viernes, 18 de marzo de 2011

La escuela ideal

El cole de piojilla está escondido...

Tengo la pena de no haber podido brindar a mis dos hijas la educación formal que hubiera querido.

Pioja mayor va a un cole normal. Tradicional con T mayúscula. No siento que sea feliz en él, ni que aprenda algo que de verdad le apasione. Va, porque es lo que hay que hacer.

Me entristece y me hace sentir culpable por no haber estado más atenta los años anteriores y por pensar que la educación que se nos ofrecía "en suerte" era lo que había. Que teníamos que conformarnos con ella o pagar sumas astronómicas para poder elegir.

Han pasado muchos años así; hemos pasado por muchos coles, llorado un montón, buscado salidas, sin resolver nada ni encontrarlas y finalmente hemos tendido que volver con la cabeza agachada al cole de siempre... Lo ha pagado ella.

Y no es que sea un mal colegio. Es que es normal. Es que sigue al pie de la letra este sistema caduco de enseñanza que no conduce a ningún sitio. O sí: a estar en la lista como un país de alto fracaso escolar.

Cada vez que nos preguntamos qué hacer para mejorar este dato, la mayoría de la gente dice: disciplina! autoridad! respeto al profesor! (jamás, respeto al alumno). Ok. Yo les he preguntado a mis hijas cómo sería el colegio ideal.

La pequeña, no ha tenido dudas: el suyo. Comprendo su postura; cada vez que pregunto a Piojilla ¿Qué has hecho hoy en el cole? siempre me contesta: JUGAR. Va a un cole que va por libre. En él las profesoras (y profesores) centran su tarea en hacer felices a los niños. Lo demás viene como por defecto. Así se aprende más y mejor.


La mayor ha escrito un texto. Fuera de que yo misma le haría algunos arreglillos a su pensum, me sorprende (y a la vez, no me sorprende) que una niña de 15 años pueda tener claro que hay que fomentar la libertad, el libre pensamiento, la buena gestión del tiempo y de los materiales, el respeto y la vocación.


Ojo de Agua. La Escuela feliz.

No sé por qué no podemos tenerlo claro los adultos. Quizá no necesitemos grandes infraestructuras ni laboratorios de última generación para tener coles ideales. Quizá pueda ser más simple que todo eso…
¿Por cierto, conocéis Ojo de Agua?


El colegio ideal

Es un colegio en el que los profesores tienen que tener como requisito, vocación ante todo.

Las mesas y las sillas son cómodas. No hay libros. Los alumnos hacen sus cuadernos tomando apuntes, dibujando, recortando trozos de cositas, pegando recortes de revistas, etc. Se enseñaría las cosas necesarias para la vida.

La información se obtendría de sus ordenadores personales (del color y con la decoración que ellos quieran, porque ante todo se tendría que fomentar la personalidad del alumno).

Los profesores también proporcionan la información de manera amena. Con pequeñas obras teatrales que representen a los personajes de la historia, o yendo a museos, o al campo para estudiar la naturaleza.

No hay uniformes ni ningún tipo de restricción, como piercings y tatuajes, porque no se quiere hacer de los alumnos productos fabricados en serie.

Las clases empiezan a las nueve y terminan a las dos y media. Entre clase y clase los alumnos se pueden levantar, ir al baño, comer o beber, hasta que el profesor siguiente llegue.

No habrá deberes ya que los alumnos pasarán cinco horas diarias en clases. El tiempo en casa es para descansar y relajar la mente.

Durante el recreo los alumnos podrán disfrutar de una cafetería con sillones, acceso a internet, televisión y música.

Además de la cafetería, tendría un jardín.

Los alumnos tienen a su disposición dos taquillas. Uno para los útiles escolares y otra para sus objetos personales y el equipo de deporte. Ambas taquillas se pueden decorar al gusto del estudiante.

Las asignaturas se eligen según las preferencias del alumno. Sobre todo en los últimos tres años cuando por ejemplo si deciden ser abogados, no necesitan saber en profundidad lo que es la trigonometría.

En los ocho primeros años del colegio, sólo hay dos asignaturas obligatorias. Matemáticas y Lengua.

Se ofrecen como asignaturas optativas clases de cocina, costura básica, informática, teatro, baile, canto, ciencia, deporte de todo tipo, etc.

La comida que se ofrece en el comedor es totalmente natural y recién hecha.

:-)

domingo, 13 de marzo de 2011

Lactancia materna Vs Lactancia artificial

Hace unos días estuve en el Colegio Médico, asistiendo al Curso de Lactancia Materna - Temas de Vanguardia organizado por Carmela Baeza e impartido por la IBCLC Diane Wiessinger. 
Como todos los años, ha sido interesantísimo escuchar, aprender, compartir con otras personas interesadas en la lactancia estas horas de formación.
Una de las cosas que más me ha gustado, ha sido la parte de comunicación (deformación profesional mía, está claro): Cuidado con lo que dices.

