domingo, 9 de marzo de 2008

De niña a mujer...

Ayer se celebró la Asamblea de El Parto es Nuestro y llevé a Valeria para que me ayudara. Como había mucha gente que no nos conocía "de cara", se sorprendían mucho cuando se enteraban de que Pioja mayor y yo somos mamá e hija.
Y los comentarios, ya se sabe: "Claro, es que te ves tan joven...."

A mí me halagaría si no fuera porque me doy cuenta de la realidad. No es que yo parezca joven... es que ella parece una mujer. Es una mujercita y a veces quisiera poder detener el tiempo y protegerla de todo lo malo, de todo lo que pueda oír, de todo lo que pueda ver, de todo lo que puedan hacerle, de todo lo que pueda decidir y que no sea del todo bueno para ella.

Verla enorme, hermosa y espigada me produce vértigo. Es un sensación ambivalente, mezcla de orgullo y miedo.

Qué difícil es ser mamá. Y una piensa que a medida que crezcan serán más independientes, existirán menos problemas y será más fácil.
Nada más lejos de la realidad. Es un camino cuesta arriba pero eso sí: un camino hermoso.

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