lunes, 25 de septiembre de 2017

Un parto triste. Uno más.

Copio y pego, con permiso de la madre, este testimonio.  No he cambiado ni he editado ni una coma para que llegue tal cual es. 

Me gustaría que llegase a matronas y demás sanitarios de la atención al parto. Especialmente a quienes dicen que esto no pasa, que es algo excepcional. No lo es. Todos los días me llegan relatos parecidos y se pueden leer en páginas como la de El Parto es Nuestro o Donallum, experiencias similares. 

Como siempre terminan los debates con un "es que en realidad se ha sacado de contexto", quisiera decir que lo que pase en un parto es importante, pero lo es más el contexto... es cómo la mujer lo vive, lo siente y lo recibe. Cómo es acompañada, sostenida. Puede ser un parto fácil o complicarse. A veces las intervenciones son necesarias.. Ser de vida o muerte o acabar todo muy mal. A lo mejor era algo que iba a pasar de todas formas... La diferencia es cómo se atiende a esa mujer y cómo se cubren sus necesidades.
Demasiadas veces salimos del parto rotas en vez de empoderadas. Con la sensación de no valer, de no haber sabido hacerlo mejor. ¿Hasta cuando?

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Llevaba semanas con pródromos. En mi primer parto todo empezó muy mal: rompí el agua teñida, sin estar de parto, me puse muy nerviosa, fui al hospital y allí me llevé el pack completo del vaginal instrumental después de 15 horas, bebé en posterior total. Siempre lo achaqué a mí falta de información y a los nervios que me dio el hecho de que el agua teñida me rompiera el plan desde antes de empezar. Además sufro estrés postraumático desde la infancia y estoy sobrealerta ante la perspectiva de dolor y de indefensión. 

En este embarazo he hecho trabajo mental, pero mi cuerpo no me ha acompañado. Una matrona del hospital me ha explicado que tal vez yo sea una de esas mujeres que en otros tiempos habría acabado mal. 

Esta vez la cosa empezó mejor. Como digo, llevaba semanas con pródromos. El viernes 15 estaba echando la siesta cuando empecé a sentir contracciones, tenía más sueño que molestia así que no les dí mayor importancia porque ya llevaba días sintiendo dolores menstruales fuertecillos, irregulares. Al cabo del rato empezaron a ser más molestas, ya no podía seguir en la siesta y me levanté a mear. De camino al baño rompí la bolsa a las 17:30 más o menos. El agua estaba clarita, como con posos blancos, y me puse contenta! La fui recogiendo para beberla, había leído que podía facilitar un mejor parto. Estuve tranquilamente con la bola y tranquila en casa hasta las doce, estaban siendo más fuertes aunque irregulares, ya no estaba muy tranquila porque algunas eran muy seguidas, en casa había una persona para cuidar de mi hijo que no era de mi entera confianza, ya no me sentía cómoda y me fui a pasear a la calle aprovechando que no había nadie en el pueblo y había dejado de llover. Estuve con mi pareja paseando casi una hora, cuando ya eran dolores algo más regulares e intensos. Llegamos al hospital a la 1 y pico de la mañana. Elegí el otro hospital provincial por la mala experiencia anterior, este es más pequeño y familiar, aunque tiene fama de practicar más cesáreas. 

A partir de ahí se torció todo. Cuando llegamos me monitorearon, efectivamente estaba de parto. El problema es que llegamos dos a la vez y sólo quedaba una cama en el área de partos. La otra chica era primeriza y estaba llorando, quería la epidural. La ginecóloga de guardia fue muy borde con ella, gritó también a un par de enfermeras y ahí a mí se me empezaron a alejar las contrataciones... Me puse nerviosa. 

Bueno, una matrona me vino a coger la vía. Pedí vía porque mis venas no son muy fáciles y me daba miedo que en una complicación no me la pudieran poner. Bueno, pues en el primer intento me rompió la vena. Intentó el otro brazo e igual. Mucho dolor. Entonces no se le ocurrió otra cosa que ir a pedir ayuda para colocar la vía porque "ha llegado una bolsa rota con malas venas y además con crucigramas". Lo oí y me vine abajo. Tengo cicatrices en los brazos porque de joven me autolesionaba. Por fin me colocaron la vía, que al cabo de las 12 horas siguientes hasta que nació mi hijo se colapsó varias veces y me la tuvieron que cambiar dos veces. No me dejaban beber y el suero no fluía... Tengo aún las muñecas hinchadas y casi no pude sostener a mi hijo, pero entiendo que eso no es culpa de nadie. Sin embargo el comentario de los crucigramas......... ¿Se puede tener menos sensibilidad?

