lunes, 20 de junio de 2016

¿Infórmate y decide?

Ella llora. Él sonríe y le dice que no será nada.
Ella está desnuda, se siente frágil y vulnerable.
Él mete la mano en su vagina a pesar de que ella le pide que no lo haga.
Él no la escucha. Sigue su ritmo mientras ella grita. Le duele.
Ella le exige que no la toque, que la deje en paz. Que saque la mano de su vagina. Se lo suplica.
El no la escucha y le ordena que se calle.
Luego viene otro y hace lo mismo. Y otro...
Terminan. La dejan sola. Llora.
No es una violación. Está de parto.
¿No es una violación?
(fragmento de "la que no se ve" - C. Pariente) 

Escribí este texto para la defensa de mi TF en la Escuela Nacional de Sanidad. Aunque todas las personas inscritas en el curso tenían un trabajo relacionado con temas de género, prácticamente nadie había escuchado hablar del término Violencia Obstétrica... Y esto, tristemente es lo habitual. 
Porque estamos, sin lugar a dudas, ante una de las formas de violencia contra las mujeres socialmente más aceptada, invisible y demoledora. El atentado a nuestra sexualidad desde lo institucional. Se hace urgente introducir el concepto en lo general y tipificarla como una forma más de violencia contra nuestro género.
Hace muchos años que tengo la certeza de que la información, estar muy informada y decidida respecto del parto que deseas, no es en absoluto garantía de nada. Tuve que ser yo misma víctima en el mío, para entender en mi propia piel, que por mucha información que una tenga, no hay nada que hacer si el personal que atiende el parto piensa que "el parto es suyo". Que "hace partos". 
De hecho, la experiencia y estos años en el activismo por una mejor asistencia en el parto y nacimiento, me ha demostrado que casi es peor estar "muy informada"... Que hay hospitales en los que es mejor no presentar un plan de parto para que no se la tomen contigo. Que a las que vamos de listas nos ven venir... 
Que el encarnizamiento existe. Que no es un invento de unas cuantas locas. Que conozco de primera fuente a mujeres que comenzaron un parto en casa y fueron trasladadas a un hospital... y que se ensañaron con ellas. Sí, ENSAÑAR: Dice la RAE, "Deleitarse en causar el mayor daño y dolor posibles a quien ya no está en condiciones de defenderse". Las devolvieron rotas de cuerpo y de alma... les dieron un escarmiento para que tengan claro quién manda. 
Recuerdo a mi propia matrona,de nombre María José en la Clínica Santa Elena, leer mi historia clínica y reírse burlona: ""Así que eres de las que no quiere epidural?? ya verás como la pides!!" 
Estas cosas no pasan en países lejanos. Pasan aquí, cada día. 
Hace unos días (y mientras escribo esto tengo lágrimas en los ojos), una mujer se informó y decidió que no quería una inducción. Que, en caso de necesitarse, aceptaría una cesárea de urgencia. La ley de autonomía del paciente le amparaba. Tenía información suficiente... pero alguien decidió que aquella insumisa no podía desafiar la autoridad y decidió darle una lección. A esta mujer la sacaron de su casa con una orden judicial, como si fuera una delincuente, con policías. A parir. A parir por la fuerza y porque lo digo yo... 

Esto crea un precedente tan funesto que no me explico cómo no es noticia nacional y cómo no están las asociaciones feministas a pie de guerra. El mensaje es claro y es para todas: Ni nosotras ni nuestras hijas somos libres. Nuestros cuerpos no nos pertenecen... y mucho cuidado con ir de listas que nos vamos a enterar...  
Querida hermana. Lloro contigo y te abrazo. Ojalá este mensaje te llegue. Entiendo que en este momento no quieras saber nada de nada... que sientas que quieres olvidar esta pesadilla. Me imagino la escena y no puedo más que indignarme. Quisiera poder hacer algo y que todas podamos gritar contigo ante esta injusticia. Esto que te han hecho, inadmisible, bochornoso, falto de toda ética y casi me atrevería a decir, ilegal, no te lo han hecho solo a ti. Nos lo han hecho a todas. 
Es una violación. 



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