miércoles, 4 de febrero de 2015

El avestruz que esconde la cabeza

Todos los días, y repito TODOS los días, se reciben en Entre mamás llamadas de mujeres que buscan ayuda. Ayuda de diferentes tipos. Normalmente mujeres con problemas de lactancia ocasionados por peregrinos consejos de los sanitarios que las atendieron. En otras ocasiones, mujeres rotas, física y emocionalmente, con historias de partos al uso donde se les robó el nacimiento de sus hijos, se hizo todo lo que no había que hacer y se las mandó a casa sin recursos... 

Por si alguien no lo sabe, Entre mamás existe porque una vez, una de esas mujeres rotas fui yo. Y si un sitio como este, y similares a este que van apareciendo, tienen éxito, es porque la situación no ha cambiado y muchas mujeres -cada vez más- sienten la necesidad de sanar sus heridas al calor de un espacio en el que puedan ser acompañadas en sus elecciones; hablar con otras madres, servir de sostén para la siguiente. 

Yo no digo que no existan profesionales que hagan bien su trabajo. Conozco muchos buenos profesionales. Y comparto todo lo que hacen y trato de difundir su labor porque creo que es importante crear esas redes y dar a conocer a estas personas, que se juegan en ocasiones sus puestos, al trabajar en condiciones de absoluto mal rollo y hasta clandestinidad. Que en ocasiones se ven obligadas a salir del sistema y trabajar por su cuenta, porque no son capaces de seguir soportando la presión de hacer las cosas mal a sabiendas, porque realmente tienen vocación y no pueden perpetuar un tipo de atención que no tome en cuenta a las mujeres. Agradezco infinitamente a esos profesionales por creer en nosotras y en nuestra capacidad de gestar, parir, amamantar, criar. Les deseo éxito en todos los proyectos que emprendan.

Pero no son mayoría. Digan lo que digan. Cada vez que desde las redes sociales de Entre Mamás se denuncia una mala atención, nos llegan mensajes en abierto y por privado porque hay quien se siente insultada en su profesión. Porque consideran una falta de respeto que se nombre, que se hable del dolor de las mujeres. Porque "esonopasaenmihospitaljamás" y "usáis a conveniencia la información para desprestigiarnos"

¿Qué hacemos con ese dolor?  ¿Lo escondemos? ¿Lo disfrazamos? ¿Por qué tantas madres han de sentirse culpables por "no haber podido amamantar" cuando lo que pasó fue que recibieron consejos funestos? ¿Por qué se presiona a las madres para dar el pecho y cuando se presenta algún problema la abandonamos a su suerte? ¿Por qué han de sufrir las consecuencias de episiotomías realizadas sin su consentimiento? ¿Por qué queremos que crean que no hicieron suficiente ejercicio, que no se echaron suficiente aceite de rosa mosqueta, que no masajearon lo suficiente su periné y que por ello fueron cortadas? ¿Por qué la mayoría de las mujeres pensamos que parir tumbadas, monitorizadas y llevarnos "puntos ahí", es de obligado cumplimiento? 

Hospital en Madrid. Fotograma del programa Baby Boom - La Sexta 

¿Por qué tenemos que "pelear por nuestros derechos", "informarnos mucho" para un buen parir y una buena lactancia? ¿Por qué no podemos simplemente confiar en que lo que nos cuentan es correcto y saludable? 

Cuando leo algo como esto, y leo uno a uno los comentarios... y que en prácticamente todos los casos no fue posible amamantar, me pregunto si de verdad estamos tan mal hechas o es que algo falla en el sistema. Y que encima nos llamemos a nosotras mismas "malamadres"... cuando lo que pasa con las madres es que hacemos lo que podemos. 

Cuando sale a la luz un libro como éste y NINGÚN comité ético sanitario se pronuncia, cuando no hay una declaración de intenciones oficial y firme, cuando no se castiga de ninguna manera este atentado a la salud pública, me pregunto qué intereses ocultos puede haber detrás.

¿De verdad es simple ignorancia? 
¿De verdad es solo agachar la cabeza cual avestruz? 