La charla reflexionaba sobre que, siendo la lactancia materna la norma biológica, estamos banalizando constantamente su poder; insistiendo en decir medias verdades, no hablando de los riesgos de no amamantar, tratando de equiparar la Leche de Fórmula con la Lactancia Materna.

Y no, no se parecen ni un poquito.

Daba un ejemplo muy ilustrativo: En las latas de leche de fórmula suelen poner "La leche materna es el mejor alimento para tus hijos"; en vez de hablar de los riesgos que puede ocasionar no amamantar. Esto es como si en las cajas de cigarrillos en vez de poner "FUMAR MATA-DAÑA SU SALUD, ETC.", pusieran: "respirar un aire puro puede resultar beneficioso para usted y su entorno".
Risible, no?

En general, hablamos de los "beneficios" de la lactancia sin explicar que detrás de cada beneficio de la LM se esconde un RIESGO de la fórmula de LA del que no hablamos.

Y son por ejemplo, estos:



¿Lo importante es que nutra? ¿El vínculo es el mismo? ¿Es más cómodo ir con cincuenta cacharros, agua hierviendo en un termo (recordemos que la LA no es estéril! y no hablo del agua, sino del polvo mismo), agua pura, limpia y con ingredientes (sales y otros que vienen por defecto en el agua) apropiados?? O es rápido despertar a media noche a preparar un biberón (es decir, levantarse, poner agua hiviendo para esterilizar la leche, echar los polvos, entibiar la leche, dársela al bebé procurando que no tome aire ni se duerma con el bibe en la boca = X pasos... o sacar la teta y dársela al bebe = 2 pasos) NO, ni más cómodo, ni más rápido, ni más limpio, ni nada...

¿Y sus componentes? Nos quieren hacer creer que "cada vez se parecen más", y NO señores.

He querido reproducir en el blog un documento que habla por sí mismo y que debería estar colgado en todas partes; en los Centros de Salud y Hospitales. Os animo a reproducirlo, a traducirlo, a enlazarlo y a contar a todo el mundo que la Leche de Madre no se parece a la Artificial. A la leche de fórmula le queda un mundo por igualar y ni la mejor de las leches de la mejor marca (que ignoro cuál pueda ser...) se parece a la leche materna. 

Aquí tenéis. Es un tapa bocas en toda su extensión:


El que quiera opinar, que opine. ¡Buen domingo! :-)


Un ejemplo de la mala publicidad que recibe el amamantar

Si necesitas ayuda para dar el pecho, o sabes de alguien que necesita esta ayuda, puedes contactar con un grupo de apoyo:

GRUPOS DE APOYO (en España)
La liga de la leche (En el mundo)

viernes, 11 de marzo de 2011

Permiso para destetar

Veo madres a diario. Casi siempre puérparas o mamás con niños de pocos meses, que están dudosas y sensibles ante cualquier estímulo extra. Que necesitan un poquito de nada: un abrazo, una palabra amable, un poquito de ánimo. Intento dárselo.

Cada día pongo a su disposición aquello que voy aprendiendo, además de mi tiempo y mi dedicación. Y aunque hay mucha gente que no le da ningún valor a esto para mi es altamente gratificante. Me supone muchas horas de estudiar, viajar, invertir, dejar a mis hijitas, pero vale la pena.

Tengo muy claro que cuando una madre vive bajo presión, cuando tiene grietas y le duele, cuando está triste y sola y a pesar de todo esto, logra amamantar y continuar con ello, el mérito no es mío, sino suyo.

Es muy gratificante, sí. Pero no siempre. No está en mis manos decidir por las madres. No puedo, ni debo, interferir con aquello que ellas desean hacer... incluso si lo considero equivocado. 


Escribo este post, guardado, revisado y vuelto a escribir muchas veces... sin ánimo de ofender a nadie, pero con la certeza de que no sólo yo me siento así.  Que seguramente, más personas dedicadas al acompañamiento, a la asesoría en lactancia o temas relacionados, han tenido experiencias similares y frustrantes.

Para poneros en situación (y este es un ejemplo de tantos): un día cualquiera, en cualquier momento, llama una madre que me dice que necesita ayuda urgente. No dice exactamente qué es, o sí... pero lo importante es que quiere ayuda YA.  Siempre pregunto dónde está la mamá en cuestión para facilitar las cosas a todos (a mamás, y monitoras de lactancia que somos también, casi siempre, madres) y poderle dar una dirección a la cual dirigirse rápidamente o un teléfono más cercano en el que puedan prestarle ayuda en primer persona.

