jueves, 30 de julio de 2020

Sin maquillaje




Como profesional de la comunicación en salud (dedicada a la salud pública, la maternidad y la infancia) una de mis especializaciones es el análisis del mensaje. Tengo absolutamente clara la importancia del lenguaje y de la imagen y por ello considero primordial saber usar ambas cosas para transmitir lo que deseamos.  Es innegable que los medios de comunicación y las diferentes redes usan de forma estratégica (vender, siempre vender) sus impactos visuales para condicionar nuestro cerebro, para endosarnos su producto. Es lo suyo. Para eso trabajan y gastan miles de euros.  Obviamente ponen en valor un tipo de ser humano, un tipo de mujer, de hombre, de cuerpo. Se idealizan las acciones, se proyectan ilusiones. Nos enseñan la hamburguesa más deliciosa, el viaje más espectacular. 

Hace 50 años quizá todas estas prácticas eran un secreto. A estas alturas de la vida, cuando incluso en nuestros móviles y fotos son posibles los filtros y las ediciones…. pensar que alguien puede creer en esas “realidades” es como mínimo ingenuo.

Vender no tiene “principios éticos”. Ahora por ejemplo podemos ver un montón de campañas con “cuerpos reales”, “diversidad” y otras memeces. Nos venden “maternidades reales” como panes.   Incluso muchos –intervencionistas- centros de atención privada al parto se han subido a ese carro y nos ofrecen “parto natural”, “afectivo”, “humanizado” … es solo maquillaje. 

El sistema está hecho para consumir y que quieras siempre más y mejor. Se apela al placer y a la perfección; pero ya tenemos armas para desenmascarar estas quimeras y elegir con la cabeza. Se puede tener una mirada crítica hacia esta sociedad hedonista y vivir en ella igualmente sin deprimirnos por no llegar a los estándares de plástico.

Pero es una responsabilidad personal no mirarnos en los espejos ajenos y buscar ayuda terapéutica cuando nuestros ideales personales se parecen a los de la tele. Algo va mal.  No es solo culpa de los contenidos que consumimos sino mucho más profundo: cómo hemos sido criadas las personas, los valores que nos han rodeado mientras crecíamos, traumas y situaciones particulares. Amarnos a nosotros mismos es una asignatura que todos deberíamos trabajar.

Pilar Rubio parió hace unos días y me he cansado de ver críticas a esa primera imagen compartida. Cuando esta mujer sale preciosa en su foto de posparto y se le ataca por “perpetuar” esa imagen de perfección, nos equivocamos de sujeto de crítica. No es la madre, recién parida e igual de vulnerable que otras, la que debe ser objeto de mención. Querer salir guapa no es motivo para pedir perdón... y si el sistema nos molesta podemos hacer mucho desde lo individual para cambiarlo; hagámoslo en silencio. Lo demás es igual de postureo.  

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Sin maquillaje

Como profesional de la comunicación en salud (dedicada a la salud pública, la maternidad y la infancia) una de mis especializaciones...