lunes, 13 de septiembre de 2010

Mamá de cuatro

Agosto ha sido un mes muy movido. Un viaje en mi familia, no planificado y urgente, me ha dejado a cargo de cuatro hijos: dos mías y dos sobrinos de 8 y 10 años.  Durante casi un mes he sido mamá soltera de cuatro niños y lejos de sentirme agobiada, he sido feliz y he disfrutado muchísimo la aventura.

Ha sido divertido pasear con ellos y sorprender a la gente mirando, entre divertida y curiosa, a mi prole. Escuchar comentarios menos bien-intencionados como "tan joven y con cuatro" (gracias señora, por lo de joven, digo), entrar a los autobuses en fila india, pedir menús en la hamburguesería y recordar qué muñequito es de quién, jugar al fútbol, escuchar historias fantásticas una y otra vez...

Me he sentido completa. Dos niñas y dos niños. Era esa la familia que me imaginaba cuando aún no tenía ninguno y jugaba a las muñecas. Era esa la familia que quería cuando ya nacida Pioja, se anunciaron dos que no pude ver nacer. Son esos dos hijos lo que sentí que me faltaban y que me hubieran hecho Mamá de cuatro.

Durante estos días al mando de la tribu, he aprendido a ver las cosas desde la perspectiva de niño, de aprender su lenguaje y su visión particular de la vida. Hemos disfrutado paseando por los museos de Madrid, averiguando nuevas calles, visitando animales, reconociendo plantas y conociéndonos todos un poco mejor. Han sido hermanos de Pioja y Piojilla y han compartido sus juegos y algún que otro mal rato por un solo juguete para tanto niño.

Pioja, ejerciendo de semi-madrecita, poniendo orden a todo, igual de divertida que yo, ha sido hermana, hija y madre de todos. También le ha gustado ser hermana de tres.
Sí; la hemos pasado genial y ahora que han vuelto a casa, notamos su ausencia. Un solo detalle... no me da tiempo de tener actualizado el blog ;-)

1 comentario:

Ana dijo...

NOrmal que no te diera tiempo de actualizar el blog con cuatro pequeñines!!

Me alegro de que hayais disfrutado de la experiencia!

Cinco

Mi pequeño. Mi dulce amor, bebé hecho de dulce y besos de azúcar. Cinco años que han volado y casi no puedo creerlo. Como si hubiera sido...