jueves, 26 de noviembre de 2009

Antes de la primera paliza

No te pongas eso que se tranparenta. Con esa minifalda no.
No hace falta que enseñes nada si eres bonita igualmente. Te quiero sólo para mí.

¿Quién es ese? No le hables, le das importancia. No saludes. No salgas, no llames a nadie. Claro que puedo ver tus llamadas del móvil. ¿Para qué necesitas ir a clases de danza? Si estás mejor en casa; quién va a cuidar a los niños? Además estás gorda. Se van a reir de ti. Siempre dices estupideces. Tenías que ser mujer.

¿Tú, conducir? Jajaja, si da hasta risa. No hagas caso a tus amigas; tienen envidia de nosotros. Eso no es "pegar"; ha sido un empujón y ni siquiera ha sido fuerte. Es que me sacas de las casillas.
No llores. Por favor perdóname... no sabía lo que hacía.


Y entonces justificar: No me quedan bien las faldas. Tengo frío, por eso no me saco la chaqueta. Me di contra una puerta. Me caí de las escaleras. No sé ni cómo me hago moratones. Me ha pedido perdón; me quiere.


Antes de la primera paliza, ya le han maltratado de muchas formas. Le han comido la cabeza; no es que sea tonta. Es que se siente así. Y por eso es muy fácil juzgar y decir "lo que yo haría/hubiese hecho en su lugar".
Antes de la primera paliza, ya no se es una mujer. Ella se ha reducido a cero. Ya no piensa, no se ama. Antes de la primera paliza, primero han destrozado su amor propio y casi agradece tener a alguien que "le ame".


Vale. Este no es un post sobre niños. O casi... porque ellos son testigos mudos y sufren también.
Dejo este vídeo que hace pensar mucho y es mi forma de apoyar el día internacional contra la violencia de género.
(para quitar la música del blog, ir al final de la página y hacer click en el cuadrado negro)


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