Paso a hacer el tacto con la ginecóloga y allí el primer palo. Me hace mucho daño, sangro y resulta que sólo estoy de 2 cm. Flipo! Con lo que me duele ya y habiéndose parado las contrataciones... Puffffff. Le digo a la gine que vaya bajón y me dice que a ver si soy la del plan de parto, y que a ver qué me pensaba, que el niño viene en sacro y que me espera una buena. Que ya me comentará la matrona que me atienda pero que lo del plan de parto es una barbaridad, que por supuesto que en la cesárea se atan los brazos, que si soy un instrumental me olvide de corte tardío y que bueno, que los protocolos son así. Y yo pensando... A ver, que no ha empezado y ya me está hablando de complicaciones!! Bueno, muy borde, pero no quiero pelear. Me ofrece manejo expectante a ver si arranco u oxitocina. Me dice que ya que sólo hay una cama y la otra chica tiene claro que quiere epidural, me lo piense rápido a ver quién se queda con el sitio oficial y a quien tienen que buscar otra sala. Le cedo el sitio a la otra chica y acepto el expectante. 

Pues bien, yo pensando que me iban a poner en algún otro sitio que no fuera una sala de dilatación. ME MANDARON A LA SALA DE ESPERA. Allí con familiares y mujeres en distintas urgencias, máquinas de café, etc. Al rato fue mi marido a ver si no había ningún otro sitio. Me metieron en un pasillo de personal, con celadores para arriba y para abajo en una silla de plástico. Al rato fue mi marido a decirles a ver si nos podíamos ir a Cruces. Yo llorando de flipar, no podía concentrarme, me dolía mucho. Bueno, al final me dijeron que en planta había una habitación libre, que podía esperar allí. Me dieron una pelota que era pequeña y estaba deshinchada. Al apoyarme en la cama, la cama se cayó porque estaba rota y se la llevaron. Oía a bebés llorar en la habitación de al lado, así que no quería hacer ruido.

Estaba de madrugada en planta!! Con mujeres recién paridas y bebés!!! Cómo voy a gritar? Ah! La habitación estaba vacía porque no funcionaba la calefacción, aquello era Invernalia. Pedí un tacto a las dos horas y estaba de tres centímetros. Me hundí. Pedí la epidural sabiendo que ya se iba a joder gran parte de mi experiencia. Muy triste y derrotada. A eso de las 6 ya estaba en área de partos y me vino a ver el anestesista residente. Que era un joven muy guapo y muy insolente que me hizo sentir puta mierda. Para entonces yo gritaba y me dijo que menudo marrón el tattoo que llevo y que más me valía estar quieta o se piraba. 

Echaron a mi pareja y se quedaron la matrona, una enfermera y él. Tardó mucho, yo tenía muchas ganas de pujar, pedí por favor a la matrona que me abrazara para no moverme, llorando, echa polvo de la cabeza, y el anestesista me hizo saber que ellas no estaban para eso. Tenía tal golpe de calor que se hizo un charco en la sábana de lo que me goteaba la cara, no pegaban los esparadrapos y la enfermera estaba súper enfadada. No me habían dejado tomar agua desde que llegué por la noche porque "las de partos naturales acabáis en epidural o peor y luego el problema es nuestro". Allí el único problema era un tatuaje que tiene espacio de sobra y mi sudor. 

No soy una persona de mucho sudar, no entiendo qué pasó. Pasé mucho miedo porque me decía que no empujara y yo no podía retenerlo, en mi primer parto no sentí pujos, aquello era incontrolable nadie me agarraba y pensé que me iba a quedar parapléjica. Pedí ayuda a mi hijo del útero, a mi madre que me parió en esa misma planta y que murió una más abajo, todo esto a gritos, luego me avergoncé mucho, sólo me decían "para". Bueno, pues por fin me puso la epidural, me dijo que en diez minutos notaría mejoría, y que me quedara boca arriba para que se repartiese bien la anestesia. Me dolía cada vez más y vinieron a verme en 20 min, a todo esto mi marido seguía fuera y yo sola porque nadie le avisó. La anestesista que supervisaba al guapo llegó a la conclusión de que el chaval habría puesto mal el catéter. Vuelta a empezar. Yo ya estaba desguazada. 

Yo ya pedía anestesia general y de todo, sólo quería desmayarme. Los pujos eran irresistibles y nadie me agarraba. Cual es la sorpresa que el catéter está bien puesto!!!! Me lo vuelve a poner en otro sitio (tengo la espalda destrozada) y dice, que hagan un tacto porque esta mujer va por delante de nosotros. Efectivamente, 9 centímetros. De 3 a 9 en una hora puede ser? No lo sé si midieron mal o progresé de golpe. Pero ahí estaba de 9. Ya a esas alturas solo quería empujar y parir pero ya no pudo ser. Al rato tenía las piernas totalmente dormidas.

