cabeza fugazmente sin pena ni gloria y al final terminé pariendo en una clínica privada madrileña con nombre de Santa, al más puro Spanish style. 

Hace unos días, mi hermana me preguntó si esta vez pariría en Acuario (habíamos hablado alguna vez de ello hace años) y al responderle "no", sin dudar... me di cuenta de cuánto ha cambiado todo desde entonces. Siete años después, esperando un nuevo bebé... las cosas ya no son ni tan difíciles ni tan complejas. Hay opciones, públicas y privadas para tener buenos partos, o por lo menos, mejores que entonces. 

Dentro de lo penoso que es que una empresa cierre, que el sueño de alguien termine, puedo hacer otras lecturas del cierre de la Clínica Acuario. Ya no hace falta desplazarse, ni es imprescindible pagar para tener un parto en condiciones. Ya no era "La Opción"... sino que se había convertido en una opción más entre varias que han ido surgiendo con los vientos de cambio. Tenemos por el Sur el Hospital Costa del Sol o Huercal Overa; por el Norte O Salnes, me llegan noticias bonitas del Hospital de Torrejón en Madrid....todos hospitales públicos;  muchos otros que están intentando poner en práctica la Estrategia de Atención al Parto Normal (La Estrategia!!! que hace menos de diez años, no existía!!), cada vez más profesionales que quieren mejorar la calidad de atención al parto en España; cada vez más mujeres que se cuestionan y buscan mejores opciones. 

Claro que queda muchísimo por mejorar. ¡Se pueden hacer todavía tantas cosas por las madres y los bebés! Hay tantas cosas que se siguen haciendo mal... pero el hecho de poder elegir, de que ya no sea única la opción, el hecho de que el parto normal haya dejado de ser patrimonio de visiones alternativas de la vida... me llena de esperanza en el futuro. 

Cierra Acuario. Fin de una era... Quiero imaginar que en unos años tendremos que poner fin a las actividades de El Parto es Nuestro. Cerrar el chiringuito y dedicarnos a otra cosa. Será una muy buena noticia. 

Será el síntoma de que por fin las cosas han cambiado. De que tener un parto feliz es la regla y no la excepción. De que ya no hace falta luchar más, porque finalmente EL PARTO ES DE VERDAD NUESTRO. 





Más sobre esta noticia: 


Nota de edición: 
Hablo de Acuario sólo como centro de atención al parto normal, independientemente de que se haya dedicado a otras actividades, porque no quiero polemizar en otros temas que no son asunto de este post. Gracias por dejar tus comentarios en relación con el tema sobre que el escribo. Claudia.






martes, 8 de mayo de 2012

Tres



Mamá coneja...
No, no me he equivocado: Mamá Piojo no. Mamá Coneja. 

Todavía no sé si en algún momento voy a caerme de la cama y darme cuenta de que esto es un sueño... o de si de verdad es real. Me lo repito mil veces: real, real, real... Mamá coneja. 

He visto el positivo con incredulidad y asombro. Y he tenido la sensación de que flotaba... de que iba a salir volando. Tres hijitos... Ostras!!!

Ya había cerrado la "fábrica" y es absolutamente inesperado.  Me había hecho a la idea de que el próximo bebé de la familia sería el de mi hermana pequeña, algún día. Tenía la seguridad de que antes de tener más hijos, tendría nietos (de hecho, esa era una de mis preocupaciones como madre de adolescente enamorada)... ¿pero más hijos? No nos cabía en la cabeza: "si ya estamos súper mayores... a los 35 años?? ni hablar".  Nos ha dejado boquiabiertos... 

Pero no sé de qué me asombro, si es que yo tengo la misma fertilidad que una selva virgen. Que soplas y ya. Cunde la semilla, florece la flor. 
No. No lo esperaba... y sin embargo ahora, después del shock inicial, ya me he hecho a la idea. 

Con dos pérdidas anteriores en el segundo mes de embarazo y otras dos gestaciones complejas, debería estar aterrada. Pasé los embarazos de las piojitas con amenazas de mi útero... nueve meses rezando. Útero activo, reposo constante. Y sin embargo enfrento mi quinto embarazo con una sensación rara de poder. De que NADA VA  A PASAR. Que este Piojín se ha cogido fuertemente a mí. Me siento como si fuera Popeye después de las espinacas.  Puedo con todo. 

Sé que nada está dicho; que es muy pronto. No quiero pensar en eso... lo que tenga que ser será y ya no tengo miedo. Cada hijo es una bendición, aunque se vaya antes de tiempo. Tiene tanto que enseñar con su diminuta presencia... No pienso en pérdidas; nunca es una pérdida, siempre queda algo. Y por eso lo cuento, aunque lo "prudente" aconseja esperar "no vaya a ser"... Pues yo no espero.

Por ahora sólo quiero pensar en el presente . En esas dos palabras que lo cambian  todo: Estoy embarazada.





Efecto mariposa

No sé si con el paso de los años me estoy volviendo ñoña... pero cada vez valoro más la rutina, la normalidad, el que nuestras vidas sean ...