No pasa nada. Podéis seguir siendo condescendientes y deciros a vosotros mismos en vuestras asambleas profesionales que lo hacéis todo muy bien; la culpa es de las que no se informan, la culpa es de las locas de los partos que meten ideas raras en la cabeza a otras mujeres y les meten miedo; la culpa es de espacios como Entre mamás, intrusas que apoyamos a las madres que nos buscan.

Y mientras se nos reparten las culpas, las madres seguiremos luchando unas contra las otras. Juzgando los actos de quien no pudo amamantar y de la que amamantó cuatro años. De la que tuvo un parto programado con su gine de confianza y de la que parió en su casa. Incendiando las redes tratando a unas de talibanas y a otras de malasmadres. 

O quizá organicemos reuniones, nos demos apoyo unas a otras, nos pasemos recursos y datos de profesionales implicados, nos demos un abrazo, nos sequemos las lágrimas y hagamos una verdadera revolución maternal...   

3 comentarios:

Iri_salcedo dijo...

y os quitemos el poder de decidir sobre nosotras para ser simples instrumentos en nuestras manos que satisfacen nuestros propios deseos informados.

OLE OLE Y OLE.

Hasta las narices estoy yo de escuchar lo mayor que es mi hijo para tomar "tita" como lo llama él y eso que este mes hace 2 años.

Como siempre tus palabras acertadas,

Iri

Marta Ortiz Hernàndez dijo...

Hola!
Yo soy médico, y madre... muy a menudo me siento en tierra de nadie!!
Sí que es verdad que la sanidad está cada vez peor (y más que empeorará a este ritmo), pero como en todas partes hay buenos y malos profesionales, como hay buenos y malos usuarios de la sanidad, como hay gente con la que se puede dialogar y con la que no...somos todos personas.
creo que todos necesitamos una cura de humildad y ganas de conectar con la persona que tenemos enfrente, a mi me cuesta a veces hacer el esfuerzo de intentar entender a la gente que piensa diferente.
El ser madre me ha cambiado mucho. Deseo profundamente dar buen ejemplo a mi hijo y ser una persona mejor. A ver, mi hijo tiene casi 2 años y aún le doy pecho. Estoy a favor de la LM. También de la LA si tras estar bien informado no se desea dar LM. Pero pienso, por ejemplo en el tema vacunas: la OMS recomienda vacunar (tiene bastantes links exhaustivos al respecto). Si el colectivo (aquí me incluyo yo) que creemos que la vacunación es conveniente para nuestros hijos y para nuestra sociedad (de acuerdo con la OMS) pidieramos que se prohibiera toda la literatura respecto NO vacunar...tampoco sería nada útil ni justo, no? No creo que la confrontación sea ninguna solución. No tengo ninguna solución, la verdad, pero sí creo que es prudente almenos respetar la libertad de expresión y de decisión. E intentar convencer desde el respeto. No sé si he conseguido hacer entender mi punto de vista. En cualquier caso, un abrazo y ánimos a tod@s, lo hacemos lo mejor que podemos :). Y gracias por el blog!

Claudia dijo...

Absolutamente Marta. Pero son dos cosas diferentes.
Como padres, podemos informarnos y tomar las decisiones que veamos por conveniente, por creencia o por evidencia. Es nuestro derecho.
Podemos comprarnos libros que digan vacunar es malísimo o buenisimo. El problema no es el libro escrito; hay cientos de libros que carecen de evidencia científica o que incluso van contra ella. Incluso hay médicos que escriben falacias y tienen miles de seguidores.
El problema es que si ese libro lo escribe un jefe de servicio de un hospital público, de un colectivo que se supone debe proteger a la infancia con su trabajo... si escribe un libro contra toda ciencia, seguramente ejerza de igual forma su profesión.
Y no vale. No se puede tolerar que algo así suceda. Da igual si el libro sale a la luz, pero como experta en comunicación para la salud, exijo responsabilidades y pido que censure no el libro, sino al profesional-escritor.
Con el silencio, con esconder la cabeza y mirar hacia otra parte, no hacemos nada.

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