Y como está cerca le digo que venga. Me dice que no puede. Que es muy complicado salir de casa. Vale. Entonces propongo ir yo (recordemos que necesita ayuda urgentemente). Me dice que ahora mismo no le viene bien. Y mañana? Silencio.
Pero que intentemos solucionarlo por teléfono.
Ok. Intentemos.

A cada sugerencia que hago, a cada cosa que pregunto... hay algún obstáculo que aflora. Es que no se coge, es que rechaza el pecho. Es que no abre la boca, es que me duele, es que no puedo.  Insisto en que es difícil ver qué puede estar fallando si no nos vemos. Que se venga mañana al grupo de lactancia y así muchas de sus dudas se irán contestando solas, se sentirá acompañada.
No me deja terminar de hablar: es que le impone mucho asistir a un grupo. Es que no le viene bien el día... y así...

Hasta que finalmente me lo dice: Y no será mejor darle biberón por la noche (o por el día, o para la siesta?) O, yo creo que se está destetando y antes de dejar morir al niño de hambre, será mejor darle un biberón... O mi marido dice que me empeño inutilmente; que le hago sentir que no participa de la crianza.... y si le doy un biberón?

Estas son las primeras ideas que se me ocurren. Pero he escuchado de todo. Y cuando pasa esto, me siento verdaderamente mal. Creo que la madre necesita "mi aprobación" para dar un biberón; permiso para destetar. Y que no recurre a mí en busca de ayuda sino en busca de ese "permiso", para quitarse peso (¿y culpa?) y sentirse menos responsable de sus decisiones.

En una ocasión, hace unos años, una madre me llamó después de haber hablado con la otra monitora del mismo grupo. Y nos dimos cuenta en la puesta en común de casos que se suele hacer en los grupos de apoyo. Misma chica, problemas diferentes.


Permiso para destetar...

(de BAFOMET)
Lo siento pero NO. No lo haré. y seguramente -como ya ha sucedido- esa madre se enfade y llame a otra. Y a otra. Hasta conseguir escuchar lo que desea y poder decir que no ha sido decisión suya. Que simplemente "era de las que no tenía leche" y así su alma esté tranquila. O no.

Admiro a aquellas mujeres que no se rinden y consiguen amamantar contra todo pronóstico, a las que van contra el mundo, sus mastitis y sus interferencias. Y lo logran. Son mujeres valientes. (*Edito para indicar que no es que crea que quien lo intenta sea menos valiente... simplemente que yo misma, no sé si podría enfrentar según qué dificultades que a lo largo de estos años he podido ver de cerca). 

Admiro a las madres con problemas, que buscan ayuda y aceptan que están cansadas y disgustadas, pero que siguen intentando.
Admiro a aquellas que no tienen problema alguno y se interesan por ayudar a otras madres.
Admiro a las mamás que, sin problemas, amamantan porque les parece bien y son felices aunque no ayuden a nadie.
Admiro a las madres que no lo consiguieron con un primer hijo y quieren intentarlo otra vez, aunque ello suponga un esfuerzo adicional.

Y Sí: Admiro a aquellas mujeres que deciden no amamantar por razones personales y lo dicen abiertamente. Es honesta con todos; va de frente. Y tal vez cría con amor luego; no prejuzguemos.

¿Qué pasa con la madre que dice intentarlo todo pero al mismo tiempo no acepta ninguna opción de las que se le ofrece? 

En una época en la que la información nos invade, las ayudas están en la punta de los dedos, hay grupos gratuitos, espacios de ayuda madre a madre, foros y debates... de verdad no podemos? ¿O no queremos? ¿O hay algo más?

En estos años, he aprendido que detrás de un no puedo-no quiero amamantar, se pueden esconder muchas más razones. Que no puedo ni debo juzgar lo que a primera vista pueda parecer falta de consecuencia, menos interés o simplemente menos paciencia... A veces eso es todo lo que se ve y detrás hay razones más serias, miedos más profundos, situaciones más complejas.

Mi función acompañando lactancias no es la de juzgar la situación de esa madre, sino la de ofrecer las opciones posibles si desea amamantar de verdad. Y de apoyar sus decisiones si lo que desea es no hacerlo. Pero así como no la juzgo, no seré yo quien decida por ella. Porque entiendo que en cada momento, cada madre es ella y sus circunstancias; que no siempre se tiene la misma energía, ni apoyo del entorno, ni información fiable.  Pero no seré yo quien me haga cargo de su decisión, de su responsabilidad ni de sus sentimientos al respecto. De ninguna manera seré yo la que otorgue "permiso para destetar".



Niños

Cuando nos enteramos de que habían atentado en Barcelona, mi hija mayor y yo estábamos en una zona igual de concurrida y turística, pero e...