Ya sin dolor llegó mi marido desquiciado porque pensó que me había pasado algo, lo habían sacado casi una hora a la sala de espera. En ese momento la matrona nos dijo que el plan de parto blablablá, que no se podía ir al hospital a pedir eso, que a ver de dónde lo había sacado, a ver si había hecho yoga para embarazadas. Yo le dije que por favor me dejara en paz, que estaba hundida, que me hicieran lo que quisieran, que quería acabar ya. Por suerte llegó el cambio de turno y una matrona mucho más cariñosa.

Me dijo que no iban a poner oxitocina debido a lo avanzada que estaba, pero que iban a verme bastantes estudiantes, y que me querrían tactar al ser un sacro etc. Efectivamente, la ginecóloga volvió en varias ocasiones con distintos estudiantes. Más de diez personas me tactaron, sin contar a las tres distintas que ya lo habían hecho. A mí ya me daba igual todo. No sentía nada de ombligo para abajo, se me hincharon las piernas, en fin. Desde la media hora de poner la epi estaba de completa, con un pequeño reborde. Pero claro, ya no sentía pujos. 

La nueva matrona me dijo que iríamos haciendo a ratos espera, a ratos vendría a indicarme los pujos. Así lo hicimos. Y llegó el que parece ser el gran problema de mi cuerpo, y es que empujo super bien (también me lo dijeron en mi anterior parto, que empujaba de máster) y tengo una gran musculatura pélvica, pero demasiado espacio en la pelvis así que los bebés no se me encajan, cuando no empujo suben para arriba, y como los dos han venido mirándome de cara y es peor postura... Y que este bebé era muy grande (4kg exactos y 51cm, ya ves tú). Pero vamos, especialmente que se sube. 

Y entonces decidieron poner oxitocina para hacer contracciones más fuertes. Admití, pensé que sería el último estirón y que sería poco rato. Bueno. Pues ya de completa, expusieron a mi bebé desde las 9am hasta las 13:24 que nació a oxitocina sintética, viniendo cada 20 min a hacer tres pujos y volviéndose a ir. Cada 20 min gente nueva a tactar. Y ya el golpe final. Pregunto que a ver por qué llevo tanto tiempo con lo que me parece un abandono y me dicen que todas las que estamos vamos a ser instrumental o cesárea y que el equipo no da a basto. Acto seguido viene la gine y me dice que tengo bastante hueco por abajo para meter la ventosa, pero que el bebé está demasiado arriba. 

Que si tengo suerte igual no tengo que esperar mucho para pasar al quirófano pero que tienen a otra por delante con sufrimiento fetal. Le digo que a ver qué cojones me está contando de quirófanos si ni siquiera nos hemos puesto a empujar de seguido, y me dice que harán lo que puedan para ayudarme a parir pero que si a estas alturas de la película no me ha quedado claro que las cosas no son como en los planes de parto. Me tienen con el plan de parto hasta el mismísimo. Me echo a llorar y le digo que haga lo que quiera absolutamente pero que me saquen al niño ya, que lo único que quiero es perderles de vista a todos. Bueno, pues me traen acetona para el esmalte de uñas, y que me quite los piercing. 

Vamos a pujar. Vienen las del quirófano con una camilla, me ponen gorrito y todo preparado. Entra una ventosa y nada. Segundo intento, con una ventosa como eléctrica. Al primer pujo fuera. Episotomía. Corte precoz del cordón. Bebé perfecto 9/9 apgar, aspirado nasal y eso, le retiran la grasilla. Piel con piel, yo no lo quiero ni ver. Después se olvidan durante tres horas de subirnos a planta y me niegan el alta precoz a las 24 h, que finalmente conseguí después de reunirme con medio hospital a decirles que o me dejaban ir o me iban a tener que trasladar a psiquiatría.

El parto no fue respetado, pero yo tampoco valgo para parir. No sé si lo de mi pelvis que no encaja tiene sentido, pero desde luego no soporto el dolor, mis bebés no vienen en buena posición, no progresa mi dilatación, yo que sé. Tengo 30 años y no descartaba tener un hijo más si encontramos trabajo el día de mañana pero creo que me voy a ligar las trompas. Estoy derrotada, así es, pero sigo adelante y especialmente delante de todo el mundo, porque tener un niño sano debe compensarlo todo. Por supuesto, ahora ya tengo vínculo con mi bebé pero la sensación sigue siendo horrible para mi autoconcepto y suma otra muesca más en los palos que me da la vida. 

Gracias por todos los ánimos que me disteis en mi anterior post y por todo el apoyo en estos meses. Este es mi hijo Sugoi.  

1 comentario:

Andrea Medrano Aguilar dijo...

Alucino! Me ha dejado impactada este post. Además justo hoy he estado escribiendo sobre mis partos y la violencia obstetrica. Mucho ánimo a esa mami preciosa y valiente por compartir su historia.

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