
Helena Eyimi, tan dulce, vino a decirme que estaba feliz de escucharme (me sonrojo!! Si es ella la que da paz!) y recibí tantos abrazos y tantas palabras bonitas que no puedo acordarme de todas; las llevo en el corazón.
La Asamblea nos reunió, nos unió, nos fundió en un sólo abrazo. Salieron propuestas interesantísimas, debatimos, preguntamos. Nos hacía tanta falta poner voz a los sentimientos que alguna lágrima brotó.
Luego la cenita en casa de Stella, con tantas cosas ricas que no pude con todo. Desde aquí mi agradecimiento a la anfitriona por ofrecer tan generosamente tan bello hogar y cocinar tan rico. No hubieramos podido cenar mejor en otro sitio.

Me emociona el resultado obtenido y tanta ilusión que queda. Hay tantos proyectos por hacer y faltan tantas manos! Desde aquí animo a la participación masiva y al ímpetu desmedido, a que emprendamos la tarea que más nos guste y seamos activas del cambio.
Hace poco parecía que "algo que se movía". Hoy puedo dar fe, ya que lo vivo en primera fila, de que no sólo se mueve, sino que va con marcha.
Con la misma marcha de estas mujeres increíbles.
¡¡Chicas, cuánto habéis logrado!! ¡¡Miles de gracias!!
:-)
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